CENTRO DE PORTUGAL



1. Guarda y Viseu
2. Aveiro
3. Coímbra
4. Monasterios de Batalha y Alcobaça
5. Évora


Transporte
Este viaje lo hicimos en nuestro coche particular saliendo desde Madrid. Entramos a Portugal por la frontera de Fuentes de Oñoro, en Salamanca, que está situada a unos 330 km de Madrid, y cruzamos las regiones del centro de Portugal de norte a sur para regresar a España por la frontera de Badajoz, en Extremadura.

El único detalle que hay que tener en cuenta al circular por el país vecino es que los peajes de algunas autopistas portuguesas son automáticos. Una cámara de vídeo graba tu matrícula cuando pasas por el peaje y te lo cobran directamente de tu cuenta bancaria. Para utilizar este sistema tienes que registrarte previamente, ingresando tu número de tarjeta de crédito en unas máquinas automáticas. Nada más cruzar la frontera de Fuentes de Oñoro, hay carteles en la autopista indicando un área de servicio donde se puede realizar el trámite o, mejor dicho, se debe realizar el trámite porque de lo contrario te puede caer una multa.

Fecha del viaje: Febrero 2016 

Guarda y Viseu

Guarda es una pequeña ciudad de 30.000 habitantes situada en la Beira Alta, una de las regiones históricas de Portugal. Tiene el honor de ser la ciudad más alta del país, ya que se encuentra a 1.050 metros sobre el nivel del mar, en los alrededores de la Sierra de la Estrella, Serra da Estrela en portugués, donde se halla el punto más elevado del Portugal continental (1.993 m) y la única estación de esquí del país.

El gran atractivo de Guarda está precisamente en los alrededores y en los parajes naturales que esconde la Sierra de la Estrella, con muchas posibilidades de senderismo y deportes de aventura, aunque para disfrutar de esas actividades al aire libre hay que visitar la región con buen tiempo. En pleno invierno, que es cuando fuimos nosotros, las posibilidades son mucho más reducidas.

De todas formas, nosotros solo estuvimos en Guarda de paso al principio de nuestra ruta en coche por el interior de Portugal. Ese día habíamos salido de Madrid y parado en Salamanca para comer, así que el tiempo se nos estaba echando encima antes de que empezara a oscurecer y decidimos hacer escala para dormir en Guarda, que se encuentra a solo 40 kilómetros de la frontera española.

La ciudad cuenta con un pequeño casco histórico medieval con estrechas callejuelas y fachadas de piedra, algunas muy pintorescas, pero es tan pequeño que se puede recorrer fácilmente en un par de horas. Destaca la Catedral, La Sé da Guarda, construida en el siglo XIV en estilo gótico manuelino. Sus robustos muros de granito oscuro le dan un aspecto de fortaleza.

La Sé domina la Plaza de Luís Camoes o Praça Velha, la más bonita de la ciudad, con arquerías del siglo XVI en los lados y donde se encuentra el antiguo Ayuntamiento. Al norte de esta plaza se extiende el antiguo barrio judío, que todavía conserva inscripciones medievales grabadas en las fachadas de piedra. Todo el centro histórico está rodeado por una muralla de piedra y está coronado por el castillo de Guarda, aunque de él solo queda en pie una torre reconstruida.

Si no tenéis intención de hacer senderismo por la Sierra de la Estrella o visitar los pueblos de la Beira Alta, no merece demasiado la pena hacer noche en Guarda, pero si hacéis escala en la ciudad os recomendamos comer en el restaurante Belo Horizonte, una vieja casa de comidas donde preparan un espectacular bacalao a la nata, un plato clásico de la gastronomía lusa.

Para dormir, nos alojamos en el hotel Santos, una buena opción económica y a dos pasos de la Plaza de Luís Camoes. Lo peor es que no tiene párking y hay que aparcar en la calle.



La Sé da Guarda.



Fachada principal de La Sé da Guarda.



Plaza de Luís Camoes y los arcos del antiguo Ayuntamiento.



Callejuela del barrio judío de Guarda.



Otra calle del centro histórico de Guarda.



La torre del castillo de Guarda.



Iglesia de la Misericordia.


Al día siguiente continuamos rumbo a Aveiro, en la costa atlántica, pero por el camino paramos para visitar la ciudad de Viseu, antigua capital de la región de la Beira Alta, que también cuenta con un bonito centro histórico medieval.

La catedral del siglo XII es uno de los edificios más destacados de la ciudad y todavía conserva parte de su arquitectura original de estilo románico, aunque a lo largo de los siglos ha sufrido diversas reconstrucciones. Frente a la catedral se levanta la iglesia de la Misericordia, con una preciosa fachada blanca.

También es muy bonita la plaza de Duarte I, antiguo rey de Portugal que cuenta con una estatua en su honor en el centro.



Fachada de la catedral de Viseu.



Iglesia de la Misericordia.



Plaza de Duarte I.



Calle del centro de Viseu, bajo la lluvia.



Fachadas en la ciudad vieja de Viseu.



Azulejos de principios del siglo XX decoran la Plaza de la República.