COREA y JAPÓN (agosto 2014)







COREA DEL SUR

Día 1. Seúl
Día 2. Seúl-Frontera de Corea del Norte
Día 3. Seúl
Día 4. Seúl
Día 5. Seúl
Día 6. Seúl-Gyeongju
Día 7. Gyeongju-Busan
Día 8. Busan
Día 9. Busan-Tokio




JAPÓN

Día 10. Tokio
Día 11. Tokio-Nikko
Día 12. Tokio-Kamakura y Enoshima
Día 13. Tokio-Yokohama
Día 14. Tokio
Día 15. Tokio
Día 16. Tokio-Nagoya y Ruta Nakasendo
Día 17. Nagoya-Takayama
Día 18. Takayama-Shirakawa-Kanazawa
Día 29. Kanazawa-Kioto
Día 20. Kioto
Día 21. Kioto-Nara
Día 22. Kioto
Día 23. Kioto
Día 24. Kioto-Hiroshima
Día 25. Hiroshima-Miyajima
Día 26. Miyajima-Himeji-Kobe
Día 27. Kobe-Osaka
Día 28. Osaka-Tokio
Día 29. Tokio-Madrid


Dinero
El won es la moneda oficial de Corea del Sur y el yen la de Japón. Aunque evidentemente los tipos de cambio fluctúan, se puede hacer una sencilla equivalencia de ambas divisas respecto al dólar, muy útil a la hora de echar cálculos rápidos y comparar precios:

  • 1 dólar = 1.000 wons
  • 1 dólar = 100 yenes

En Corea no hay problema para sacar dinero en cualquier cajero, pero en Japón no todos aceptan las tarjetas extranjeras. Para ir sobre seguro, hay que sacar en los cajeros de los Seven Eleven, omnipresentes en Japón, o en los cajeros de las oficinas de correos.

Corea es un país más barato para viajar que Japón, aunque este último tampoco es tan caro como podría parecer en un principio. En ambos casos, la comida resulta muy económica porque hay infinidad de restaurantes baratos y se puede comer fácilmente por menos de 10 euros. El alojamiento y el transporte son más caros, sobre todo en Japón.


Billete de 1.000 wons.


Billete de 1.000 yenes.



Comida
Japón es, sin duda, un paraíso gastronómico para el viajero en el que, además del exquisito sushi, encontrará todo tipo de delicias culinarias. La gastronomía coreana también es muy variada y esconde agradables sorpresas, pero, desde nuestro subjetivo y 'niponizado' punto de vista, no se puede comparar con la japonesa.

En Corea son muy populares los restaurantes de barbacoa, o parrilla coreana. Cada mesa tiene su propia parrilla donde los comensales se asan la carne (cerdo, pollo o ternera, principalmente) servida en grandes fuentes. Para acompañar la carne, sirven un montón de platitos secundarios, como arroz, vegetales, encurtidos y salsas. En una buena parrilla coreana tiene que haber, al menos, siete u ocho platos sobre la mesa. Dependiendo de la calidad y cantidad de la carne, cenar en una parrilla coreana suele salir por unos 20 dólares por cabeza.


Parrilla coreana.


Otro clásico de Corea es el bibimbap, un plato vegetariano a base de arroz, vegetales y huevo. Algunas variantes incluyen algo de carne, pero la receta original es vegetariana.

Aparte de los mencionados, hay un producto imprescindible en las mesas coreanas y es el kimchi, que tan de moda se está poniendo ahora en los restaurantes occidentales. En Corea es casi como el pan y lo sirven en todos los restaurantes como acompañamiento, pidas lo que pidas. Se trata básicamente de verduras fermentadas y muy especiadas, aunque su producción es todo un mundo y hay miles de recetas. El más común se hace con repollo, pero lo hay con todo tipo de vegetales y condimentos. Algunos son muy picantes y otros más dulzones, todos, eso sí, con un regusto entre agrio y amargo. El kimchi occidental es mucho más suave que el coreano, a veces, demasiado peleón para nuestros paladares.

Y sí, en Corea también se come perro, aunque afortunadamente cada vez menos. Los perros que se comen son solo de una raza determinada, que se cría específicamente para ese fin, y suelen cocinarse estofados en sopa. Este plato se come principalmente durante el Bok-Nal, que festeja los días más calurosos del verano.

Para quitarnos el mal regusto canino, vamos a hablar un poco de la gastronomía japonesa, de la que se podría hacer una tesis doctoral, aunque aquí solo vamos a mostrar unas pinceladas. Para empezar, algo muy característico es que los restaurantes japoneses se especializan en un solo producto. De este modo, encontraremos restaurantes de fideos (ramen), de brochetas japonesas (yakitori), de carne, de sushi, etc..., pero difícilmente se podrá comer sushi en un restaurante de carne. Es una diferencia notable porque en España los restaurantes japoneses tienen una carta variada con todo tipo de platos. Dicho esto, aquí va un resumen de lo que se puede encontrar en Japón:

Ramen: Son las típicas sopas de fideos, con múltiples variedades. Los restaurantes de ramen, noodle bars en inglés, suelen tener una barra central en torno a la cual se sientan los comensales para comer directamente sobre ella. Son, quizás, las comidas más económicas que se pueden encontrar en Japón. Además de los clásicos ramen, de fideo fino, están los udon, de fideo más grueso; y los soba, que son fideos fríos para remojar en salsa. En la mayoría de estos locales se pide a través de una máquina en la que echas monedas, eliges el plato y obtienes un tícket que luego muestras a los camareros.

Sushi: Es el pescado crudo y el producto estrella de la gastronomía nipona. El sushi incluye el nigiri, que es una loncha de pescado crudo sobre una bola de arroz, y el maki, envuelto en alga (también hay makis vegetales). Luego está el sashimi, que es el mismo pescado crudo, pero sin arroz. El sushi se moja en soja y se le añade una pizca de wasabi, un ardiente condimento extraído de las raíces de una planta.

Se puede comer sushi en restaurantes carísimos, pero más económico y divertido es comerlo en la barra de un sushi-bar, donde los platos van pasando por una cinta mecánica y el cliente va cogiendo los que más le apetecen. La comida en un sushi-bar, con una cerveza, puede costar unos 20 dólares-30 dólares por cabeza.

Aún más barato resulta comprar el sushi en supermercados o zonas de restauración de los centros comerciales, donde tienen bandejas de plástico preparadas para llevar. A última hora del día esas bandejas cuestan la mitad porque los supermercados las rebajan para darle salida a todo el producto, ya que al día siguiente el pescado volverá a ser fresco. Las bandeas rebajadas suelen llevar una pegatina que así las identifica.


Bandeja de sushi de un supermercado de Tokio.


Yakitori: Son las clásicas brochetas japonesas de pollo con verduras, que suelen estar remojadas en la salsa dulce teriyaki. Los restaurantes especializados en yakitori son muy baratos y, además de brochetas de pollo, suelen tenerlas de muchos tipos de carne. Cada pincho suele costar 2-3 dólares.


Yakitori de pollo.


Tonkatsu: Es una chuleta de cerdo empanada y también hay restaurantes especializados en este plato, además de sus múltiples variantes. Suelen venir acompañadas de arroz y sopa de miso. Un plato de Tonkatsu puede costar 10-15 dólares.

Tempura: Es parecido al tonkatsu, pero con un rebozado más fino. Suele haber tempura vegetal y de gambas o pescados. La tempura se suele comer como acompañamiento y suele estar presente en muchos tipos de restaurantes.

Izakayas: No es ningún plato. Se trata de las tabernas clásicas japonesas, que vendrían a ser un bar de tapas en España. Suelen ser locales pequeños donde sirven todo tipo de platos en pequeñas raciones para acompañarlos de cerveza o sake. Son un buen lugar para probar comida variada y no son excesivamente caras, aunque muchas solo tienen cartas en japonés.


Pescado a la brasa, con arroz y sopa de miso, en una izakaya.


Teppankaki: Es cualquier restaurante con plancha, que normalmente ocupa la misma barra. Sobre ella se cocina y se come. Los hay de todo tipo, desde los carísimos especializados en ternera de Kobe, a los más económicos donde asan todo tipo de productos.

Postres: Los helados son deliciosos en Japón y hay miles de sabores, incluidos los más extraños, como el de medusa. El de sésamo está delicioso y, por supuesto, el de té verde, un sabor inconfundible de Japón, que también se puede encontrar en bombones, pasteles, etc.

Bebida: La cerveza es bastante cara, sobre todo en bares y pubs donde suele costar a partir de 5 dólares. En algunos restaurantes se puede encontrar más barata. Asahi y Sapporo son las dos marcas más internacionales, pero hay montones de cervezas locales. La Kirin también está presente en todo el país. Además de la cerveza, el sake, que en verano se toma helado y en invierno caliente, es casi una religión en Japón y una bebida ideal para acompañar el sushi o unas tapas en una izakaya.

En todos los restaurantes de Japón te sirven agua del grifo fresca gratis al sentarte en la mesa y en muchos también sirven té verde frío. La mayoría de japoneses suelen comer con el agua o té que te ponen y los camareros ni siquiera suelen preguntar si quieres beber algo diferente. Es una buena forma de ahorrar algo de dinero en las comidas.

En Japón también hay pasión por los refrescos, zumos, batidos, bebidas energéticas y todo tipo de brebajes extraños, como extractos de ginseng u otras raíces. Las calles de las ciudades están repletas de máquinas expendedoras, las hay prácticamente en cada esquina, y es curioso ver la infinidad de bebidas raras que ofrecen.


Refrescos en una máquina expendedora japonesa.



Alojamiento
Como hemos comentado, el alojamiento es más caro que la comida, pero tanto en Corea como Japón los hoteles suelen ser muy nuevos y bien equipados. Eso sí, las habitaciones y, en ocasiones también las camas, pueden ser muy pequeñas.

En Corea hay que calcular entre 40-60 dólares por una habitación doble, incluso más si se busca una buena situación en las principales ciudades o destinos turísticos. Una buena alternativa son los llamados hoteles del amor, que suelen frecuentar parejas jóvenes para hacer lo que todos estáis pensando. Aunque sus llamativos colores pueden llevar a pensar que se trata de un burdel, no lo son en absoluto y la relación calidad-precio que ofrecen es muy buena. También hay hoteles del amor en Japón, pero solo los probamos en Corea.

En Japón, el alojamiento es aún más caro que en Corea y hay que calcular unos 60-80 dólares por habitación doble. La cadena Toyoko Inn está presente en muchas ciudades y ofrece buenos precios. Casi todos los hoteles, además del baño privado de cada habitación, tienen un onsen comunitario, con una piscina de agua caliente y duchas con productos de aseo. Los onsen están separados por sexos y hay que bañarse desnudo.

También se pueden encontrar hoteles con habitaciones de estilo japonés, en las que duermes sobre un futón en el suelo. La relación calidad-precio de estos establecimientos no es buena, porque son muy caros y suelen estar muy avejentados. Hay excepciones, por supuesto, y luego están los ryokan, que son las tradicionales posadas japonesas, convertidas ahora en hoteles de lujo. En el ryokan también duermes sobre un futón en el suelo, pero aquí sí que disfrutas de todo tipo de comodidades, aunque a precio de oro. Un buen ryokan no cuesta menos de 200 euros la noche.

Otra opción de alojamiento en Japón son los hoteles-cápsula, que nosotros no probamos. Es, sin duda, la forma más barata para pasar la noche, pero duermes en una especie de nicho individual incrustado en la pared, que seguramente no es apto para claustrofóbicos. Algunos no obstante, son cómodos y tienen, incluso, televisión privada. Los baños son compartidos.

En Corea y especialmente en Japón es recomendable reservar con antelación porque los hoteles económicos y bien situados suelen llenarse rápido. Las ciudades son grandes y la ubicación es importante a la hora de escoger hotel.



Transporte
En Corea hay una buena red de ferrocarril, con un tren de alta velocidad que atraviesa el país uniendo sus dos principales ciudades, Seúl y Busan. Ese trayecto cuesta unos 50 dólares. Los autobuses y los trenes convencionales son bastante más económicos.

En Japón el transporte sí es caro de narices, aunque, a cambio, disfrutas de la que seguramente es la mejor red de ferrocarril del mundo, con frecuentes trenes de alta velocidad comunicando casi todas las ciudades. Un viaje de media distancia en tren de alta velocidad, llamados Shinkansen, puede costar unos 100 euros.


Shinkansen, el tren bala japonés.


Afortunadamente para el turista, el Japan Rail Pass (JR) es un abono de transporte, que permite utilizar casi todos los trenes de Japón gratuitamente durante un periodo de tiempo. Es indispensable comprar el JR antes de viajar a Japón porque solo se vende fuera del país. Los hay válidos para 1, 2 y 3 semanas y los precios se pueden consultar en este enlace de la web oficial de JR.

En España se puede comprar en muchas agencias especializadas en Japón, que cobran una pequeña comisión. Algunas te lo envían a casa y otras te obligan a ir a recogerlo en persona. Nosotros compramos el JR de tres semanas y nos costó 439 euros.

Al comprar el JR te entregan un bono, que luego debes canjear al llegar a Japón en una oficina de JR, presentes en casi todas las estaciones de metro y tren. En el mismo aeropuerto de Narita, en Tokio, hay una oficina donde se puede canjear el bono y así utilizar ya gratis el Narita Express, el tren que te lleva hasta el centro de Tokio.


Japan Rail Pass.


El JR también es muy práctico para moverse por ciudades como Tokio u Osaka, donde hay líneas de cercanías, que se pueden utilizar gratis con este abono.

No obstante, pese a tener el JR, en algún momento habrá que coger algún autobús, sobre todo si se visita la zona de los Alpes Japoneses. Será en ese momento cuando uno se dará cuenta de lo caro que es el transporte en Japón porque por cualquier pequeño trayecto en autobús, de 40-50 km, te pueden clavar fácilmente 20 o 30 dólares.



Otros datos a tener en cuenta
El clima en agosto es muy húmedo y llueve bastante, pero hace mucho calor. Solo en algunas zonas de montaña puede ser necesario un jersey en días frescos o por las noches. Lo peor del clima es que los cielos pueden estar cubiertos de nubes durante días, especialmente en Corea.

El wifi en Corea está muy extendido y casi todos los bares, restaurantes y hoteles lo ofrecen gratuitamente. En Japón, en cambio, es complicado encontrar wifi gratis fuera de los hoteles, porque casi todas las redes son de pago.

Además, para que el teléfono móvil funcione en Japón (para hacer llamadas se entiende) hay que conectar el 3G porque de lo contrario no pillará ninguna red de telefonía. Conectar el 3G no significa activar la itinerancia de datos, algo que hay que apagar siempre en el extranjero para no recibir facturas sorpresa.

Con los enchufes, Japón también va al revés. En Corea las clavijas son redondas como en España y la corriente es la misma (220 V), pero en Japón las clavijas son planas y la corriente, de 110 V. Hace falta un adaptador para poder conectar los aparatos electrónicos, que se cargan más lentamente debido al menor voltaje de la red eléctrica.

Los váteres japoneses también son un mundo aparte, con un brazo lleno de botoncitos para amenizar el rato. En algunos se puede poner música, calentar la tapa del inodoro para sentarte a gusto o accionar chorritos de agua a la potencia que uno desee. En Corea también suele haber muchos váteres de este tipo, aunque no tantos. Los lavabos públicos suelen ser abundantes en los dos países y bastante limpios, especialmente en Japón.


Váter japonés, con sus botoncitos.