Hoi An

En el hotel de Hué compramos los billetes de autobús a Hoi An por 80.000 dongs (3 euros). A la mañana siguiente, el bus nos vino a recoger a la puerta, una ventaja que compensa la pequeña comisión que se quedan los dueños del hotel por hacerte la gestión.

Aunque solo 130 kilómetros separan Hué de Hoi An, el autobús tarda cuatro horas en completar el recorrido porque hace una parada para almorzar y luego otra en Danang, la tercera ciudad más poblada de Vietnam. En Hoi An no hay estación de trenes, así que el autobús o el taxi son las únicas opciones para llegar.


Carretera de Hué a Hoi An.


Parada del autobús para almorzar.


Paisaje, de camino a Hoi An.


Hoi An es uno de los destinos más visitados de Vietnam y eso se nota en sus calles plagadas de turistas, restaurantes y tiendas de souvenirs. Aun así, la ciudad conserva todo su antiguo encanto y vale la pena dedicarle, al menos, un par de días.

La ciudad es Patrimonio de la Humanidad y su centro histórico luce edificios centenarios, muchos de ellos construidos por antiguos comerciantes chinos. El puerto de Hoi An fue uno de los más activos del país hasta bien entrado el siglo XIX y concentró el tráfico de mercancías con los países vecinos. Incluso los primeros barcos europeos que llegaron a Vietnam, desembarcaron en Hoi An.

Lo mejor es pasear sin prisas por el relajante centro histórico de Hoi An, que por las tardes se cierra al tráfico motorizado, un respiro después del caótico tráfico que inunda todas las ciudades del país.

Hay muchas casas antiguas, pequeños museos, templos y centros de artesanía que se pueden visitar comprando una entrada en la oficina de turismo por 90.000 dongs (3,5 euros). Esa entrada permite acceder a cinco lugares de los más de 30 que están abiertos al público.

El pintoresco Puente Japonés, una construcción de madera del siglo XVI, es uno de los símbolos de Hoi An y, seguramente, el monumento más fotografiado de la ciudad. La ribera del río Thu Bon, con sus barcas amarradas, y el Mercado Central son otros lugares destacados.


Calle del centro histórico de Hoi An.


La bici es un buen medio de transporte.


Otra pintoresca calle de Hoi An.


Puerta principal de una casa de comerciantes de Hoi An.


Patio de otra casa histórica de Hoi An.


Paseando por la ciudad vieja.


Con los fardos al hombro.


Puesto de comida callejero.


Otra calle del centro.


Comiendo en la calle.


Puente japonés.


Mercado de Hoi An.


Una frutería, en el mercado.


Más puestecillos en el mercado de Hoi An.


El río Thu Bon comunica Hoi An con el mar.


Turistas navegando por el río.


Farolillos decorando las calles.


Atardeciendo sobre el río Thu Bon.


Paseo vespertino por la ribera del río.


Barquero de Hoi An.


Hoi An también es famosa por su cocina y cuenta con tres platos tradicionales. El cao lau son unos delicioso fideos gordos con tocino; el hoanh thanh es una derivación del wan tun frito chino; y la llamada rosa blanca consiste en un langostino envuelto en masa de arroz al vapor. Los tres platos se pueden y deben probar en alguno de los exquisitos restaurantes de la ciudad.


Suculento cuenco de cao lau.


Otro de los grandes atractivos de Hoi An es la playa de Cua Dai, situada a solo cinco kilómetros. Es una tranquila franja de arena bañada por el Pacífico y flanqueada por cocoteros. Es una playa muy agradable y seguramente una de las mejores del país, cuyas playas son, en general, menos espectaculares que los cercanos paraísos tailandeses. Para llegar a Cua Dai se puede alquilar una moto (5 dólares) o una bicicleta (2 dólares) para el día completo.

En bici o en moto también merece la pena perderse por las tranquilas aldeas de los alrededores y disfrutar de su encanto rural. Thanh Ha es un curioso pueblo dedicado a la cerámica situado a unos cinco kilómetros.

En Hoi An nos alojamos en el hotel Tranh Van, que nos costó 27 dólares en habitación doble con desayuno. Es un poco más caro que los anteriores, pero tiene una pequeña piscina y aire acondicionado. Merece la pena el desembolso, aunque hay que evitar comprar aquí los billetes de autobús porque te clavan una comisión excesiva. Por el billete en bus-cama a Nha Trang, nuestro siguiente destino, nos cobraron 400.000 dongs (15 euros), cuando en realidad cuesta la mitad (250.000 dongs).


Carretera hacia la playa de Cua Dai.


Llegando a Cua Dai.


Playa de Cua Dai.


Fantástica lengua de arena en Cua Dai.


Los vietnamitas suelen bañarse vestidos.


Los lugareños prefieren la sombra de los cocoteros, en la playa de Cua Dai.


Un bañito en Cua Dai.

2 comentarios:

M. Teresa dijo...

Unas fotos preciosas, tanto los paisajes, los mercados, como otras escenas cotidianas.... es como si pudiera sentirme allí en estos momentos.... todo llegará.
Gracias por hacerme soñar.

Un abrazo

Telémaco dijo...

Muchas gracias M. Teresa. Hoi An es un destino muy recomendable cuando vayas a Vietnam. Y con la playa a lado. Saludos!!