Andorra

Andorra es el país de los Pirineos, un microestado de apenas 40 kilómetros de un extremo al otro, enclaustrado entre esbeltas montañas en la frontera entre España y Francia.

El turismo es una de sus principales fuentes de ingresos porque cada año lo visitan más de 8 millones de personas, una cifra abrumadora si tenemos en cuenta que su población apenas supera los 80.000 habitantes. Y es que este diminuto país, el sexto más pequeño de Europa, tiene mucho que ofrecer.

El esquí y los deportes de invierno son, sin duda, su mayor reclamo porque cuenta con dos impresionantes dominios esquiables como Grandvalira o Vallnord, que ofrecen más de 300 kilómetros de pistas.

Si vais en invierno, además de la nieve, merece la pena probar el balneario de Caldea, sobre todo después de una jornada de esquí. Es un inmenso spa de aguas termales con todo tipo de piscinas, ideal para relajarse. Incluso te permite salir al exterior y disfrutar de un baño de agua caliente a la intemperie: espectacular si está nevando en ese momento.

El otro gran reclamo de Andorra son las compras, pues el país está lleno de centros comerciales y tiendas de todo tipo, desde las más lujosas a bazares donde encontrar tecnología barata. Al ser un país laxo con los impuestos, los precios son algo más económicos que en España, pero tampoco esperéis encontrar grandes gangas. Además, hay que tener en cuenta que si los productos exceden de un determinado precio o cantidad máxima, deben declararse en la aduana.

La capital, Andorra la Vella, concentra el mayor número de tiendas y es el mejor lugar para ir de compras, especialmente si se buscan grandes marcas, aunque los centros comerciales más económicos son los que se encuentran justo al cruzar la frontera española.

Además de la nieve y las compras, Andorra cuenta con impresionantes espacios naturales que merecen la pena visitar, con lagos de alta montaña y picos que rozan los 3.000 metros. Hay multitud de rutas para hacer senderismo en verano para todos los niveles.

También vale la pena salirse de la carretera principal que atraviesa el país de punta a punta para visitar alguno de sus preciosos pueblos de montaña. Aunque la mayoría están salpicados de modernos chalets y apartamentos turísticos, muchos de estos pueblos esconden fabulosas joyas del arte románico. Buena muestra de ello son las iglesias de Canillo, Ordino o la de Sant Miquel d’Engolasters.

Pueblo de Ordino.

Precioso paisaje pirenaico.

Campanario románico en Ordino.

Imponentes montañas rodean todos los valles andorranos.

Lago de Engolasters.

El río Valira atraviesa la capital, Andorra la Vella.

Calle comercial en Andorra la Vella.

La falta de espacio obliga a ganarle terreno a la montaña para construir.

La cúpula del balneario de Caldea es una montaña de cristal.

Otra calle de Andorra la Vella, con las montañas detrás.

Iglesia de Sant Esteve, en la capital.

Escultura de Salvador Dalí, titulada 'Noblesse du temps'.

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