Cómo visitar las Islas Cíes con niños


Situadas frente a la ría de Vigo, a unos 10 kilómetros de la costa, las Islas Cíes son uno de los grandes tesoros de Galicia. Forman parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas y cuentan con una playa paradisíaca, además de ser una importante reserva natural para las aves y la fauna marina.

En la isla principal, donde atracan los ferries, se extiende la espectacular playa de Rodas, conocida como el Caribe gallego por su arena blanca y sus aguas cristalinas. La principal diferencia es que aquí el mar está congelado y cuando te metes por primera vez al agua parece que tus arterias vayan a estallar, pero con un poco de esfuerzo puedes darte chapuzones rápidos que seguro regenerarán tu cuerpo y mente. Los niños pequeños, sin embargo, son totalmente inmunes al frío, pues nuestros dos hijos se bañaban como si estuvieran en Varadero.







La playa de Rodas es inmensa y muy larga, pero aun así suele estar repleta de turistas en verano. Cuanto más os alejéis del puerto, más solos estaréis, pero el inconveniente es que no tendréis sombra porque la zona de pinos está al principio y es siempre la más abarrotada. Si vais con niños y no tenéis sombrilla, es mejor que no os alejéis demasiado de la sombra porque el sol pica bastante aunque parezca que no: la brisa marina engaña y puedes estar fresco a la vez que te está dando una insolación. Es bueno poder acudir de vez en cuando a la sombra de los pinos para comer o descansar un rato del sol.

Además de disfrutar de la playa de Rodas, que es realmente preciosa y te puedes tirar el día entero en ella, se pueden hacer varias rutas senderistas por la isla. La más popular llega hasta el faro, pero no es aconsejable con niños pequeños porque entre ida y vuela son unos 7 kilómetros, con bastante desnivel.

Con los peques sí podéis acercaros hasta el camping, que no está demasiado lejos y el camino es muy agradable. A los niños seguro que les encantará atravesar la escollera que cruza el mar a mitad de camino y contra la que salpican las olas del Atlántico. Hay que estar atento a los horarios de las mareas porque cuando está alta, las olas inundan la escollera y no se puede cruzar. En el camping hay un restaurante, un bar y un pequeño supermercado. También hay restaurante en el puerto donde atraca el ferry, pero una buena idea es llevarse un pícnic a la isla: mucha gente lleva neveras en el barco para pasar el día entero en la isla.

Eso sí, cuando saquéis comida en la playa tendréis que estar muy alerta con las gaviotas, que se lanzan en picado cuando menos te lo esperas para robarte el bocadillo, la bolsa de patatas o lo que tengas a mano. Van sobre todo a por los niños porque saben que se asustan rápido y sueltan el bocadillo, que cae a la arena y entonces lo pueden picotear tranquilamente. Vimos a unos cuantos peques llorar por haber perdido su bocata y también a algún que otro adulto acordarse de los descendientes de la gaviota, así que estáis avisados.









Las Cíes no se pueden visitar así como así en verano, porque al ser uno de los destinos más populares de Galicia, el gobierno gallego se vio obligado a limitar el aforo a 2.000 visitas diarias. Parte de culpa de esa popularidad la tiene el periódico inglés The Guardian, que hace unos años eligió la playa de Rodas como la mejor del mundo y disparó su fama. No obstante, también ha sido elegida como la mejor de España varias veces en medios nacionales.

Pero el proceso para obtener un permiso de visita es sencillo. Solo hay que solicitarlo gratuitamente en esta web de la Xunta de Galicia y una vez recibida la autorización por e-mail, comprar un billete de barco con alguna de las navieras autorizadas. Si no se compra el billete dentro del plazo indicado, el permiso caduca. En todas las navieras se pueden elegir varios puertos de salida. Nosotros los compramos con la empresa Mar de Ons y salimos desde Portonovo porque estábamos alojados allí.

El viaje duró unos 45 minutos. Suele haber bastante oleaje y el barco se mueve mucho, así que no son raros los mareos de los niños. Para evitarlos es mejor ir en cubierta para que te dé el aire, aunque hay que llevar una sudadera porque en alta mar hace frío. Lo ideal es llegar a las Cíes lo más pronto posible por la mañana, así se puede coger mejor sitio en la playa, y volver a última hora de la tarde. Toda la basura que generéis en la isla tenéis que guardarla en una bolsa y llevárosla en el ferry de vuelta porque se trata de un espacio natural protegido. Se puede pernoctar en el camping, pero hay que solicitar permiso en la web de la Xunta.