¿Qué ver en Nápoles en un fin de semana?
Vibrante y con un patrimonio histórico espectacular, Nápoles es una de las ciudades más cautivadoras de Italia. Detrás de su fachada destartalada, caótica y un tanto descuidada, se esconden unos barrios repletos de vida que albergan auténticos tesoros artísticos. La ciudad se puede visitar en una escapada de fin de semana, aunque lo ideal sería estar al menos tres días completos, eso sin contar la interminable lista de atractivos turísticos que hay en los alrededores y a los que se les podría dedicar perfectamente más de una semana: las ruinas de Pompeya, Herculano, la costa Amalfitana, el Vesubio, Capri y las islas del golfo, por citar solo los más importantes. Pero centrándonos en la ciudad, estos son los lugares imprescindibles que hay que visitar en Nápoles:
Centro histórico
El corazón de Nápoles reside en su impresionante centro histórico, uno de los más extensos de Italia y declarado Patrimonio de la Humanidad. Su entramado de estrechas callejuelas adoquinadas todavía conserva la estructura urbanística de la época romana, con el cardo y los decumanos cruzándose perpendicularmente como vías principales. En la actualidad existen dos calles que se corresponden con los decumanos romanos y que atraviesan el centro histórico de este a oeste: la Via dei Tribunali y Spaccanapoli. Siguen siendo las dos calles más importantes del centro histórico y también las más interesantes, repletas de bares, restaurantes y comercios. No hay que dejar de recorrerlas de punta a punta para empaparse de la esencia de Nápoles.
La Vía del Tribunal era el antiguo Decumano Mayor y pasa por la agradable Piazza San Gaetano, que hace más de 2.000 años fue el ágora de la ciudad griega de Neápolis y donde hoy día se levanta la basílica de San Paolo Maggiore. Otro punto destacado es la iglesia barroca de Girolamini, situada en una plazoleta que se llama igual que la iglesia y en la que se puede ver el famoso grafiti de Banksy, Madonna con pistola, protegido por un cristal para que no se deteriore. La Vía del Tribunal acaba en la agradable Piazza Bellini, repleta de terrazas, ideales para tomar un Aperol mientras escuchas a los músicos callejeros. Hay que decir que este popular aperitivo italiano se ha convertido en la bebida oficial de Nápoles porque lo venden en cada esquina. De hecho, hay muchos bares que sirven Aperol en vasos de plástico para llevar por solo 2 o 3 euros.
La otra calle principal es Spaccanapoli, antiguo Decumano Inferior. Es como se conoce a esta vía desde la Edad Media, aunque oficialmente no hay ninguna calle con este nombre porque la vieja Spaccanapoli adopta actualmente diferentes denominaciones que van cambiando a lo largo de su recorrido, como Vía Benedetto Croce o Vía San Biagio dei Librai, entre otros. Muy parecida a la Vía del Tribunal, es una calle con muchísimo ambiente tanto de día como de noche y también es imprescindible recorrerla de principio a fin.
En el centro histórico hay otra calle que no te puedes perder y es la Vía San Gregorio Armeno, más conocida como la calle de los belenes, una tradición navideña que en Nápoles se ha elevado al nivel de arte. Es una callejuela estrecha que comunica la Vía del Tribunal con Spaccanapoli y que está llena de tiendas de belenes durante todo el año y venden miles de figuritas navideñas incluso en verano. Las hay clásicas, pero también caricaturas de cualquier personaje, como Berlusconi, Putin, Trump o, por supuesto, Maradona, omnipresente en forma de mural o grafiti en cualquier rincón de Nápoles.
Además de esas arterias principales, merece la pena perderse por las calles secundarias del centro histórico, muchas de ellas vacías de turistas y con menos comercios, por lo que conservan mejor el auténtico aroma napolitano. En cualquier rincón te puedes encontrar con una agradable plazoleta o un destartalado palacio renacentista. Todo el centro histórico es más o menos peatonal, porque está prohibida la circulación de coches, entre otras cosas porque prácticamente no caben por las angostas calles, aunque no paran de pasar motos y hay que andar con ojo, sobre todo si vais con niños.
Barrio Español
Otro zona fundamental de Nápoles es el Barrio Español, que podría considerarse una prolongación del centro histórico porque es muy parecido, aunque aquí el entramado de callejuelas y plazoletas está en cuesta en lugar de ser llano. Hace unas décadas era un barrio bastante degradado, pero actualmente es uno de los epicentros turísticos de la ciudad y todas las calles están muy animadas, llenas de bares y restaurantes. Aunque la ropa tendida en los balcones se puede ver por toda la ciudad, es en este barrio donde esta práctica tan napolitana alcanza todo su esplendor. Solo hay que alzar la vista para ver como la ropa de los balcones se ha convertido ya en un elemento decorativo que incluso rebeló a los napolitanos cuando el ayuntamiento intentó prohibir que la gente tendiera en sus balcones.
Pero el gran protagonista del Barrio Español es, sin duda alguna, Maradona. Por todas las calles hay decenas de murales y grafitis del argentino y el corazón del fervor hacia el Dios del fútbol se concentra en la Vía Emanuele de Deo, que desemboca en el llamado Largo di Maradona, una plazoleta donde se puede ver el mural más famoso del futbolista y una estatua en su honor. Toda esta plaza está llena de banderas, grafitis, fotografías y otras reliquias de Maradona y es un lugar imperdible para cualquier amante del fútbol.
Al barrio español se puede llegar andando desde el centro histórico, pero otra opción es coger el metro y bajarse en la estación de Toledo, una de las más bonitas del suburbano napolitano, que cuenta con muchas estaciones sorprendentes o que exhiben ruinas antiguas.
Paseo marítimo o Lungomare
Desde el Barrio Español se puede ir andando hasta la zona del paseo marítimo, Lungomare, que siempre está muy animado los fines de semana. Por el camino se pueden visitar, además, algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como la espléndida galería Umberto I, de finales del siglo XIX, o el Castel Nuovo (Castillo Nuevo), una de las tres fortalezas medievales que se conservan en Nápoles. Otro punto clave en la ruta es la gigantesca Plaza del Plebiscito, donde se encuentra el Palacio Real y la Basílica de San Francisco de Paula, quizás uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.
Llegando al paseo marítimo nos encontraremos con la segunda fortaleza napolitana, el Castel dell'Ovo, que literalmente significa Castillo del Huevo y que se encuentra al final de un espigón bañado por las olas del mar. Paseando por el Lungomare se puede aprovechar para remojarse los pies en el mar. Desde el paseo hay buenas vistas del Castel dell'Ovo.
Vomero
Otra zona que hay que visitar es el barrio de Vomero, que se erige en lo alto de una colina desde la que se obtienen las mejores panorámicas de Nápoles con el Vesubio de fondo. Para llegar se puede subir con el funicular de Montesanto, cuya estación está cerca del Barrio Español. Además de disfrutar de los miradores de Vomero, se puede visitar el Castillo de Sant'Elmo, el más grande de los tres que hay en Nápoles. Sus robustas murallas son imponentes y desde lo alto del castillo hay fantásticas vistas de la ciudad desde todos los ángulos.
Barrio de Sanità
El Barrio de Sanità, un área marginal y cuartel general de la camorra napolitana hace no tantos años, merece también una visita. Los problemas de delincuencia ya han quedado atrás y las calles conservan el sabor más tradicional de Nápoles. Además, bajo el subsuelo de Sanità se esconden dos importante atracciones turísticas, las catacumbas paleocristianas de San Gennaro y de San Gaudioso. Las de San Gaudioso datan de los siglos IV y V y se encuentran en la cripta de la iglesia de Santa Maria della Sanità, mientras que las de San Gennaro son aún más antiguas y grandes. Ambas conservan frescos antiguos y restos óseos. Las dos son con visita guiada y seguro que a los niños le encantarán.
Otros lugares de Nápoles
Además de los mencionados barrios, otro lugar interesante es el Mercado de Porta Nolana, un mercadillo diario que se monta en los alrededores de esta vieja puerta renacentista del siglo XV, que antiguamente servía de entrada a la ciudad. Por las calles de los alrededores se extienden los puestos de este mercado especializado en pescado y marisco. Es un lugar muy pintorescos para visitarlo por la mañana. Algunas de estas pescaderías (pescherias) tienen también restaurante y se puede comer. El mercado está muy cerca de la moderna Plaza Garibaldi, que alberga la estación central de ferrocarriles. La Porta Capuana, del siglo XV, es otro de los antiguos accesos a la ciudad que vale la pena visitar.





















































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