Kandy y el festival Esala Perahera

De Anuradhapura a Kandy fuimos en coche con conductor por 60 euros en unas tres horas. Kandy se encuentra en el centro de Sri Lanka, en las llamadas tierras altas, y está encajada en un valle rodeado de un paisaje espectacular de verdes montañas. Hay muchos miradores para ver la ciudad desde las alturas y a poco que salgas del centro urbano tienes que estar preparado para subir empinadas cuestas. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de elegir hotel porque, aunque en Google Maps veas que estás cerca del centro, puede ser que estés en lo alto de una montaña y no sea tan sencillo llegar caminando. A nosotros nos pasó un poco eso porque pensábamos estar más cerca del centro y cuando llegamos al hotel vimos que estaba en la cima de un monte, bastante apartado de todo. Eso sí, con buenas vistas de las montañas.

El hotel que reservamos era el The Castle by Don Louis y la habitación cuádruple con desayuno nos costó 94 euros la noche, uno de los más caros de todo el viaje. Tenía una pequeña piscina, pero en general la calidad-precio no era buena. En Kandy puede ser complicado encontrar buenos alojamientos durante el festival Esala Perahera, que es cuando fuimos nosotros, porque la ciudad está a tope de visitantes, así que es importante reservar con antelación. Además, los establecimientos suelen inflar bastante los precios estos días.

Carretera de camino a Kandy.


Vendiendo fruta en la carretera.


Paramos a comer jackfruit en la carretera


Las vistas de las montañas desde nuestro hotel.


Kandy es la ciudad más grande de Sri Lanka fuera del área metropolitana de Colombo y fue el centro de poder de los últimos reyes cingaleses, que gobernaron durante casi 400 años, entre los siglos XV y XIX. Está considerada la capital cultural del país y se levanta junto a un bonito lago. Pasear por sus orillas es muy agradable y se obtienen buenas vistas de la ciudad. Incluso se puede dar la vuelta completa al lago, que son unos 3,5 kilómetros. Por las tardes, es un lugar muy animado.

Junto al lago se encuentra la principal atracción de Kandy: el templo del Diente de Buda, declarado Patrimonio de la Humanidad y uno de los lugares más venerados del budismo. Como su nombre indica, este templo custodia un diente del fundador del budismo, aunque esa reliquia está guardada en un altar y no se muestra al público. La entrada cuesta 2.000 rupias (5,5 euros) y hay que descalzarse para entrar. En las plantas superiores, hay un pequeño museo.

El templo del Diente de Buda se encuentra en el complejo del antiguo Palacio Real de Kandy, donde se pueden visitar diferentes estancias, aunque queda poco en pie de lo que en su día fue la antigua residencia real.

Delante de este complejo del Palacio Real, cruzando un pequeño canal, se extiende una gran terraza o parque que alberga varios santuarios, llamados devales. El más importante es el Sri Maha Natha porque es el más antiguo y data del siglo XIV, antes de que se fundara el reino de Kandy.

Si vais durante el Festival Esala Perahera, este parque es aún más interesante porque aquí descansan los elefantes que por las noches participan en los desfiles y se pueden observar desde muy cerca. Se puede ver cómo les dan de comer y los bañan y, pagando una pequeña propina, los niños pueden tocarlos.

El templo del Diente de Buda, junto al lago de Kandy.


Interior del templo del Diente de Buda.


Ornamentado pasillo en el templo del Diente de Buda.


Ahí dentro se supone que está el diente de Buda.


Ofrendas de flores en el templo del Diente de Buda.


Lago de Kandy.


Paseando junto al lago de Kandy.


Vistas desde el Palacio Real de Kandy.


El parque del templo Sri Maha Natha.


Elefantes en Kandy, descansando antes del desfile nocturno del festival Esala Perahera.


Más elefantes.


Otro elefante.


Bañando a un elefante en la calle.


Y aquí un elefante encadenado.


También es imprescindible subir en tuk tuk a algún mirador o viewpoint para obtener las mejores vistas de Kandy. Hay muchos repartidos por las montañas de los alrededores y uno de ellos es el Sri Maha Bodhi Viharaya, donde se levanta el Gran Buda de Kandy, una estatua gigante de color blanco de un buda sentado. Mide 27 metros de altura y es visible desde muchos puntos de la ciudad. Está a unos 3 kilómetros del centro y las vistas son magníficas.

Panorámica de la ciudad de Kandy desde el Gran Buda.


El Gran Buda de Kandy.


Vistas del lago de Kandy desde otro de los miradores de la ciudad.


Otro lugar de interés es el mercado municipal de Kandy, ideal para visitar por la mañana, cuando hay más actividad. Los puestos de frutas y verduras tienen muy buena pinta, pero en las pescaderías y carnicerías el olor puede ser bastante penetrante y no muy agradable para los niños. En el mercado de Kandy también venden artesanía y souvenirs.

Puesto de frutas y verduras en el mercado de Kandy.


Mercado de Kandy.


Otro puestecillo del mercado.


También vale la pena pasear por las animadas calles del centro en las que se conservan algunos edificios de estilo colonial. Durante el festival Esala Perahera estas calles son un hervidero de gente y desde primera hora de la mañana hay familias sentadas por las aceras cogiendo sitio para ver los desfiles nocturnos. También es muy curioso que todas las casas que dan a la calle y los comercios llenan de sillas sus patios y balcones, alquilando asientos para ver el desfile. De hecho, por la calle os asaltarán muchos vendedores de asientos, algunos pidiendo precios desorbitados, pero en realidad no hace falta comprar ningún asiento porque el desfile se puede ver perfectamente desde la calle.

El festival Esala Perahera se celebra entre finales de julio y principios de agosto, dependiendo del calendario lunar, y es una razón más que suficiente para visitar Kandy, así que si podéis hacer coincidir vuestra visita con los días del festival, mucho mejor, porque es el más importante de Sri Lanka. Atrae a muchísima gente y la ciudad está muy animada durante todo el día, con puestos de comida callejeros, diversos espectáculos y música.

El Esala Perahera dura 10 días y el plato fuerte llega por las noches, cuando se realiza el desfile por las calles del centro. Cada día se modifica un poco el recorrido, pero básicamente atraviesa las calles principales del centro histórico de Kandy. Es un desfile muy espectacular de música y danza en el que participan elefantes engalanados con telas y luces, así como centenares de personas ataviadas con trajes típicos de Sri Lanka. Tocan timbales y otros instrumentos tradicionales, bailan danzas tribales y portan antorchas. Incluso hay faquires que hacen malabares con el fuego.

Uno de los elefantes porta un relicario que guarda el diente de Buda y es que la razón de ser de este festival es sacar a pasear esa reliquia por las calles de Kandy, aunque en la actualidad es una réplica del original, que permanece custodiado en el Templo del Diente.

No cabe duda de que los elefantes son los grandes protagonistas del desfile, pero ya os digo que también es un poco triste comprobar que los animales llevan las patas encadenadas porque dan un poco de pena.

Aunque los locales cogen sitio en la calle desde por la mañana, el desfile comienza de noche, al caer el sol, y casi siempre suele retrasarse. El día que fuimos nosotros empezó sobre las 20.00 horas, con más de una hora de retraso. Para verlo hicimos como los locales y compramos un plástico a un vendedor callejero para extenderlo en el suelo en la acera. Aunque al principio todo está abarrotado, no hay que preocuparse, porque el desfile es muy largo y conforme avanza la noche, las calles se van vaciando de gente. Nosotros nos fuimos moviendo de un sitio a otro y vimos el desfile perfectamente.

El desfile tiene un recorrido circular y lo mejor es coger sitio en las calles que quedan dentro de ese recorrido porque es donde más huecos libres hay y, además, te permite ir moviéndote por esas calles interiores para ver el desfile desde diferentes puntos. Eso sí, tiene un hándicap que explica por qué hay menos gente y es que una vez dentro, no puedes salir hasta que termina el desfile. Nosotros no lo sabíamos, igual que muchos turistas, y nos quedamos encerrados hasta pasadas las 12 de la noche, que es cuando terminó el desfile. Si vais con niños hay que tenerlo en cuenta, porque a los más pequeños se les puede hacer un poco pesado. Otro inconveniente es que apenas hay sitios para cenar porque casi todos los comercios y restaurantes cierran durante el desfile. Os recomiendo comprar algunas provisiones antes de que empiece el desfile.

Tráfico en las calles de Kandy.


Centro de Kandy.


La gente coge sitio para el desfile del festival Esala Perahera desde por la mañana.


Preparados para ver el festival Esala Perahera.


Gente sentada en la calle para ver el desfile.


Calle del centro de Kandy.


Muchos comercios montan sillas a modo de gradas y venden asientos para ver el desfile nocturno.


Cada vez más gente en las aceras para ver el festival.


Centro de Kandy.


Por algunas calles es imposible pasar de tanta gente que hay en las aceras.


Festival Esala Perahera.


Elefantes decorados con luces en el desfile nocturno del festival Esala Perahera.


Desfile nocturno del festival Esala Perahera.


VÍDEO: Desfile nocturno del festival Esala Perahera.

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