Pula y Rovinj, en la península de Istria

Para salir de la isla de Hvar cogimos un ferry directo a Split, que sale desde el puerto de Stari Grad y tarda 2 horas en llegar. Este trayecto está siempre muy solicitado en verano, así que vale la pena reservar los billetes online con antelación.

Desde Split a la península de Istria hay 500 kilómetros, así que es un viaje bastante largo por autopista. Además, al desembarcar del ferry en Split suelen montarse bastantes atascos y se puede tardar fácilmente una hora en salir de la ciudad.

Llegando a Split.


Nosotros salimos por la mañana de Hvar y llegamos al atardecer a Pula, la ciudad más grande de la península de Istria y nuestra primera parada en la región, que vimos al día siguiente por la mañana. 

Pula se encuentra en el extremo sur de la península de Istria y es famosa por su anfiteatro romano, conocido como la Arena de Pula. Se construyó en el siglo I bajo el mandato del emperador Vespasiano y es uno de los mayores anfiteatros romanos del mundo y también de los mejor conservados. Hasta 20.000 espectadores se sentaban en sus gradas para ver luchas de gladiadores y otros espectáculos de la época. La entrada cuesta 70 kunas, unos 10 euros.

Además del anfiteatro, Pula conserva otros vestigios romanos porque la ciudad fue un importante puerto en la época antigua. Destaca la plaza del Foro, donde se levanta el templo de Augusto, también del siglo I y en el que destacan las grandes columnas corintias de su fachada principal. También del primer siglo de nuestra era data el Arco de Triunfo de la ciudad, conocido como Arco de los Sergios. Además, se conservan algunos restos de la muralla romana que protegía la urbe en la antigüedad.

Además de las ruinas romanas, en el centro de Pula se erige una colina en la que se levanta una fortaleza desde la que se obtienen buenas vistas de la ciudad, incluido el anfiteatro.

Otro lugar destacado es la Zerostrasse, una red de galerías subterráneas construidas en la Primera Guerra Mundial, cuando Istria estaba bajo dominio del Imperio Astrohúngaro, y que servían como búnker frente a posibles bombardeos. En la actualidad parte de estas galerías están abiertas al público como museo.

Pula también tiene un pequeño centro histórico peatonal muy agradable para pasear. No obstante, Pula es una ciudad pequeña y bastante decadente, con muchos edificios históricos mal conservados y que piden a gritos una mano de pintura. En medio día se pueden visitar perfectamente los principales puntos de interés.

Coliseo de Pula.


Coliseo de Pula.


Interior del Coliseo.


El Arco de Triunfo.


Centro de Pula.


Viejas fachadas.


Templo de Augusto.


Paseando por Pula.


Centro de Pula.


Subiendo a la fortaleza de Pula.


Fortaleza de Pula.


Panorámica de Pula.


De camino a Rovinj paramos en Bale, un pequeño pueblo a medio camino, con casitas de piedra y estrechas callejuelas en el que se han asentado muchos artistas. Al pillar de paso es una buena parada para estirar las piernas y dar una vuelta.

El pueblo de Bale.


Plazoleta en Bale.


Bale.


Casas de Bale.


Luego continuamos viaje hasta Rovinj, el pueblo más bonito de la península de Istria y quizás de Croacia. Como en casi toda la península de Istria aquí se respira una mezcla de aroma italiano y croata, de hecho aquí todo el mundo sabe hablar italiano. Y es que Rovinj fue un importante puerto de la antigua República de Venecia entre los siglox XIII y XVIII y también perteneció a Italia en el periodo de entreguerras del siglo XX.

El pueblo se levanta en una pequeña península y está rodeado de mar por todos lados. En medio destaca el imponente campanario de la iglesia de Santa Eufemia, muy fotogénico desde la lejanía y que recuerda al de San Marcos de Venecia.

Dentro del centro histórico hay infinidad de rincones mágicos y lo mejor es perderse callejeando por las estrechas callejuelas. Muchas de ellas desembocan en el mar proporcionando magníficas vistas. También hay algunas salidas al mar donde te puedes dar un baño cuando el calor aprieta.

Rovinj es un lugar precioso y también hiperturístico por lo que siempre está lleno de gente y en sus calles se pueden encontrar infinidad de restaurantes. La gastronomía de Istria es rica y variada, así que se pueden encontrar platos para todos los gustos, siendo el pescado y el marisco los más típicos de la zona.

Cerca de Rovinj hay muchas playas a las que se puede llegar en coche en 15-20 minutos. Las más cercanas al pueblo son las más concurridas.

La espectacular silueta de Rovinj.


Rovinj.


Puerto de Rovinj.


Rovinj.


Fachadas del centro histórico.


Venta de productos locales.


Puerto de Rovinj.


Puerto de Rovinj.


Rovinj.


Un bañito en Rovinj.


El centro histórico ofrece algunos lugares agradables para un chapuzón.


Playa cerca de Rovinj.


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