Viaje en tren de Kandy a Ella

El viaje en tren de Kandy a Ella es una atracción en sí mismo porque atraviesa paisajes espectaculares por las tierras altas de Sri Lanka. Está considerado uno de los viajes en tren más bonitos del mundo y realmente merece mucho la pena hacerlo porque nunca te cansas de mirar por la ventanilla.

Debido a su fama, es un trayecto muy solicitado en verano, así que es importante asegurarse un asiento. Aunque hay vagones en los que se puede viajar sin asiento reservado, si vais con niños os recomiendo reservarlo con antelación porque es un viaje largo de 7 horas y, si os toca ir de pie algún tramo, puede ser agotador para ellos.

Teóricamente, el billete se puede comprar directamente en la web de los ferrocarriles de Sri Lanka y no son muy caros, pero en la práctica es imposible porque nunca hay disponibles. Como no queríamos arriesgarnos a quedarnos sin asiento, nosotros compramos los billetes por internet con la agencia 12Go Asia y no tuvimos ningún problema. Aunque a través de un intermediario son mucho más caros (70 euros los 4 billetes: 2 adultos y 2 niños), al menos nos aseguramos los asientos.

Al comprar los billetes en esta agencia, te mandan primero un email de confirmación, pero los billetes te los tienen que entregar físicamente. Lo bueno es que te permiten poner la dirección de un hotel de Sri Lanka y te los entregan allí mismo. Nosotros pusimos la dirección del primer hotel de Colombo y al llegar ya los teníamos en recepción. Con esos billetes, ya puedes ir directamente a la estación y subir al tren.

Nosotros salimos desde la estación de Peradeniya Junction, que está a las afueras de Kandy y no desde la estación central de la ciudad, así que hay que comprobar bien el lugar de partida. Como curiosidad, el tren que viene de Colombo pasa primero por Peradeniya Junction y luego va a la estación central de Kandy para después volver a pasar por Peradeniya. Es un poco raro, pero es así y no hay que montarse en el tren cuando pasa por primera vez por Peradeniya Junction, sino que hay que esperar a la segunda pasada.

Esperando el tren en la estación de Peradeniya Junction.


El tren de Kandy a Ella tiene tres clases: primera, segunda y tercera. La primera es la más cara y los vagones tienen aire acondicionado, pero sinceramente creo que es la clase a evitar porque lo mejor del viaje es precisamente tener las ventanillas abiertas para poder sacar la cabeza cuando te apetezca. Además, el aire acondicionado no es necesario en absoluto porque por las ventanas entra bastante fresco. De hecho, nosotros llegamos a ponernos la sudadera cuando atravesamos las tierras más altas.

Otra razón para viajar en segunda o tercera es que las puertas del vagón están abiertas y puedes levantarte cuando quieras para ver el paisaje a través de ellas. Realmente, no sé qué diferencia hay entre segunda y tercera, pero nosotros viajamos en esta última y el vagón era bastante cómodo, con asientos acolchados.

Nuestro vagón de tercera clase.


Una cosa a tener en cuenta es que los asientos los asignan como les da la gana, de una forma muy aleatoria, y nosotros estábamos separados los cuatro dentro de un mismo vagón. No obstante, debe de ser una práctica habitual porque todos los turistas que había en el vagón estaban también separados entre ellos. Lo bueno es que, sorprendentemente, el vagón iba bastante vacío y nos pudimos sentar como quisimos, así que al final pudimos viajar los cuatro juntos. No deja de ser curioso que en la web de los ferrocarriles de Sri Lanka no haya billetes disponibles y luego haya asientos libres en el vagón.

También os recomiendo llevar algo de provisiones para picar, aunque durante el viaje hay montones de vendedores que van pasando por el vagón vendiendo de todo: rotis, samosas, cacahuetes... también venden agua, así que no hay que preocuparse demasiado porque en el vagón se pueden comprar alimentos y bebida. También en las estaciones intermedias en las que va parando el tren hay vendedores que se acercan a las ventanillas para vender sus productos desde la vía. Hay más de una treintena de estaciones a lo largo de todo el recorrido.

Vendedor de samosas en el vagón.


El viaje de Kandy a Ella se puede dividir en dos tramos. El primero va desde Kandy a Nanu Oya, que es la estación que da servicio a Nuwara Eliya, la capital del té en Sri Lanka, situada a casi 2.000 metros de altitud. El paisaje en este tramo es muy espectacular porque las montañas están cubiertas de plantaciones de té e, incluso, puedes ver a las mujeres tamiles recolectando hojas. El día que viajamos nosotros era lluvioso y en esta zona era preciosa la bruma que cubría parte de las montañas y las plantaciones. También se notaba bastante el frío que entraba por las ventanillas. Durante el tramo de Kandy a Nanu Oya había muy poca gente en el vagón y tuvimos mucho espacio: los cuatro viajamos cómodamente en unos asientos que eran para seis personas, con una mesa en medio.

En Nanu Oya el vagón se llenó bastante porque en esta estación suben muchos turistas que vienen de Nuwara Eliya y nos tocó movernos a otros asientos, pero aun así conseguimos ir los cuatro juntos, esta vez en un compartimento de cuatro, que era más estrecho, pero también con una mesita en medio y ventanilla.

Rumbo a Ella.


Atravesamos un túnel.


Vendedor en una parada intermedia.


El tren serpentea en su camino hacia Ella.


El paisaje, cada vez más montañoso.


Bruma en las montañas.


Primeras plantaciones de té, acercándonos a Nuwara Eliya.


Plantaciones de té.


Vendedor en una estación.


El paisaje es precioso.


Plantaciones de té.


Más plantaciones de té.


Cascada entre plantaciones de té.


Campos de té, cerca de Nuwara Eliya.


Mujeres tamiles recolectando té en las plantaciones.


Nanu Oya, la estación de Nuwara Eliya.


El tramo de Nanu Oya a Ella también es espectacular, aunque poco a poco las plantaciones de té van quedando atrás y dejan paso a un paisaje más boscoso. Las plantaciones de té vuelven a aparecer al llegar a Haputale, otra de las estaciones principales del recorrido en la que también suben y bajan muchos turistas. Esta estación ya está muy cerca de Ella, a solo una hora de viaje.

Al llegar a Ella, el tren se vació casi por completo porque todos los turistas nos bajamos allí. Aunque el viaje de 7 horas puede parecer largo, a nosotros no se nos hizo pesado en absoluto, ni siquiera a los niños, aunque durante un rato les pusimos una peli en la tablet.

Para salir de la estación de Ella hay un poco de aglomeración y es complicado coger un taxi o tuk tuk para ir al hotel porque llega mucha gente de golpe, pero se puede bajar caminando hasta la calle principal de Ella, donde es más fácil encontrar transporte.

Seguimos rumbo a Ella.


Distancias a Ella, Kandy y Colombo, en una estación intermedia.


Paisaje de montaña espectacular.


Parada intermedia, de camino a Haputale.


Pasajeros fotografiando el paso de un puente.


Plantaciones de té, cerca de Haputale.


Estación de Haputale.


La vía se construyó en el filo de la montaña.


¡Llegamos a Ella!


Cola para salir de la estación de Ella.


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