Mirissa, las mejores playas de Sri Lanka
Mirissa es el destino de playa más famoso de Sri Lanka y, a pesar de ser un lugar muy turístico, vale la pena acercarse hasta aquí y pasar alguna noche porque sus playas son realmente bellas. Además, hay muy buen ambiente, con una amplia oferta de bares y restaurantes junto al mar, ideales para tomar algo al atardecer contemplando las olas del Índico. Desde Tangalle a Mirissa solo tardamos una hora y el coche con conductor nos costó 7.000 rupias (19 euros).
La playa principal de Mirissa es muy larga y está rodeada de cocoteros, pero no es demasiado ancha y cuando la marea sube puede engullir buena parte de la arena, sobre todo en su parte más occidental, donde se concentran los bares. Allí, las olas pueden llegar prácticamente hasta las tumbonas de los restaurantes. Durante el día, estos establecimientos ponen música suave y se está muy a gusto porque te puedes tumbar gratis en sus tumbonas, siempre que consumas algo. Al atardecer, los bares son aún más chulos porque iluminan sus terrazas con farolillos y antorchas, y montan en la playa mostradores con pescado fresco, que puedes elegir para que te lo hagan a la parrilla.
La arena de la playa de Mirissa es blanca y las olas son perfectas para alquilar una tabla de body board. Si buscas algo más de tranquilidad, siempre puedes caminar hacia el este, donde hay menos bares y restaurantes y la playa es más ancha. En cualquier caso, vale la pena caminar hacia el este para salir de la playa principal y ver el resto de playas de Mirissa, que también son muy chulas.
La playa principal termina por el este en la famosa Parrot Rock, un montículo de roca al que se puede subir y desde el que se obtienen buenas vistas de la costa. Cuando la marea sube, la Parrot Rock se convierte en una isla, pero con la marea baja se puede llegar caminando por la arena. Para subir a la roca, hay que trepar por unas destartaladas escaleras y cruzar un pequeño puentecillo de madera. Aunque se llame Parrot Rock, aquí no hay loros, sino cientos de cuervos que anidan en esta roca. Hay que llegar hasta la punta de la Parrot Rock para disfrutar del espectáculo de las olas, que golpean con mucha furia las rocas.
Pasada la Parrot Rock hay que caminar un rato por un sendero sobre una escollera hasta llegar a la siguiente playa, Black Sand Beach, que como su nombre indica destaca por la arena negra. Parece arena volcánica, aunque no tengo muy claro si es fruto de la naturaleza o de la contaminación. En todo caso, es solo una curiosidad porque la arena negra está solamente al inicio de la playa y luego ya va aclarándose de nuevo. De hecho, es mucho más agradable en su parte oriental, donde la arena es clara.
Mucho más interesante es la siguiente playa de Mirissa, Turtle Beach, que se encuentra al otro lado de un espigón. Como su nombre también indica, a esta playa suelen llegar muchas tortugas y es posible verlas nadando cerca de la orilla. Aquí hay muchos sitios para alquilar equipo de snorkel y poder ver a las tortugas. Además, es una playa ideal si vais con niños porque es la que menos oleaje tiene, sobre todo cerca del espigón, donde el mar está muy tranquilo y el agua es transparente.
Turtle Beach termina en otra escollera que hay que cruzar por un sendero para llegar hasta la colina más famosa de Mirissa, la Coconut Tree Hill, icono de los instagramers, que acuden en masa para hacerse selfies con las palmeras y el mar de fondo. Incluso hay un bar con buenas vistas para tomar algo. Es un lugar bonito, es cierto, pero creo que en Mirissa hay muchos parecidos que no gozan de tanta fama y en los que puedes hacer fotos igual de bonitas con menos gente. Además, no sé si será fruto de algún temporal o de sequía, pero había bastantes palmeras de Coconut Tree Hill que parecían secas o habían perdido sus hojas, lo que le resta parte de su atractivo. Aun así, es uno de los lugares imprescindibles a visitar. Para obtener las mejores fotos, hay que venir al atardecer.
En Mirissa nos alojamos en el Hotel Vacanza, que está a cinco minutos andando de la playa principal. La habitación cuádruple nos costó 39 euros y estaba bastante bien, aunque fue el único hotel que no nos incluyó el desayuno y tampoco tiene piscina. Para cenar, los restaurantes de la playa están muy bien, pero son bastante caros. Si buscáis una opción más económica, os podemos recomendar el Ceylon Curry House, que se encuentra en la carretera principal y sirve deliciosos platos típicos de Sri Lanka a buen precio.




























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