Chichén Itzá


A las ruinas de Chichén Itzá también fuimos en coche de alquiler. Desde Playa del Carmen se puede ir por la autopista de peaje que une Mérida con Cancún, en una hora y media; o por la carretera de Tulum, en unas dos horas y media. Nosotros probamos las dos opciones. A la ida fuimos por la autopista para llegar lo antes posible y poder disfrutar de las ruinas antes de la invasión de los grupos organizados de turistas, que a partir de las 10-11 h de la mañana empiezan a llegar en masa en autobuses.

Desde playa del Carmen hay que coger una carretera recién inaugurada que atraviesa la selva hasta enlazar con la autopista. Este trayecto es de 50 km y se hace en poco tiempo porque la carretera es buena y apenas hay tráfico. Luego hay que seguir otros 120 km por la autopista, que parece una vía fantasma porque apenas hay coches, ya que los conductores locales suelen evitarla debido a su elevado precio. El peaje entre Playa y Chichén Itzá (hay dos) es de 283 pesos (17 euros).

La autopista también se ha construido a través de la selva, así que olvidaos de disfrutar del paisaje porque solo se ve un muro de árboles a cada lado durante todo el trayecto. De hecho, ni siquiera se ven los carriles del sentido contrario de la autopista porque la mediana también está formada por un muro verde que separa ambos sentidos. El viaje por autopista, aunque más rápido, es bastante más aburrido que por carretera, porque no se atraviesa ningún pueblo que rompa la monotonía del paisaje.

Al llegar a las ruinas de Chichén Itzá hay un gran párking para coches y autobuses, que cuesta 30 pesos (1,8 euros). La entrada al recinto arqueológico vale 216 pesos (13 euros). En el centro de visitantes hay baños, cafetería y cajeros automáticos.


Autopista de peaje hacia Chichén Itzá.


Centro de visitantes de Chichén Itzá.


Las ruinas de Chichén Itzá son las mejor conservadas y restauradas de la península de Yucatán. Nada más entrar lo primero que te encuentras es el Templo de Kukulcán, la gran pirámide de Chichén Itzá, sin duda, uno de los vestigios arqueológicos más reconocibles, no solo de México, sino del mundo.

La pirámide de Kukulcán fue construida por los mayas en el siglo XII y forma parte del patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Aunque no destaca por su altura, solo mide 24 metros, sí se distingue por la perfección de sus formas geométricas y por el simbolismo astronómico que esconde. Por ejemplo, durante los equinoccios de primavera y otoño, la luz del sol se proyecta por la escalinata provocando sombras, que simulan el movimiento de una serpiente de cascabel, animal venerado por los mayas. Además, durante los solsticios de verano e invierno, media pirámide permanece en penumbra mientras la otra mitad recibe los rayos del sol.

Otra peculiaridad de la pirámide de Chichén Itzá es su espectacular acústica, que se puede comprobar aplaudiendo frente a una de sus cuatro escalinatas. El templo distorsiona el sonido del aplauso y lo propaga por sus paredes de forma sorprendente. Todos los grupos de turistas suelen aplaudir frente al templo, algo que puede parecer extraño al profano que desconoce el motivo.

Hace solo unos años se podía subir hasta lo alto de la pirámide, lo que proporcionaba excelentes vistas de la selva que rodea el complejo arqueológico, pero el gobierno mexicano lo prohibió para evitar su deterioro. Ahora hay que conformarse con contemplarla y, no os olvidéis, aplaudir frente a las escalinatas.


El espectacular Templo de Kukulcán.


Otra vista de la gran pirámide de Chichén Itzá.


Detalle del templo que corona la gran pirámide.


En esta imagen se aprecia la parte reconstruida y la original de la gran pirámide.


Escalinata del Templo de Kukulcán.


Último vistazo a la gran pirámide de Chichén Itzá.


Además de la pirámide, la zona central del complejo arqueológico esconde otros tesoros como el cercano Templo de los Guerreros o el Grupo de las Mil Columnas. No obstante, la construcción más imponente es el Gran Juego de Pelota, el más grande de toda la civilización maya. Se trata de un auténtico estadio formado por dos largos muros de piedra decorados con los anillos por donde los jugadores tenían que colar la pelota con un objetivo: derrotar al rival y que el capitán del equipo lograra el premio de ser sacrificado.

Más alejado se encuentra El Observatorio, también llamado El Caracol, por la escalera en forma de espiral de su interior. Cerca de este templo se puede visitar el conjunto de La Iglesia, o Convento de las Monjas, que cuenta con la ornamentación más rica de Chichén Itzá gracias a los fabulosos relieves que decoran las fachadas.


Templo de los Guerreros.


Otra imagen del Templo de los Guerreros.


Una fachada lateral del Templo de los Guerreros.


Detalle de la decoración de las columnas del Templo de los Guerreros.


Grupo de las Mil Columnas.


Puestos de artesanía.


Relieve maya.


Una gran cabeza de serpiente.


Plataforma de las Calaveras.


Escultura de Chac-Mool, que representa un hombre tumbado.


Más relieves de la civilización maya.


El Gran Juego de Pelota.


Uno de los muros de piedra del Juego de Pelota.


Otra vista del Gran Juego de Pelota.


Detalle del anillo por donde había que meter la pelota.


Puestos de artesanía en los senderos de Chichén Itzá.


Más puestos de artesanía.


El Observatorio.


La fastuosa decoración de La Iglesia.


Quitando las malas hierbas al templo de La Iglesia.


Otro imponente templo de Chichén Itzá.


Otro lugar destacado es el Cenote Sagrado. Es un cenote circular a cielo abierto en el que antiguamente los mayas hacían sacrificios, como han demostrado la gran cantidad de huesos humanos hallados en su interior, junto a numerosos objetos de valor, como joyas o piedras preciosas.

El arqueólogo estadounidense Edward Herbert Thompson se encargó de expoliar el Cenote Sagrado a principios del siglo XX al dragar el agua y extraer los objetos de valor, que ahora se pueden observar en el museo de la Universidad de Harvard. En los años 70, el gobierno estadounidense aceptó devolver a México parte del tesoro hallado en el Cenote Sagrado.

Para llegar al Cenote Sagrado hay que recorrer un camino de unos 400 metros repleto de puestecillos de recuerdos. Casi todos los senderos de Chichén Itzá están llenos de puestos donde los lugareños venden piezas de artesanía gracias a un acuerdo con el gobierno municipal, que les permite acceder al recinto para vender sus trabajos. Aunque también se cuela el clásico souvenir, la verdad es que se pueden encontrar artículos muy interesantes y a precios muy económicos.

Un sonido omnipresente al recorrer los senderos de Chichén Itzá es el rugido del jaguar, provocado por un souvenir de madera que reproduce ese rugido y que los vendedores de los puestecillos hacen sonar cada vez que pasa un turista.

Aunque se supone que todavía quedan muchas ruinas por excavar en la selva de los alrededores, el complejo arqueológico de Chichén Itzá que se puede visitar en la actualidad no es demasiado extenso y se puede recorrer tranquilamente en 2 o 3 horas.


Artesanía, de camino hacia el Cenote Sagrado.


Las calaveras son un elemento decorativo muy popular en México.


Llegamos al Cenote Sagrado.


Un vistazo al interior del Cenote Sagrado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, una consulta recordaras cual es el costo de esas cabezas de calavera, estan lindas :)

Jacobo dijo...

Hola, no recuerdo el precio, pero no son demasiado caras. Saludos!

Anónimo dijo...

Hola quisiera saber si es tan seguro viajar por nuestra cuenta alquilando coche porque todo el mundo me mete miedo para no hacerlo.
gracias. ..un saludo

Jacobo dijo...

Hola. Es perfectamente seguro ir en coche propio por las carreteras de la Riviera Maya. No hay ningún problema y las carreteras son buenas. El mayor contratiempo puede ser el tráfico en Playa del Carmen. Saludos!