Templos de Angkor

Los templos de Angkor son la razón por la que miles de turistas llegan a diario a Siem Reap y no decepcionan a nadie. Estas colosales obras del antiguo Imperio Jemer han resistido el paso de los siglos y se han convertido en una de las grandes maravillas del mundo.

Escondidos por los alrededores de Siem Reap hay más de cien templos de la civilización angkoriana, que va desde el siglo VIII hasta el XV. Visitarlos todos es prácticamente imposible y se necesitaría, al menos, un par de semanas, pero recorrer los más importantes es posible en dos o tres días.

Para visitar los templos de Angkor hay que comprar una entrada carísima para los estándares camboyanos. Lo bueno es que gran parte de ese dinero va destinado a la restauración y conservación de los templos, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La entrada de un día cuesta 20 dólares, la de tres días 40 y la de una semana 60 dólares. Son tickets personales e intransferibles con foto incluida que se compran en una especie de peaje que hay en la carretera de acceso a Angkor Wat. Nosotros cogimos la entrada de tres días.



Entrada de tres días a los templos de Angkor.


Para recorrer los templos lo ideal sería alquilarse una moto, pero los turistas tienen prohibido alquilarlas en Siem Reap. Una estúpida ley dictada para proteger al lobby de los tuk-tuks, que son los grandes beneficiados porque todos los turistas acaban contratando uno para hacer el recorrido. La otra opción es alquilar una bicicleta, un medio de transporte ideal si se tiene tiempo de sobra, pero demasiado lento y cansado si se quieren visitar muchos templos en poco tiempo.


Tuk-tuk recorriendo los templos.


Nosotros acabamos negociando el precio con un tuk-tuk, una ardua tarea por la que casi todos los turistas tienen que pasar en Siem Reap. Algunos conductores pueden ser cansinos hasta decir basta y siempre hay que regatear con ellos porque piden precios de salida muy elevados. Normalmente se alquila un tuk-tuk para el día completo y el precio varía un poco en función de los kilómetros que se vayan a hacer. Es importante fijarlo de inicio para evitar sorpresas. Suelen ir de los 15 dólares (circuito corto) a los 25 dólares (circuitos largos).

El primer día realizamos el llamado circuito corto, que es el más espectacular porque incluye los tres principales templos de Angkor: Angkor Wat, Bayón y Ta Prohm. El tuk-tuk con el que habíamos pactado el precio el día anterior (15 dólares) nos vino a recoger a la puerta del hotel sobre las 5 de la mañana, todavía de noche, para ver la salida del sol en Angkor Wat, un auténtico espectáculo para la retina.

Angkor Wat es el templo más imponente de Angkor y está considerado el edificio religioso más grande del mundo. Fue construido en el siglo XII y sus dimensiones son colosales, con unos muros exteriores de más de un kilómetro de largo, protegidos por un gran foso de agua. La silueta de Angkor Wat es perfectamente reconocible en todo el mundo y forma parte de la bandera de Camboya.

Los muros de Angkor Wat están decorados con ricos bajorrelieves, que relatan batallas y otras hazañas del Imperio Jemer. También son famosas las apsaras talladas en las paredes interiores, figuras que representan a ninfas acuáticas de la mitología hindú. Desde el interior del templo se puede acceder a los niveles superiores a través de unas empinadas escaleras, que solo se abren a determinadas horas. Merece la pena subir para hacerse una idea de las dimensiones del templo.


Espectacular amanecer sobre Angkor Wat.


Entrada principal a Angkor Wat.


Relieves tallados en la piedra.


Los macacos habitan entre las ruinas de Angkor Wat.


Parte posterior de Angkor Wat.


Pequeño y curioso macaco.


Detalle de las apsaras que decoran muchas paredes.


Otro vistazo a la imponente silueta de Angkor Wat.


Después de visitar Angkor Wat llegamos a la fortaleza de Angkor Thom, un enorme recinto amurallado que incluye varios templos, entre ellos el espectacular Bayón, otro de los platos fuertes de Angkor.

Bayón también data del siglo XII y es famoso por las misteriosas caras sonrientes que decoran sus 54 torres. Consta de tres pisos a los que se puede subir para contemplar de cerca los enigmáticos rostros, inmortalizados por Lara Croft en la película Tomb Raider. En los muros inferiores se pueden encontrar espectaculares bajorrelieves con más de 11.000 figuras talladas en la piedra. El gran problema de Bayón es que está siempre abarrotado de turistas.


El enigmático templo de Bayón.


Caras sonrientes decoran las torres de Bayón.


Recorriendo los pasillos de Bayón.


Simpático relieve en la columna.


Las caras de Bayón contemplan a los turistas.


Detalle de una de las caras.


Además de Bayón, la fortaleza de Angkor Thom cuenta con otros templos como el Baphuon, una pirámide escalonada de 43 metros de altura, que proporciona buenas vistas de los alrededores. En el muro trasero se puede apreciar un gigantesco buda reclinado de 60 metros de largo.

Otros templos destacables de Angkor Thom son la Terraza del Rey Leproso y la Terraza de los Elefantes, plataformas que servían para hacer desfiles y otras ceremonias. En el interior de la fortaleza también hay una zona de restaurantes donde aprovechamos para comer.

Por la tarde continuamos con la ruta visitando otros templos menores como el Thommanon, el Chau Say Tevoda o el Ta Keo antes de llegar al fantasmagórico Ta Prohm, el tercer 'grande' del conjunto monumental de Angkor.



Atasco en la entrada de Angkor Thom.


Detalle de los guardianes de piedra que protegen la puerta sur de Angkor Thom.


Entrando al Baphuon.


Vistas desde lo alto del Baphuon.


En el muro trasero del Baphuon se intuye un gran buda reclinado.


Elefante recorriendo los templos de Angkor Thom.


Elefantes de piedra decoran la Terraza de los Elefantes.


Phimeanakas, otro templo de Angkor Thom.


Rudimentarios restaurantes para comer en Angkor Thom.


Seguimos de ruta por los templos de Angkor.


Thommanon, tiene un templo gemelo, el Chau Say Tevoda, al otro lado de la carretera.


Barriendo el Thommanon.


Carreteras de Angkor.


Empinadas escaleras llevan al Ta Keo.


El Ta Prohm, también del siglo XII, es espectacular porque se conserva en su estado natural, es decir, engullido por la selva. La naturaleza se ha fusionado con la estructura de piedra formando imágenes oníricas. Las raíces de los árboles se confunden con los muros del templo y las ramas se convierten en paredes. El resultado es mágico. Fue otro de los escenarios más conocidos de Tomb Raider.

La primera jornada de templos la terminamos en el Banteay Kdei, otra gran estructura con muros de 500 metros de largo y una torre central. Es un templo muy pintoresco porque también se encuentra en un estado semirruinoso con troncos y raíces de árboles emergiendo entre las piedras. Y está menos concurrido que el Ta Prohm.


Ta Prohm, una de las visitas más memorables de Angkor.


Relieves en las paredes del Ta Prohm.


Las raíces de los árboles han destruido parte del Ta Prohm.


Una pequeña puerta se abre hueco bajo las raíces.


Turista fotografiándose junto a una enorme raíz.


Caminando entre las ruinas del Ta Prohm.


Otra puerta entre raíces.


De vuelta a la carretera con el tuk-tuk.


Banteay Kdei.


El segundo día realizamos el circuito largo con otro tuk-tuk, incluyendo en la ruta el Banteay Srei y el Kbal Spean, que se encuentran mucho más alejados de Siem Reap. El día completo nos salió por 22 dólares.

Comenzamos la jornada en el Banteay Srei, que está a unos 30 kilómetros de Siem Reap. Es un templo pequeño, pero es uno de los más bonitos de Angkor por su refinada decoración. Data del siglo X y cuenta con magníficos relieves tallados en sus paredes rosáceas, además de bellas esculturas de monos guardianes. Esta rica decoración hace que también se conozca al Banteay Srei como el templo de las mujeres.

Tras esta visita, continuamos hacia el Kbal Spean que se encuentra en la misma carretera que el Banteay Srei, pero más alejado, a unos 50 kilómetros de Siem Reap. El Kbal Spean no es un templo, sino un río cuyo lecho de piedra ha sido tallado con figuras decorativas. El Kbal Spean también se conoce como el río de las mil lingas, por las figuras circulares que decoran su cauce. Para llegar hay que caminar dos kilómetros por un sendero que asciende una montaña. El río tiene una cascada donde es posible darse un baño refrescante.


En el tuk-tuk, de camino al Banteay Srei.


Banteay Srei.


Interior del Banteay Srei.


Rica decoración en los muros del Banteay Srei.


Monos guardianes en el Banteay Srei.


Seguimos en ruta hacia el Kbal Spean.


Carretera hacia el Kbal Spean.


Subiendo la montaña hacia el Kbal Spean.


La selva que rodea los montes cercanos al Kbal Spean.


Tallas de piedra en el fondo del río, en el Kbal Spean.


Kabal Spean, conocido como río de las mil lingas.


Más relieves junto al lecho del río.


Cascada en el río del Kbal Spean.


Granja junto a la carretera, de regreso a Siem Reap.


Campos de arroz.


Vistos estos dos lugares regresamos hacia Siem Reap para hacer una parte del circuito largo. Esta ruta cuenta con muchos templos, pero son menos espectaculares que los del circuito corto. Vimos el Mebon Oriental, el Ta Som y el Preah Neak Poan, este último formado por varias piscinas con una isla central donde emergen figuras de nagas, diosas con forma de serpiente de la mitología hindú.

Sin embargo, el más destacable de este circuito largo es el Preah Khan, uno de los templos más grandes de Angkor, formado por cuatro largos pasillos centrales orientados hacia los puntos cardinales. La naturaleza también se ha apoderado de parte del Preah Khan y es posible ver raíces y troncos engullendo alguno de sus muros. El templo data del siglo XII.


Subiendo al Mebon Oriental.


Puestos de comida junto al Mebon Oriental.


Nuestro conductor llenando el depósito del tuk-tuk con botellas de gasolina.


Entrada al Ta Som.


Bonita puerta trasera del Ta Som.


Nuestro conductor esperando en el tuk-tuk.


Entrando al Preah Khan.


El Preah Khan está formado por interminables pasillos de piedra.


Un árbol crece sobre los muros del Preah Khan.


Oscuro pasillo en el Preah Khan.


Y para resumir la visita a los templos de Angkor, ahí van tres consejos:

-Amanecer: En general es mejor ver amanecer que atardecer porque el cielo suele estar más despejado. Por las tardes empiezan a aparecer nubes, hay más probabilidades de lluvia y, a veces, se levanta un poco de bruma. El mejor amanecer es, sin duda, frente al templo de Angkor Wat.

-Los mejores templos: Angkor Wat, Bayón y Ta Phrom son los tres imprescindibles. En una segunda división estarían Banteay Srei, Preah Khan y Baphuon.

-Vestimenta: Los pantalones por encima de las rodillas y las camisetas de tirantes son prendas prohibidas para subir a los niveles superiores de Angkor Wat y para entrar al Baphuon. Fuera de los templos hay puestecillos donde venden pareos y pañuelos para cubrir esas partes del cuerpo en caso de necesidad. En el resto de templos no hay requisitos de vestimenta.

8 comentarios:

Diana Garcés (Hablando de Sexo) dijo...

Genial la información muchas gracias. Me encuentro en Siem Reap y planeo hacer el viaje a los templos obviamente... Así que tomo nota de los consejos que están geniales.

Ya veremos qué tal me va.

Saludos y gracias por compartir :)

Telémaco dijo...

Menuda envidia volver a recorrer los templos de Angkor!!! Disfrútalos mucho! Un saludo.

Jesus dijo...

Vaya fotos tan bonitas!!1 Dan ganas de volver a Angkor ;)

Roberto Casado dijo...

Nos sirvió de ayuda vuestro blog, gracias!!!
Fuimos hace un mes y genial, nosotros empezamos el primer día por los más pequeños y nos sorprendía cada piedra que veíamos, el segundo día con los grande ya alucinábamos y tercer día para los más alejados. Y como bien aconsejan madrugar merece mucho la pena, a las 7 el Angkor wat nos lo encontramos vacío.
esta es nuestra experiencia y algún consejillo jeje

ricardo dijo...

hola queria preguntar en que moneda se puede pagar en moneda local dolares euros voy a ir muy pronto y estoy buscando informacion.
muchas gracias por la ayuda.

Telémaco dijo...

Hola Ricardo. En Camboya en casi todos los sitios turísticos (restaurantes, hoteles, excursiones, etc) te cobran directamente en dólares, pero vale la pena llevar también moneda local para pequeñas transacciones (tuk-tuks, botellas de agua, etc). De los euros, mejor olvídate porque el cambio sale mucho peor. Saludos.

SENTILECTO dijo...

Angkor es un lugar fabuloso. Viví varios años en el SEA. Comparto las fotos que tomé por allá.
https://plus.google.com/photos/111584573790947063570/albums/5802680401716717025

Muchos saludos,

marea dijo...

Muchísimas gracias por compartir tan valuosa información y tan bien documentada. Tiene un valor incalculable. Espero visitar ésta maravilla en octubre.
Gracias y un abrazo¡
Carme