Galle, la ciudad colonial más bonita de Sri Lanka

Desde Unawatuna aprovechamos para visitar la cercana ciudad de Galle, a la que se puede llegar en tuk-tuk en 20 minutos por solo 3-4 euros. Galle es la ciudad colonial mejor conservada de Sri Lanka y su centro histórico es patrimonio de la humanidad, así que vale la pena dedicarle un día completo.

El centro histórico está en una pequeña península dentro del fuerte de Galle, una fortaleza defensiva construida por los portugueses en el siglo XVI y posteriormente ampliada por los holandeses. Las imponentes murallas del fuerte rodean toda la ciudad vieja y la protegen de las olas del océano Índico. Se puede recorrer todo el perímetro de la ciudad antigua caminando por la muralla a lo largo de unos 3 kilómetros. Es un paseo muy agradable y la mejor forma de ver la ciudad desde las alturas, con fabulosas vistas del océano acompañando el recorrido. Por el camino vas pasando por diferentes bastiones y en algunos de ellos hay pequeñas exposiciones de armas o munición.

En el bastión de Utrecht, al sureste del fuerte, se encuentra el faro de Galle, el gran icono de la ciudad y el lugar más fotografiado porque su torre blanca de 26 metros rodeada de palmeras es muy pintoresca. Otro lugar destacable del recorrido por las murallas es la torre del Reloj, que data del siglo XIX y que está en el bastión de la Luna, junto a la entrada principal del fuerte. Desde este bastión, mirando hacia el exterior del fuerte, se puede ver en primer plano el enorme campo de cricket de Galle y al fondo los edificios de la ciudad nueva.

Otro de los baluartes destacados es el bastión Negro porque es uno de los más antiguos. Su nombre se lo dieron los holandeses, que lo construyeron sobre una antigua edificación portuguesa para proteger el puerto. Es el único bastión de pago, aunque la entrada es barata. En su interior se puede ver una exposición de armas, viejos cañones y celdas, además de los restos de una iglesia portuguesa.

Muralla del Fuerte de Galle.


Playa junto a la muralla.


El icónico faro de Galle.


Faro de Galle.


Recorriendo las murallas.


Bastión de la Luna, entrada principal al fuerte de Galle.


Torre del Reloj, en el bastión de la Luna.


Campo de cricket de Galle, y la ciudad nueva al fondo.


Murallas del fuerte.


Paseando por las murallas.


Seguimos recorriendo el perímetro del fuerte de Galle.


Antiguo puerto holandés.


Remojando los pies junto a la muralla.


Cañón en el bastión Negro.


Esrilanqueses disfrutando de las murallas del fuerte.


Junto al bastión Negro se encuentra uno de los edificios más importantes de Galle, el antiguo almacén de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, en el que los colonos neerlandeses guardaban la canela, el clavo y todo tipo de especias antes de embarcarlas rumbo a Europa. Es un edificio robusto de dos pisos, típico de la arquitectura colonial holandesa, con muros gruesos diseñados para soportar el clima tropical y para protegerlo de posibles ataques enemigos. En el centro de este antiguo almacén se halla la Puerta Antigua (Old Gate) del fuerte de Galle, donde todavía se puede ver un escudo de armas de piedra con las siglas VOC, que hacen referencia a la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (Vereenigde Oostindische Compagnie).

El ala oeste del antiguo almacén holandés alberga hoy día un par de museos: el Museo Marítimo Nacional y el Museo Arqueológico Marítimo. Los dos están enfocados a la historia marítima de Galle, la diferencia es que el primero es más pequeño y barato, mientras que el Arqueológico es más moderno y la entrada es bastante más cara.

Otro punto de interés es la Iglesia Reformista Holandesa, que data de mediados del siglo XVIII y en cuyo jardín hay un pequeño cementerio con lápidas de piedra, donde están enterrados personajes ilustres holandeses vinculados con el pasado de la ciudad. También destaca la Iglesia Anglicana de Todos los Santos, construida por los ingleses en el siglo XIX siguiendo el estilo gótico victoriano, y la mezquita Meeran Jumma, erigida a principios del siglo XX para la comunidad musulmana.

Pero más allá de los edificios emblemáticos, lo más interesante de Galle es pasear por las calles del fuerte sin rumbo y explorando todos sus rincones. El centro histórico conserva preciosas fachadas coloniales, muchas de ellas bien restauradas. Por toda la ciudad vieja hay montones de galerías de arte y tiendas de artesanía, así que es un buen lugar para comprar algún recuerdo. También hay muchas joyerías porque Galle ha sido históricamente una ciudad especializada en el comercio de gemas y piedras preciosas, sobre todo de zafiros, la piedra nacional de Sri Lanka.

Antiguo almacén de especias de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.


La Old Gate, que atraviesa el almacén de la Compañía Holandesa.


Ciudad vieja de Galle.


Casas coloniales en la ciudad vieja.


Iglesia Reformista Holandesa.


Galle.


Tuk tuks aparcados en la calle.


Tienda de especias.


Calle de Galle.


Iglesia Anglicana.


Muchas casas antiguas lucen preciosos porches con columnas.


Dentro del fuerte también se puede ver un templo budista, el Sri Sudharmalaya.


Tiendas en una de las calles principales de la ciudad vieja.


Gemas y piedras preciosas en una joyería de Galle.


Calle de la ciudad vieja.


Mezquita Meeran Jumma.


Un varano paseando por la ciudad vieja.


Fuera del fuerte, vale la pena visitar el mercado de pescado, que está junto a las murallas, en la playa Rajgama Wella y al lado del puerto pesquero. Por la mañana es el mejor momento para visitarlo porque es cuando hay más actividad y los puestos lucen sus mejores capturas del día.

La oferta gastronómica de Galle también es muy amplia, con montones de bares y restaurantes chulos para comer. En la ciudad vieja se encuentran algunos de los mejores restaurantes de toda Sri Lanka y la verdad es que algunos tienen cartas muy sofisticadas, pero también los hay a precios más razonables. Si os gusta la comida india, os podemos recomendar el restaurante Indian Hut, que está cerca del bastión Flag Rock y que tiene una terraza muy agradable en el piso de arriba, con vistas del océano.

Nosotros pasamos el día entero en Galle y al atardecer volvimos en tuk-tuk a Unawatuna para dormir nuestra última noche en Sri Lanka. Al día siguiente, cogimos otro coche con conductor para ir al aeropuerto de Colombo y regresar a España. Desde Unawatuna al aeropuerto tardamos 2 horas y cuarto y el coche nos costó 17.000 rupias (48 euros).

Autobuses en la puerta principal de la ciudad vieja.


Venta de fruta y verdura junto a las murallas.


Puesto del mercado de pescado.


Mercado de pescado de Galle.


Atunes en el mercado de pescado.


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