Paracas y las Islas Ballesta

Paracas es un pequeño pueblo de pescadores en la costa del Pacífico y una buena base para explorar las cercanas Islas Ballesta. En Paracas no hay mucho que hacer salvo comer buen pescado junto al océano y relajarse tomando un pisco-sour en las terrazas de sus restaurantes. Sin embargo, pasar la noche es casi obligatorio porque las excursiones a las Islas Ballesta salen a las 8.00 de la mañana.

El pueblo tiene su centro junto al pequeño puerto pesquero, pero su zona de chalets se extiende por la playa en dirección sur durante varios kilómetros. Hay algunas casas bonitas con su jardín y piscina junto al Pacífico.

Nosotros nos alojamos en el hotel El Amigo, situado en una plaza del centro. La habitación doble cuesta 60 soles (14 euros), pero no entra el desayuno. Está bastante bien, aunque un tanto ruidoso. La excursión a las Islas Ballesta también la reservamos con la dueña del hotel. Cuestan 35 soles y duran dos horas.

Estas excursiones salen todos los días a las 8.00 h. en unas modernas lanchas desde el puerto de Paracas. El viaje dura una media hora y por el camino se divisa la bella y desértica costa de la península de Paracas. También se hace una parada frente al Candelabro, un enorme tridente de 150 metros de largo, que dibujaron en la arena las antiguas tribus Paracas. Es como los dibujos de las Líneas de Nazca, pero éste se ve desde el mar en lugar del aire.

Las Islas Ballesta son un conjunto de islotes protegidos por el estado peruano y en el que habitan miles y miles de aves marinas. También se ven pingüinos, leones marinos y delfines. Las islas están llenas de guano, excremento de las aves marinas, y cada cinco años se recoge para venderlo como abono.

Las lanchas se acercan a un par de metros de los leones marinos sin que éstos se molesten y los puedes ver muy de cerca. Los pingüinos son más asustadizos y se lanzan al agua cuando te acercas con la lancha. Las cuevas y los puentes naturales de piedra abundan en estos islotes esculpidos por las olas del Pacífico. Es una excursión muy recomendable y el único 'pero' que le pondríamos es que solo dura dos horas. Ninguna agencia tiene excursiones más largas o, al menos, no la encontramos.

Otra excursión popular en Paracas es visitar su península homónima, aunque nosotros no la hicimos por falta de tiempo. Al volver de las Islas Ballesta cogimos un autobús de Ormeño hasta Lima, nuestro último destino. El billete cuesta 40 soles (unos 10 euros) y tarda 4 horas.



La playa y el pueblo de Paracas.



El puerto pesquero de Paracas.



Cormoranes, gaviotas y otras aves marinas levantan el vuelo.



Pescadores descargando las capturas del día.



Un niño alimentando a los pelícanos.



Los restaurantes del paseo marítimo de Paracas.



Bonito embarcadero junto al Pacífico.



Una barca navega por la bahía de Paracas.



La zona de chalets de Paracas.



Vieja barca de pescadores.



El Candelabro, esculpido en la arena por la antigua cultura Paracas.



Península de Paracas.



Las Islas Ballesta son preciosas.



Pingüinos en las Ballesta.



Pingüinos escalando la roca.



Cientos de aves marinas descansan en las rocas de las Islas Ballesta.



Lanchas como ésta llevan a los turistas a las Ballesta.



Gaviotas, cormoranes y otros pajarracos comparten roca.



Un león marino.



Más leones marinos.



Otra pareja de leones reposando.



Las Islas Ballesta tienen rincones encantadores.



Las aves vuelan cerca del mar.



Otra vista de las Ballesta.



Esa masa negra sobre la roca son cientos y cientos de aves apretujadas.

1 comentario:

Luis Die dijo...

Actualmente (Agosto 2014) además de las lanchas que salen a las 8:00, hay tours a las islas Ballestas que salen a las 10:00. Pero es verdad que el tour es demasiado corto y que 2 horas no son suficientes.
Nuestro guía parecía más interesado en hablar con el capitán de la lancha que en explicar lo que estábamos viendo... se limitó a dar un mínimo de información y no hacía ningún esfuerzo por buscar nada que no fueran las especies típicas y fáciles de ver. Muy superficial en su explicación y con un ingles bastante malo. Una pena pues el lugar es maravilloso y se le podría sacar mucho más, pero debido a la actitud del guía y las prisas del capitán la experiencia es un tanto frustrante.