Mostar

De camino hacia Mostar, muy cerca de Sarajevo, nos desviamos para visitar la pirámide de Visoko. Aquí se están realizando excavaciones porque, según dicen algunos arqueólogos, la montaña esconde una pirámide antigua. Llovía a cántaros cuando llegamos así que tampoco pudimos ver mucho. La montaña tiene forma de pirámide, es cierto, pero de ahí a que dentro tenga algo... el tiempo dirá.

Continuamos camino hacia Mostar por una carretera que sigue el curso del río Neretva. El paisaje de montaña que se atraviesa es muy bonito con valles, lagos y acantilados. Antes del mediodía llegamos a Mostar. Fue otro de los puntos calientes de las guerras de la antigua Yugoslavia y en la parte nueva todavía se pueden ver restos de metralla y de los bombardeos. La parte vieja es preciosa. Un pueblo de piedra cruzado por el Neretva y con el famoso puente de un arco que lo cruza, aunque se trata de una réplica porque el original fue destruido durante la guerra. Hay montones de terrazas, tiendecitas y turistas, ya que se encuentra cerca de la costa croata.


Bajo esta montaña se supone que se esconde la pirámide de Visoko.


Militares españoles de la EUFOR en la carretera hacia Mostar.


Precioso paisaje de montaña.


Las nubes cargadas de lluvia descienden desde las montañas.


El Neretva nos acompaña durante el trayecto hacia Mostar.


Mostar y su famoso puente sobre el Neretva.


El pintoresco casco antiguo de Mostar.


Casas de piedra y minaretes de las mezquitas.


La belleza de Mostar es innegable.


Todavía son visibles los restos de la guerra en algunos lugares de la ciudad.


Más secuelas de la guerra.

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