Munster

Situada en la región de Westfalia, Munster es una bulliciosa ciudad de 300.000 habitantes que cuenta con una de las universidades más importantes de Alemania, lo que se traduce en una gran presencia de estudiantes procedentes de todos los rincones del país y también del resto de Europa con becas Erasmus. La población universitaria es de más de 50.000 alumnos, así que no es raro que sea una ciudad animada con muchos bares y ambiente festivo.

Nosotros la visitamos de pasada al final del viaje porque teníamos que dejar el coche en el aeropuerto de Colonia a última hora de la tarde y Munster nos pillaba a mitad de camino, así que decidimos ir a pasar el día y a comer.

Munster es una de las ciudades históricas de Alemania, no en vano aquí se firmó la Paz de Westfalia, el tratado que puso fin a la sangrienta Guerra de los Treinta Años, que en el siglo XVII diezmó las tierras Sacro Imperio Germánico y en la que participaron las principales potencias de la época. El documento se firmó en el Salón de la Paz del Ayuntamiento de la ciudad, una sala decorada con madera que se puede visitar.

Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial destrozaron prácticamente todo el patrimonio histórico de Munster, pero tras la contienda fueron reconstruidos algunos de sus principales enclaves.

La Prinzipalmarkt es la calle más famosa y bella de la ciudad. Es una concurrida arteria adoquinada por la que transitan peatones, bicicletas, coches y hasta carros tirados por caballos para los turistas. Aunque parece una calle peatonal, no lo es y hay que tener especial cuidado con las bicis, que las hay a millares en la ciudad.

En esta calle se pueden ver numerosos edificios históricos y algunas fachadas de las casas, con regios soportales en los bajos, son imponentes. El escenario se completa con la magnífica torre de la iglesia de San Lamberto, que se levanta al fondo de la calle.

En la calle Prinzipalmarkt también se puede ver el edificio del antiguo Ayuntamiento, del siglo XIV, donde se firmó la Paz de Westfalia. Es un edificio gótico reconstruido porque fue derruido en la Segunda Guerra Mundial.

Calle Prinzipalmarkt, con la iglesia de San Lamberto al fondo.

Prinzipalmarkt.

Antigua torre del Ayuntamiento, Stadthausturm.

El edificio gótico de la derecha es el Ayuntamiento, donde se encuentra el Salón de la Paz.

Bicicletas en Prinzipalmarkt.

Los soportales de Prinzipalmarkt.

Coche de caballos en Prinzipalmarkt.


La iglesia gótica de San Lamberto tiene un pasado macabro porque en su torre, dentro de unas jaulas de hierro, se exhibieron los cadáveres torturados de los líderes de la rebelión de Munster, encabezada por fanáticos anabaptistas que en el siglo XVI declararon que la ciudad era la Nueva Jerusalén. Esa proclama y sus cultos al margen de la ortodoxia católica no sentaron bien a las élites eclesiásticas y se desencadenó una guerra que terminó con la aniquilación de los rebeldes. Si os fijáis bien en la torre, veréis las jaulas de hierro que exhibieron los cuerpos de los líderes anabaptistas hace 500 años.

Torre de la iglesia de San Lamberto.

Detalle de las jaulas de la torre donde se exhibieron los cadáveres de los anabaptistas.


Otro punto de interés cercano es la Domplatz, la extensa plaza donde se levanta la catedral de San Pablo, un templo del siglo XIII que también ha sido reconstruido.

El día de nuestra visita a Munster, toda la plaza de la catedral era un mercado abarrotadísimo de gente, con muchos puestos de comida y food-trucks. Aunque apenas pudimos ver la plaza y su catedral debido al gentío, sí pudimos disfrutar de un gran ambiente en la calle.

También vale la pena acercarse hasta el edificio de la Universidad de Westfalia, un antiguo palacio barroco finalizado en 1787 que fue residencia de príncipes y obispos hasta convertirse en sede universitaria. Está rodeado de jardines y de un extenso aparcamiento al aire libre, ideal para dejar el coche porque está al lado de la ciudad vieja.

Las torres de la catedral de San Pablo.

Mercado en la Domplatz.

Paseando por Munster.

Torre de la iglesia Überwasserkirche, del siglo XIV, aunque reconstruida tras la II Guerra Mundial.

Universidad de Westfalia.

No hay comentarios: