Los templos de Kataragama

El dueño del hotel de Ella nos buscó el coche con conductor para llevarnos a nuestro siguiente destino, la ciudad de Tissamaharama, que se encuentra a las puertas del Parque Nacional de Yala. Pero por el camino hicimos una parada en el templo de Kataragama, uno de los más importantes de Sri Lanka, que nos pillaba de camino. El viaje completo con la parada en este templo incluida nos costó 14,000 rupias (40 euros).

Desde Ella al templo de Kataragama tardamos 2 horas en llegar. Este templo es en realidad un conjunto de santuarios único en Sri Lanka porque es sagrado para budistas, hinduistas y musulmanes, así que atrae a peregrinos de todas las creencias y de todos los rincones del país. Es un lugar muy concurrido los fines de semana y, sobre todo, los días de Poya (luna llena), cuando familias completas acuden a realizar ofrendas y a pasar el día, organizando pícnics por los alrededores. Nosotros fuimos en día de Poya y la verdad es que fue una visita bastante impactante porque el templo estaba hasta arriba de gente, con bandas de música tocando instrumentos tradicionales y gente bailando danzas típicas. Parecía más una fiesta patronal que un lugar religioso y fue una visita muy entretenida.

Lo más sorprendente son algunas ceremonias que vimos en las que algunos devotos entraban en una especie de trance mientras bailaban girando la cabeza a toda velocidad. Las mujeres se dejaban el pelo suelto que les cubría completamente la cara y daban incluso un poco de miedo (los niños no querían ni mirarlas).

También vimos otros ritos sorprendentes como el de estrellar un coco contra el suelo. En fila india, los peregrinos se acercaban hasta una piedra llevando un coco con fuego en las manos y tras rezar algunas oraciones lo lanzaban con fuerza contra la piedra. Se supone que si el coco se parte en dos es un buen presagio, mientras que si se rompe en pedazos es una mala señal para el futuro.

En los templos de Kataragama también es posible ver en ocasiones a peregrinos caminando descalzos sobre brasas incandescentes en una especie de penitencia o purificación, pero cuando fuimos nosotros no vimos esa práctica.

Otro lugar curioso es la Puerta de Oro, Golden Gate, una entrada sagrada a los templos de Kataragama a través del río Menik Ganga. Recuerda un poco a los ghats de Benarés, en la India, porque es una escalinata que desciende hasta el río y allí se bañan los peregrinos para purificarse. Se cree que bañarse en el río elimina el karma negativo, lo que convierte a este lugar en una parte vital de la experiencia de peregrinación a Kataragama.

El complejo de templos de Kataragama es gratis y es bastante grande, por lo que se le pueden dedicar perfectamente un par de horas para visitar los santuarios principales y ver todos los rituales que hacen los peregrinos.

Entrando a los templos de Kataragama.


Puestos donde venden reliquias, flores y frutas para realizar ofrendas.


Uno de los puestecillos.


Fieles en el templo de Kataragama.


VÍDEO: Música en Kataragama.


La ceremonia de lanzar un coco contra el suelo.


A punto de estrellar un coco.


VÍDEO: Estrellando un coco contra la piedra.


Paseando por Kataragama.


Mucha gente en Kataragama.


Entrada a un santuario.


Sacerdote entrando en trance, con la mano sobre la cabeza de una devota.


VÍDEO: Entrando en trance mientras bailan en el templo de Kataragama.


Dagoba en Kataragama.


La Golden Gate de Kataragama.


Cartel advirtiendo de que puede haber algún cocodrilo en el río.


La fe es más poderosa que los cocodrilos.


Zona de los templos musulmanes.


Mezquita en Kataragama.


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