Castillos del Rhin

Una copiosa nevada nos sorprendió en Frankfurt justo cuando íbamos a recoger el coche de alquiler a la estación central Hauptbanhof. Por suerte, al cabo de un par de horas dejó de nevar y pudimos emprender la marcha sin peligro de patinaje. Además, a lo largo del día fue saliendo el sol y al final pudimos disfrutar de una ruta agradable por los Castillos del Rhin.


Nuestro coche de alquiler, cubierto por la nieve.


Nevando intensamente en Frankfurt antes de empezar la ruta.


El tramo más escénico del valle del Rhin son los 70 kilómetros comprendidos entre el pueblo de Rudesheim y Coblenza. Uno de los grandes dilemas es decidir qué margen del río seguir para hacer la ruta porque no hay puentes entre estas dos localidades. Se puede cruzar el río utilizando transbordadores, pero hay que estar pendiente de horarios y se pierde bastante tiempo, sobre todo en invierno cuando las frecuencias son escasas.

La mayoría de los castillos están en la ribera izquierda y sería la opción más adecuada si se tiene intención de visitarlos. Sin embargo, las mejores vistas de los castillos se obtienen desde la ribera derecha. Hay que tener en cuenta que en invierno muchos castillos están cerrados y tampoco se pueden visitar. Además, la mayoría de castillos no esconden grandes tesoros en su interior y son mucho más espectaculares vistos desde fuera.




Nosotros nos decidimos por la margen derecha y emprendimos rumbo a Rudesheim, un bonito pueblo alemán a orillas del Rhin, situado a unos 60 km de Frankfurt. Es una localidad pintoresca con callejuelas empedradas repletas de bares y restaurantes. Destaca la estrechísima calle Drosselgasse, de 3 metros de ancho, que suele estar siempre colapsada por los turistas. En invierno todo el pueblo se transforma en un gran mercado navideño.

En una colina a las afueras de Rudesheim se encuentra el mirador de Niederwalddenkmal con espectaculares vistas del Rhin y de los viñedos que rodean el pueblo. El mirador está coronado por una gran escultura del siglo XIX que simboliza la unión de todos los pueblos germánicos.

Siguiendo rumbo hacia el norte por la margen derecha del Rhin, se irán divisando sobre la marcha las diferentes fortalezas medievales que salpican la otra orilla, muchas construidas sobre las abruptas laderas del río. Hay unos 30 castillos en el valle del Rhin, que desde la época romana ha sido una importante línea defensiva.

Sobre el pueblo de St. Goarshausen, a medio camino entre Rudesheim y Coblenza, se halla el mirador de Lorelei con las mejores panorámicas del Rhin desde sus 120 metros de altura.

La ruta por el Rhin Romántico, así se conoce también a este tramo del río, termina en Coblenza, ciudad levantada en la conjunción de los ríos Mosela y Rhin. Es una de las urbes más antiguas de Alemania, fundada por los romanos hace más de 2.000 años, aunque su centro histórico tampoco se salvó de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Un teleférico permite atravesar el Rhin hasta la otra orilla desde donde se obtienen fabulosas vistas de la desembocadura del Mosela. A este lado del Rhin se levantan algunas fortificaciones medievales como el castillo de Ehrenbreinstein.


El pueblo de Rudesheim nevado, a orillas del Rhin.


Panorámica desde el mirador Niederwalddenkmal.


Iglesia de Rudesheim.


Puestos navideños en una calle de Rudesheim.


El Rhin.


Castillo de Rheinstein.


La carretera casi lame las aguas del Rhin.


Castillo de Reichenstein.


Otro vistazo a las aguas del Rhin.


Castillo de Sooneck.


Un barco surca las aguas del Rhin.


Pueblecito alemán junto al Rhin.


Castillo de Stahleck.


Castillo de Pfalzgrafenstein, en un islote en medio del río.


Nuestro coche, bajo las vías del tren.


Seguimos de ruta por el valle del Rhin.


La fortaleza de Gutenfels se alza sobre las casas del pueblo.


Pueblo de St. Goar, nevado.


Vistas del Rhin desde el mirador de Lorelei.


Otra panorámica desde Lorelei.


Castillo de Katz.


Rumbo hacia Coblenza siguiendo el curso del Rhin.


Viñedos en las empinadas laderas del Rhin.


Más viñedos del Rhin.


Castillo de Marksburg.


Vistas desde el castillo de Marksburg al atardecer.


Anochecer en Coblenza, a orillas del Mosela.

4 comentarios:

Aran BL dijo...

Yo tengo muchas ganas de hacerme la ruta de los castillos del Rhin, y me encantaría ver algunos de esos bonitos paisajes nevados :) Curioso lo de elegir el margen del río, ni lo había pensado con lo importante que es jejeje.

Un saludo!

M. Teresa dijo...

Vaya año de nieve! La ruta de los castillos del Rhin es encantadora. La primera vez la hice en barco y en verano, con todos los viñedos verdes, precioso. Bastantes años más tarde la repetimos en coche. Otro punto de vista, pero quizás lo disfruté más. Las vistas desde la Loreley son espectaculares.

Un abrazo

Telémaco dijo...

Hola Aran. Sí, a nosotros nos pasó lo mismo y dudamos bastante sobre qué margen elegir. Pero las mejores vistas se obtienen seguro desde la derecha. En verano, con más frecuencia de ferries, será más sencillo cruzar de un lado al otro. Saludos!!

Telémaco dijo...

Hola M. Teresa. Una ruta preciosa junto al Rhin. Con la nieve se pueden ver paisajes muy pintorescos, pero seguro que se disfruta más en veranito y con buen tiempo. Loreley espectacular!! Un abrazo.