Shanghai

El tren magnético Maglev, el más rápido del mundo (430 km/h), recorre los 40 km que separan el aeropuerto de Pudong, de la ciudad de Shanghai en sólo 7 minutos (5 euros). Dentro del tren tienes un cuenta kilómetros que te va marcando la velocidad hasta que alcanza su máximo.

Una vez en la estación del Maglev hay que coger un taxi, o el metro, para llegar al centro, ya que la parada de este tren magnético está un poco apartada. Los taxis, como en todas las ciudades chinas, son baratos y por un par de euros te planta en el centro.

Al llegar comenzamos a buscar hotel. Caminando un poco se encuentran ofertas, aunque muchos de los hoteles estaban completos. Al final nos alojamos en uno que viene en la Lonely Planet, el Nanjing Hotel, cuya situación a dos pasos de Nanjing Road es difícil de superar. El sitio está muy bien con todas las comodidades de un cuatro estrellas por unos 28 euros la doble. El alojamiento en Shanghai es un poco más caro que en el resto de China.

La ciudad es enorme y su gran atracción es, sin duda, el paseo del Bund junto al río Huangpu. Aquí se amontonan todos los edificios históricos de Shanghai (bancos, instituciones, hoteles...) que le dan un cierto aire de ciudad europea. La panorámica del otro lado del río es impresionante porque se levantan todos los rascacielos del moderno distrito de Pudong.

En Pudong destaca la Torre de las Perlas y la Torre Jinmao (el cuarto edificio más alto del mundo), aunque a su lado están edificando otro más alto. Las vistas desde lo alto de la Jinmao son espectaculares, sobre todo al anochecer, porque se ve cómo se va iluminando la ciudad.

Pasear por Nanjing, la calle más comercial de China, hasta la Plaza del pueblo y continuar hasta el barrio de la Concesión Francesa es otra buena opción. La Concesión Francesa son calles con casitas de una o dos plantas, dónde ves a los chinos con sus hamacas en la calle, lavando la ropa, etc, comiendo, etc. Shanghai también cuenta con muchos mercadillos de antigüedades y de comida por los que vale la pena pasear.

Para los que busquen imitaciones, hay que decir que Shanghai no cuenta con un centro comercial al estilo del mercado de la seda de Pekín. Aquí lo que se lleva es seguir a uno de los miles de vendedores que por la calle te susurran Prada o Gucci al oído. Estos comisionistas te llevan por callejuelas hasta la casa de un tío que tiene una habitación camuflada llena de bolsos, carteras, maletas y todo tipo de imitaciones. Hay miles de casas de este tipo por Shanghai y hay que prepararse para regatear.

Otra zona interesante es la antigua ciudad vieja, totalmente reformada, dónde se encuentran los jardines Yuyuan. Muy turísticos y llenos de souvenirs, pero con encanto.


La inconfundible silueta del barrio de Pudong.


Pudong, iluminado por la noche.


El Bund, el paseo más señorial de Shanghai.


Una barca surca el Huangpu.


El Bund, al anochecer.


La calle Nanjing, la más comercial de China.


Vista desde el balcón de nuestro hotel, en pleno centro de Shanghai.


Contrastes entre rascacielos y edificios ruinosos.


Más contrastes.


Ropa tendida en los balcones.


Una esquina anónima en el centro de la ciudad.


Las calles son un ajetreo constante de gente y tráfico.


Puestos de comida callejeros.


Un mercadillo en una calle.


Algunas calles acumulan basura.


La ciudad antigua de Shanghai, totalmente reformada.


Los jardines Yuyuan.


Una bonita plaza en la ciudad antigua.


La enorme Plaza del Pueblo, símbolo del Shanghai moderno.


Un callejón en el barrio de la Concesión Francesa.


Otra estampa de la Concesión Francesa.


Casas de ladrillo rojo en la Concesión.


Hay que empujar fuerte para meterse en el metro.


Desde la Torre Jinmao se ve el nuevo rascacielos que ya la supera en altura.


La Torre Jinmao se queda pequeña junto al nuevo techo de Shanghai.

2 comentarios:

bemsalgado dijo...

He pasado un poco por encima por falta de tiempo pero creo que me servirá de ayuda para preparar el viaje. Volveré a revisarlo todo.
Muchas gracias.

Javier Rada dijo...

jejejje alcuten, los precios ahora estan mas caros, china avanza a marcha rapida... pero en general, es asi como lo cuentas, solo que la cerveza es aguachirri, y los transportes hay que cogerlos incluso con más de dos dias de antelacion, incluso en hardsleep... los chinos viajan mucho. ya hablamos. abrazos.