Lago Manyara

Aterrizamos en el aeropuerto Jomo Kenyatta de Nairobi pasado el mediodía y nos vino a recoger un chófer de Best Camping, la agencia con la que contratamos el safari por Tanzania. Nos llevó a su oficina para pagar el 50% del precio del safari que nos faltaba por abonar (700 dólares por barba) y para alquilar los sacos de dormir (25 euros por cabeza). Luego nos dejó en el hotel Kenya Comfort, el mismo donde nos alojamos los primeros días de viaje.

A la mañana siguiente cogimos temprano un autobús hasta Arusha (Tanzania) para empezar nuestro segundo safari. Salen de enfrente del hotel Kenya Comfort, tal y como nos explicó el tío de Best Camping, así que solo hace falta cruzar la calle para llegar al autobús. El billete ya lo teníamos pagado porque estaba incluido en el precio del safari y solo tuvimos que decirle nuestros nombres a un revisor.


El autobús que nos llevó hasta Arusha.


Carretera de camino hacia Arusha.


El autobús, lleno hasta los topes, tarda unas cuatro horas en llegar a la frontera de Namanga, donde hay que hacer una parada para completar los trámites aduaneros de entrada a Tanzania. Primero bajamos del bus para que nos pusieran el sello de salida de Kenia, luego cruzamos la frontera a pie y finalmente hicimos cola para pagar el visado de Tanzania (50 dólares) y obtener el sello de ingreso en el país.

Teóricamente hace falta el certificado de vacunación contra la fiebre amarilla, como así lo advierten muchos carteles informativos, pero a los turistas no suelen pedírselo. Fue una suerte porque nosotros no lo teníamos, ya que en ningún sitio habíamos leído previamente que fuera necesario. Ese certificado solo es obligatorio si se llega a Tanzania desde un país donde la fiebre amarilla es una enfermedad endémica y Kenia lo es para las autoridades tanzanas. Si se tiene previsto llegar a Tanzania por carretera desde Kenia es aconsejable llevarlo por si acaso.


Cruzando a pie la frontera con Tanzania.


Revisando los fardos que llevaba nuestro autobús en la frontera.


Una vez cruzada la frontera se tarda hora y media en llegar a Arusha. En la estación nos estaba esperando Dickson, de la agencia Kifaru Safaris (subcontratada por Best Camping), con su 4x4 preparado para empezar el safari.

Antes de ponernos en marcha nos llevó a comer a un agradable restaurante italiano de Arusha, el Pepe’s, y luego fuimos a buscar a Alí, el cocinero, que también nos acompañó durante todo el safari. Compramos provisiones en un supermercado a la salida de la ciudad y por fin pusimos rumbo al Lago Manyara.


Rumbo al Lago Manyara.


Desde Arusha se tarda hora y media en llegar al pequeño pueblo de Mto wa Mbu, puerta de entrada al Lago Manyara. Aquí nos alojamos en el Twiga Campsite, un camping con todo tipo de servicios: piscina, restaurante, bar y baños razonablemente limpios.


Llegando al pueblo de Mto wa Mbu.


Calle principal de Mto wa Mbu.


Vendedor de plátanos en Mto wa Mbu.


Los vendedores se acercan a los coches de turistas en Mto wa Mbu.


Nuestra tienda de campaña en el Twiga Campsite.


Nuestro cocinero Alí se quedó preparando la cena y montando las tiendas de campaña y nosotros nos fuimos con Dickson a realizar el primer game-drive por el parque.

El Lago Manyara es un lago de aguas alcalinas donde acuden numerosos flamencos y aves. En esta época del año está un poco seco y desde lejos adquiere un espectacular color blanquecino.

Pero el parque del Lago Manyara también posee muchas zonas de humedales con abundante vegetación. El río Mto wa Mbu, que significa río de los mosquitos, riega muchos kilómetros de parque y atrae a un gran número de especies animales. Los hipopótamos se pasan el día en sus aguas y solo las abandonan por la noche para comer. En el Manyara también se pueden ver elefantes, jirafas, cebras, búfalos y varios tipos de monos.


Panorámica del Lago Manyara.


Entrando en el Parque Nacional del Lago Manyara.


Nuestro 4x4 en el Lago Manyara.


Babuinos en el camino.


Y aquí una pareja de monos azules.


Pájaros en formación surcan el cielo.


Un elefante desayunando.


El llamado río de los mosquitos cruza el Parque del Lago Manyara.


Hipopótamos refrescándose.


De ruta por el Lago Manyara.


Una preciosa jirafa se cruza en nuestro camino.


El dik-dik es el antílope más pequeño de África, poco más grande que un conejo.


Las aguas blanquecinas del Lago Manyara, al fondo.


En esta época del año buena parte del lago está seca.


Puesta de sol en el Lago Manyara.


Al anochecer regresamos al camping para cenar, tomar unas cervezas y pasar nuestra primera noche en la tienda de campaña. A la mañana siguiente hicimos otro breve game-drive por el parque antes de poner rumbo al Serengeti.

2 comentarios:

Bleid dijo...

Que grandeza debe dar Africa , debe ser una sensación en la que uno se siente pequeño observando tanta maravilla natural y animal... realmente un lugar de ensueño

un abrazo

Telémaco dijo...

Hola Bleid. Un lugar fantástico África, te lo recomiendo sin dudarlo. Feliz Navidad!!