Las ruinas de Polonnaruwa
Desde Sigiriya también hicimos la excursión a las ruinas de Polonnaruwa, que están a poco más de una hora en coche. Se puede combinar en un mismo día el Parque Nacional de Minneriya y Polonnaruwa porque los dos sitios están en la misma dirección, visitando las ruinas por la mañana y haciendo el safari por la tarde, pero puede ser una jornada demasiado intensa y nosotros preferimos hacerlo en dos días distintos para ir más relajados.
Polonnaruwa fue una de las antiguas capitales de Sri Lanka, entre los siglos XI y XIII, cuando ejerció su poder sobre la isla tras la caída del reino de Anuradhapura. Las ruinas que se pueden ver en la actualidad datan de aquella época de esplendor y algunas tienen más de mil años de antigüedad. El complejo arqueológico es bastante compacto y se puede recorrer alquilando una bicicleta o un tuk tuk. Nuestra idea era hacerlo en bici, pero el calor era bastante intenso y los niños prefirieron hacerlo en coche, así que al final las visitamos con el conductor que nos llevó desde Sigiriya.
La excursión la contratamos con una agencia de Sigiriya y nos costó 12.000 rupias (34 euros), precio al que hay que sumar la entrada a las ruinas, que cuesta la friolera de 30 dólares por adulto y 15 por niño: 90 dólares en total. La entrada a las ruinas también permite el acceso al museo arqueológico, que está junto a las taquillas.
El lugar más destacado de todo el recinto arqueológico es el conocido como Cuadrángulo, donde se levantan los restos de varios templos y altares dentro de un área rectangular. Aquí se puede ver, por ejemplo, el Vatadage, un templo de estructura circular con varios anillos de columnas, muy característico de la arquitectura antigua cingalesa; o el Thuparama, que esconde una de las estatuas más antiguas de Buda.
Siguiendo la visita llegamos al Rankot Vihara, una imponente dagoba (estupa) de 55 metros de alto y 123 de diámetro, la mayor estructura de Polonnaruwa. Muy cerca de ella se levantan los restos del Lankatilaka, que esconde una gran estatua de Buda de pie. También por esta zona se encuentra el Kiri Vihara, una gran dagoba blanca, similar a las que se pueden ver en Anuradhapura.
De los principales puntos de interés, el lugar más alejado es el Gal Vihara, un impresionante conjunto de esculturas de Buda esculpidas en la roca en el siglo XII. Hay un Buda reclinado de 14 metros de largo, otro sentado y un Buda de pie de 7 metros de altura, todos ellos muy bien conservados. Este recinto está protegido por un techo para conservarlo mejor de la lluvia y otras inclemencias del tiempo.
En el otro extremo del Gal Vihara también se pueden visitar los restos del antiguo Palacio Real de Polonnaruwa, del que siguen en pie algunas murallas, pequeños templos y estanques de agua. Este recinto está cerca de la entrada al complejo arqueológico, pero en dirección contraria al resto de templos citados anteriormente.
La visita a las ruinas de Polonnaruwa puede ocupar perfectamente 4 o 5 horas. Dentro del complejo se pueden encontrar puestecillos para comprar snacks, helados o bebidas, los hay prácticamente en cada templo. Algunos también venden cocos frescos para beber su agua con pajita, muy ricos. Para entrar a los templos hay que descalzarse y, en algunos, es necesario cubrirse hombros y rodillas.
Después de visitar las ruinas, nuestro conductor nos paró a comer en un restaurante a las afueras de la ciudad de Polonnaruwa, en un paraje precioso rodeado de campos de arroz.

























No hay comentarios