Medoc y Saint Emilion


Burdeos es sinónimo de vino y por todos sus alrededores se extienden interminables viñedos perfectamente mimados para producir algunos de los mejores caldos del mundo. De todas las comarcas vinícolas que rodean la ciudad, la más prestigiosa es la región del Medoc, localizada entre el estuario del Gironda y el océano Atlántico, al noroeste de la capital aquitana.

En la oficina de turismo de Burdeos se pueden contratar excursiones para visitar alguna bodega del Medoc, llamadas Chateau, y participar en una cata de vinos. Los precios son caros, sobre todo si se pretende probar alguna marca de prestigio, y pueden superar fácilmente los 100 euros por persona.

Otra opción es recorrer en coche particular las estrechas carreteras que serpentean por la región del Medoc y, si se desea, parar en algún Chateau para comprar o catar vino. Muchas bodegas se anuncian en la carretera y están abiertas a los visitantes, aunque las más famosas requieren reservar con antelación.

Extensos viñedos, pequeños pueblos vinícolas y montones de bodegas salpican el paisaje de esta región agrícola bañada por el amplio estuario del Gironda, que está formado por la unión de los ríos Garona y Dordoña poco antes de desembocar en el Atlántico. El Gironda solo se puede cruzar en ferry, ya que el último puente que une ambas orillas es el Puente de Aquitania y está situado a la salida de Burdeos, cuando el Garona todavía no ha recibido las aguas del Dordoña.

El pueblo Pauillac, en la ribera del Gironda, es el centro neurálgico de la actividad vinícola del Medoc y en su oficina de turismo también se pueden contratar visitas a las bodegas de la región. El pueblo no tiene nada del otro mundo, pero cuenta con su propia denominación de origen "Pauillac", que produce los caldos más caros de Burdeos: Latour, Mouton Rothschild y Lafite Rothschild.


La carretera serpentea por la región del Medoc.


Viñedos del Medoc.


Más viñas.


Un pueblecito al fondo del viñedo.


Todos los viñedos son propiedad de algún Chateau.


Algunos Chateau son majestuosos.


Recorriendo el Medoc.


Una bodega junto a la carretera.


Al fondo se distingue el estuario del Gironda.


Otro Chateau del Medoc.


El pueblo de Pauillac.


El estuario del Gironda, a la altura de Pauillac.


Último vistazo a los viñedos del Medoc.


Fuera de la región del Medoc, otro lugar destacado en las cercanías de Burdeos es el precioso pueblo medieval de Saint Emilion, patrimonio mundial de la Unesco y situado a solo 35 km en dirección este. Saint Emilion da nombre a una de las comarcas vinícolas más antiguas de Francia porque ya en la época romana se cultivaba la vid en estas tierras. Hoy día los viñedos siguen inundando todos los campos que se extienden por sus alrededores.

Saint Emilion adopta el nombre de un monje bretón que en el siglo VIII se estableció en una pequeña ermita excavada en la roca que había en el pueblo. Su establecimiento en la villa y las leyendas sobre sus poderes sanadores fueron el germen de una amplia comunidad monástica vinculada al pueblo durante siglos. Fueron estos monjes benedictinos los que empezaron a comerciar con el vino en la Alta Edad Media, fomentando así la prosperidad y el crecimiento de Saint Emilion.

Aquella pequeña ermita excavada en el interior de la roca se fue ampliando con el paso de los siglos hasta convertirse en lo que hoy se conoce como la iglesia monolítica de Saint Emilion, el principal reclamo turístico del pueblo. Sobre esta iglesia subterránea se levantó en el siglo XII un gran campanario, que se ha convertido en la imagen más característica de la villa.

El pueblo de Saint Emilion creció alrededor de esta comunidad monástica y se fue extendiendo por las laderas de una colina. Hoy día, su centro histórico está formando por estrechas callejuelas en cuesta y pintorescas fachadas de piedra, que mantienen vivo su aroma medieval.

Otros lugares destacables de la villa son la torre del Rey, un baluarte defensivo del siglo XIII con buenas vistas de la comarca, o la iglesia-monasterio de la Colegiata, que esconde un precioso claustro medieval con una interesante mezcla de estilos románico y gótico. También es curioso el muro de un antiguo convento dominico del siglo XIII, que, pese a la destrucción del edificio en la guerra de los Cien Años, todavía resiste en pie entre viñedos a las afueras del pueblo.

Por supuesto, Saint Emilion tampoco ha perdido su estrecha relación con el vino y en casi todas sus calles se pueden encontrar tiendas que venden caldos elaborados en las bodegas de la comarca.


Saint Emilion.


Una calle de Saint Emilion.


Seguimos de paseo por Saint Emilion.


La torre del Rey, al fondo.


Saint Emilion está lleno de bodegas y tiendas de vino.


Aroma medieval en Saint Emilion.


Muchas cuestas en Saint Emilion.


Plaza de la catedral de Saint Emilion.


Entrada a la iglesia monolítica de Saint Emilion.


El precioso claustro de la Colegiata.


Una panorámica de Saint Emilion desde la base del campanario.


Los restos del convento dominico del siglo XIII, al final del viñedo.


Viñedos de Saint Emilion.


Recorriendo la comarca de Saint Emilion.


Más viñedos de Saint Emilion.


Detalle de la vid.

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