Cardiff

Los orígenes de Cardiff se remontan a la época romana, pero no dejó de ser un pequeño pueblo hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la exportación del carbón extraído en las cercanas minas de Breacon Beacons transformó por completo la ciudad. Su población creció a un ritmo frenético y su puerto llegó a ser el más importante del mundo en tráfico de mercancías durante los años previos a la Primera Guerra Mundial. Después de la contienda empezó el declive de la industria del carbón y Cardiff se sumió en una profunda crisis económica, que se acentuó en la Segunda Guerra Mundial cuando los bombardeos alemanes destruyeron por completo el puerto.

En 1955 Cardiff fue elegida capital de Gales, una de las cuatro naciones que forman el Reino Unido junto a Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte, y que hasta la fecha no contaba con ninguna ciudad que ostentara ese honor. Poco a poco, las autoridades británicas y galesas empezaron a invertir dinero para que Cardiff recuperara su antiguo dinamismo y hoy día vuelve a ser el motor de la economía galesa.

El centro urbano está alejado del puerto unos tres kilómetros tierra adentro y esa situación estratégica protegió la ciudad cuando los aviones nazis descargaban sus bombas sobre los muelles de la bahía. El Castillo de Cardiff marca el corazón de la ciudad y se levanta en el mismo emplazamiento donde los romanos construyeron un fuerte. De hecho, todavía se conservan restos de aquella primera muralla romana. En su interior se erige una robusta torre normanda del siglo XIII con buenas vistas de la ciudad. La fortaleza fue ampliada en la época victoriana. Se puede recorrer el interior de las murallas y visitar un museo. La entrada cuesta 8,25 libras (10 euros).

En los alrededores del Castillo se extiende el Bute Park, un frondoso parque que sigue el curso del río Taff hasta más allá de los límites de la ciudad. Es un buen lugar para respirar aire puro o coger una bicicleta. En verano hay pequeñas barcas que te llevan hasta la desembocadura del río, en la bahía de Cardiff.


Torre normanda del Castillo de Cardiff.


Estilo victoriano en el Castillo de Cardiff.


Bute Park.


El castillo de Cardiff es el principal monumento de la ciudad, pero si hay uno del que todos los galeses se sienten orgullosos es el Millenium Stadium. Un moderno estadio inaugurado en el año 2000 en pleno centro urbano con capacidad para 75.000 espectadores. Aquí es donde juega sus partidos la selección galesa de rugby, la verdadera religión de Gales, que este año se proclamó campeona del torneo Seis Naciones. En todos los pubs galeses se puede ver algún recuerdo de esa victoria.


El Millenium Stadium, visto desde el Castillo de Cardiff.


El río Taff pasa junto al Millenium Stadium.


Otro lugar destacado es el Museo Nacional, que cuenta con una importante colección de pintura impresionista, con cuadros de Renoir, Monet o Cézanne, entre otros. También repasa la historia galesa desde la prehistoria. La entrada es gratuita. El museo forma parte del Civic Center junto al Ayuntamiento y la Universidad, un conjunto de edificios neobarrocos de principios del siglo XX.

Cardiff también es un paraíso de las compras y presume de contar con una de las mayores superficies comerciales de Gran Bretaña. Sus calles esconden preciosas galerías victorianas, algunas de ellas con tiendas centenarias, que resisten la presión de los modernos centros comerciales. Queen Street y St. Mary Street son las calles peatonales más concurridas. Otra visita indispensable es el Mercado Central, un edificio de finales del siglo XIX, ideal para comprar productos típicos como las exquisitas tortas galesas.


St. Mary Street, una de las calles más comerciales de la ciudad.


Una esquina de Cardiff.


El dragón es un todo un símbolo para los galeses.


Galería victoriana con viejos comercios.


La iglesia de San Juan Bautista, al fondo.


Paseando por el centro de Cardiff.


Al final de la calle se levanta el Castillo de Cardiff.


Mercado Central, de finales del siglo XIX.


Castillo de Caerpyilly, situado en las afueras de Cardiff.


La zona del puerto de Cardiff está en pleno proceso de renovación desde hace un par de décadas. Se han abierto montones de restaurantes y bares con terrazas, ideales para comer o saborear una pinta junto al mar. Por las noches también están muy animados.

El Pierhead, construido en ladrillo rojo a finales del siglo XIX, es uno de los pocos edificios que resistieron los bombardeos alemanes. Aquí se encontraba la antigua dirección del puerto de Cardiff y hoy día alberga un museo sobre la historia de la exportación del carbón. A su lado se levanta el moderno Parlamento de Gales, inaugurado en 2006. Está abierto al público y cualquiera puede presenciar en directo cómo discuten los políticos locales. El Millenium Center es otra monumental construcción inaugurada en 2004, que alberga la Ópera de Gales. Su fachada destaca por una enorme inscripción en galés e inglés.


¿Cómo llegar?
Los vuelos a Cardiff son caros porque apenas vuelan compañías de bajo coste desde España. Solo Vueling ha abierto hace poco una ruta desde Barcelona. La alternativa es volar al aeropuerto inglés de Bristol, donde Easyjet tiene una importante base. Desde Bristol a Cardiff se tarda una hora por carretera (80 km).


El animado puerto de Cardiff.


Panorámica de la bahía de Cardiff.


Millenium Center, la moderna Ópera de la ciudad.


Parlamento de Gales.

5 comentarios:

MTTJ dijo...

Desde un día que vi un reportaje por la tele, siempre me ha llamado la atención esta ciudad. Quizás es un destino ideal para una escapada corta, pero la falta de oferta de vuelos hace que se vaya retrasando. Todo llegará.

Un saludo

Telémaco dijo...

Hola MMTJ. Cardiff no está mal, pero es una ciudad pequeña y en un día puedes verla tranquilamente. Si puedes guárdate algunos días para recorrer otras zonas rurales de Gales porque ofrecen paisajes magníficos. Saludos!

Bleid dijo...

Un destino muy interesante, que la verdad me planteare a partir de ahora , felicidades por la entrada
un abrazo

Telémaco dijo...

Hola Bleid. Sí, Gales es un buen destino, sobre todo para estar en contacto con la naturaleza. Lo mejor es recorrer en coche de alquiler sus carreteras secundarias y hace trekings o bici por los caminos. Un abrazo!

Anónimo dijo...

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