La Graciosa

Playas vírgenes de arena dorada, aguas cristalinas, una isla sin apenas coches... No hace falta salir de España para encontrar este pequeño paraíso, escondido en un rincón de las Islas Canarias. Es La Graciosa, la octava isla Afortunada, que ha sabido resistir la invasión del turismo de masas para mantenerse en su estado más puro.

Para llegar hay que volar al aeropuerto de Lanzarote y cruzar la isla hasta el puerto de Orzola, lugar de partida de los ferrys a La Graciosa. Tardan 20 minutos y el billete de ida y vuelta cuesta 20 euros.

Los ferrys atracan en el puerto de Caleta de Sebo, el mayor de los dos únicos pueblos de La Graciosa, con apenas 700 habitantes. El otro municipio es Pedro Barba con solo unas decenas de residentes.

En Caleta de Sebo, una villa marinera de casas blancas y calles sin asfaltar, hay cuatro o cinco restaurantes y algunas pensiones, pero la opción más recomendable para alojarse es alquilar un apartamento por días. Nosotros nos quedamos en el Residencial Evita, unos bonitos bungalows frente al mar. Los precios van de 50 a 115 euros diarios, según el número de habitaciones.

La mejor forma de explorar La Graciosa es alquilando una bici. La isla tiene un perímetro de 25 kilómetros y es factible rodearla en un día, aunque para disfrutar de sus paradisíacas playas es preferible dividir el recorrido en dos o tres días.

En toda la isla no hay ni un solo kilómetro de asfalto y pedalear por sus caminos de tierra sin coches es todo un placer, incluso cuando pica el sol en su desértico paisaje de origen volcánico. Las distancias no son muy largas y los caminos suelen terminar en alguna playa solitaria con las cristalinas aguas del Atlántico como premio al esfuerzo. La Playa de las Conchas, en la costa occidental, es la mejor de la isla.

Eso sí, algunos caminos pueden ser traicioneros para la bici por la acumulación de arena. Vimos algún que otro trompazo de turistas a los que les patinó una rueda. Hay que tener cuidado, sobre todo, en las bajadas.

Desde Caleta de Sebo también se pueden hacer excursiones en barco por los islotes del Archipiélago de Chinijo, un parque natural, que también es la mayor reserva marina de la Unión Europea.


Una esquina de Caleta de Sebo.


Panorámica de Caleta de Sebo.


Barcas en la arena.


Calles sin asfaltar en Caleta de Sebo.


De ruta en bici por los caminos de La Graciosa.


Paisaje desértico de la isla.


El islote de Montaña Clara, frente a las costas de La Graciosa.


Playa de las Conchas.


Otra vista de la Playa de las Conchas.


Playa de La Francesa.


Volviendo a Caleta de Sebo. Al fondo, la isla de Lanzarote.


Al atardecer llegan las nubes a La Graciosa.

4 comentarios:

Bleid dijo...

precisamente un amigo va este verano para alli
parece un lugar increible
abrazos

Telémaco dijo...

Hola Bleid. Le gustará. Es ideal para ir en bici y disfrutar de la playa en un entorno tranquilo y relajado. Un abrazo!

MTTJ dijo...

Perdimos la ocasión de llegar hasta La Graciosa cuando estuvimos en Lanzarote y veo que nos perdimos un lugar muy interesante. ummmm ¡habrá que volver!

Telémaco dijo...

Hola MTTJ. Para un fin de semana de relax está muy bien. Es muy pequeña y en un par de días la puedes recorrer fácilmente. La playa de las Conchas nos encantó. Saludos!!