Islas Phi Phi

En otra agencia de Railay compramos los billetes de barco a las islas Phi Phi por 400 bahts (8 euros). Como en Railay no hay puerto para barcos, primero montas en una barca de cola larga que te saca a alta mar y allí esperas la llegada del buque. Cuando llega el barco se hace una especie de abordaje y pones rumbo a las islas Phi Phi. El trayecto dura una hora y media.

Las islas Phi Phi son otro paraíso natural en el mar de Andamán, con playas de arena blanca, agua transparente y magníficos arrecifes de coral para practicar snorkel o bucear. Hay dos islas, Phi Phi Don y Phi Phi Leh, aunque sólo la primera está habitada. La segunda es una especie de parque natural que se visita en excursiones de un día.

Los barcos atracan en el puerto de Ton Sai, el único pueblo de Phi Phi Don, donde están la mayoría de hoteles, bares y restaurantes. El pueblo se levanta en una estrecha lengua de tierra de apenas 500 metros, con las playas de Ton Sai y Lo Dalam a ambos lados. Fue una de las zonas más devastadas por el tsunami de 2004 y actualmente todavía está en proceso de reconstrucción.

Nos alojamos en el hotel Phi Phi Princes porque nos enamoramos de su piscina, que cae sobre la misma playa de Lo Dalam y está a un paso del mar. Las habitaciones con aire acondicionado no están mal, aunque sólo tienen ducha dentro y el water es compartido. La doble cuesta 1.200 bahts (24 euros).

En Phi Phi Don no hay carreteras y la única manera de recorrer la isla es caminando por los senderos que atraviesan su frondosa selva o alquilando una barca de cola larga.

Nosotros fuimos pateando hasta el viewpoint, el punto más elevado de la isla, desde donde se obtienen magníficas panorámicas. Desde allí descendimos a través de la selva por la otra vertiente y en una hora llegamos por casualidad a la solitaria playa de Phak Nam. Un buen lugar para relajarte sin apenas gente, salvo un pequeño hotel con bungalows. Para regresar a Ton Sai volvimos en barca.

Otra playa atractiva es Hat Yao, también conocida como Long Beach (Playa Larga). El agua es perfecta y las vistas de la silueta de Phi Phi Leh enfrente son magníficas. Se puede llegar caminando en media hora desde el pueblo de Ton Sai.

También es obligada la visita a Phi Phi Leh. Nosotros reservamos una excursión de día completo en barca de cola larga, que nos costó 550 bahts (11 euros) por persona. El precio incluye la comida, el equipo para practicar snorkel y escalas en la Mosquito Island y la Bamboo Island.

Por desgracia el tiempo se reveló contra nosotros ese día y nos llovió bastante durante casi toda la jornada. Aún así aprovechamos los momentos de sol para practicar snorkel sobre magníficos arrecifes llenos de peces de colores y para bañarnos en las playas blancas de la Bamboo Island.

Luego llegamos a Phi Phi Leh, una isla preciosa repleta de acantilados que se funden con el agua de cristal verde. En algunas de sus bahías volvimos a practicar snorkel y vimos un pequeño tiburón, teóricamente inofensivo por su tamaño.

Pero el gran atractivo de Phi Phi Leh es la bahía de Ao Maya, escenario de la película La Playa. El lugar es realmente impresionante y la playa de arena blanca escondida entre acantilados es seguramente una de las mejores que te puedes llegar a imaginar. Se puede entrar a la bahía directamente con la barca o llegar desde la bahía de Pih Leh atravesando un pintoresco sendero.

Nuestro barquero optó por esta segunda vía porque el mar estaba bastante picado y no se atrevía a bordear la isla. La verdad es que llegar a Ao Maya desde Pih Leh es más impactante porque tienes que ir nadando hasta una pared de roca, trepar y luego caminar entre acantilados hasta que de golpe aparece ante tus ojos La Playa. El problema es que no puedes nadar con la cámara y nos quedamos sin fotos del lugar.

De vuelta a Ton Sai paramos en la Monkey Beach (Playa de los monos) donde suele haber macacos haciendo piruetas por la arena. Pero como empezaba a llover otra vez no quedaba ninguno. Los macacos no son tontos.

Por las noches, Phi Phi Don cuenta con cientos de restaurantes, bares y discotecas que suelen montar fiestas en la playa con malabares y acrobacias con fuego. Son sitios fantásticos para tumbarte en esterillas sobre la arena con una Singha fresca, aunque la estridente música es mejorable en la mayoría de garitos.


Panorámica del istmo de Ton Sai, desde el viewpoint.


Playa de Lo Dalam.


La piscina del hotel, sobre la playa de Lo Dalam.


Barcas amarradas en la playa de Ton Sai.


Calle comercial en Ton Sai.


Otra callejuela de Ton Sai.


Ruta de evacuación en caso de tsunami.


Silueta de Phi Phi Don.


Playa de Phak Nam.


Arena blanca en la playa de Phak Nam.


Bordeando la isla de Phi Phi Don en barca.


Las Phi Phi están cubiertas de frondosa vegetación.


Otra magnífica playa en Phi Phi Don.


Los cocoteros se amontonan en la costa.


Playa de Hat Yao.


Un bañito en Hat Yao.


La silueta de Phi Phi Leh se divisa desde la playa de Hat Yao.


Arena de Hat Yao.


Barcas en un embarcadero de Ton Sai.


El monzón descarga sobre las Phi Phi.


La isla del Bambú o Bamboo Island.


Playa en la isla del Bambú.


Oleaje en la isla del Bambú.


Acercándonos a Phi Phi Leh.


Acantilados en Phi Phi Leh.


Entrando a la bahía de Pih Leh.


El agua es de un intenso verde transparente.


Barcas amarradas en la bahía de Pih Leh.


Escalera que te lleva a la playa de Ao Maya, en la bahía de Pih Leh.

2 comentarios:

Sil Pfoh dijo...

a quien contrataste para hacer el tour de dia entero en Phi Phi?
gracias!

Telémaco dijo...

Hola Sil. Lo siento, hace ya unos años y no recuerdo el nombre de la agencia. Saludos.