Ottawa

De Toronto a Ottawa fuimos en tren. Los billetes los compramos con varios meses de antelación en la web de los ferrocarriles canadienses y nos salieron tirados de precio porque viajamos los cuatro por 135 dólares. Vale la pena comprarlos con tiempo para aprovechar las tarifas web porque cuando se agotan los billetes pueden costar el doble o, incluso, el triple.

El viaje, de unos 400 kilómetros, dura cuatro horas. El tren es cómodo, con wifi gratis y con el aire acondicionado a todo trapo (un jersey no está de más). Se pueden comprar bebidas y snacks a bordo cuando el revisor pasa con un carrito.

Los trenes salen de la Union Station de Toronto, muy céntrica, todo lo contrario que la estación de Ottawa, que parece hecha a mala idea porque está a las afueras de la ciudad. Al llegar cogimos un Uber para ir al hotel, que nos costó solo 12 dólares. El chófer, sin embargo, quiso sacarse un extra por la patilla porque al cabo de dos días Uber nos cobró otros 20 dólares más como tarifa extra por "limpieza del vehículo". Después de poner una reclamación, pues no habíamos manchado absolutamente nada, Uber nos devolvió esos 20 dólares.

En Ottawa estuvimos dos noches y nos alojamos en el hotel Days Inn by Wyndham, bien situado a diez minutos andando del Parlamento. La habitación, con dos camas dobles para los cuatro, nos costó 205 euros. No está incluido el desayuno, pero tienes cafetera con cápsulas de café en la habitación y también nevera, así que te puedes montar el desayuno en casa si quieres ahorrar.

Ottawa se encuentra en la frontera entre las provincias de Ontario y Quebec, de hecho hay una parte de la ciudad en cada una, separadas por el río Ottawa que da nombre a la capital canadiense. Aunque es una ciudad extensa con casi un millón de habitantes y más de dos en su área metropolitana, es muy manejable porque casi todos los puntos de interés están concentrados en un radio muy pequeño del centro. Se puede ir caminando perfectamente a todos los sitios.

El lugar más visitado es la colina del Parlamento (Parlament Hill), epicentro político del país, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales, como el senado o la cámara de los comunes. Fueron construidos entre mediados del siglo XIX y principios del XX, después de que Ottawa fuera designada en 1857 como capital de Canadá por la reina Victoria del Reino Unido, y es que los monarcas británicos siguen siendo jefes de estado en Canadá, aunque sin ningún poder ejecutivo real. Eso sí, aquí no se conoce a Isabel II como reina de Inglaterra, sino como reina de Canadá.

La Torre de la Paz, que corona el edificio central, domina toda la colina con sus casi 100 metros de altura y está coronada por un gran reloj. Algunos llaman a esta torre el Big Ben canadiense.

Todo el complejo se distribuye alrededor de una gran explanada central con césped, en la que se puede ver una fuente con una llama encendida en medio. El fuego lleva encendido desde 1967 cuando se celebró el centenario de la fundación de la Confederación de Canadá.

El edificio del Parlamento de Canadá.

Vestidos de época en la colina del Parlamento.

El West Block, uno de los tres principales edificios de Parlament Hill, acoge oficinas de los diputados electos.

Y aquí el East Block, en obras, que también acoge dependencias del poder legislativo.

La llama encendida de la fuente en honor a la Confederación de Canadá.

Monumento conmemorativo de la guerra de 1812, que enfrentó a EEUU y a Inglaterra por el dominio de sus colonias en Canadá.


Desde la colina del Parlamento, rodeando los edificios gubernamentales por la parte de atrás y siguiendo un agradable camino arbolado se obtienen fantásticas vistas del río Ottawa y de Gatineau, en la otra orilla. Aunque son dos ciudades distintas, con ayuntamientos propios, Gatineau viene a ser la parte francófona de Ottawa y pertenece a la provincia de Quebec.

Vistas de Gatineau desde la colina del Parlamento.

El río Ottawa a su paso por la capital canadiense.

Otra panorámica desde la parte posterior de la colina del Parlamento.


Delante de la colina del Parlamento se extiende el downtown de Ottawa, la clásica cuadrícula de amplias avenidas típica de las ciudades norteamericanas, con sus edificios de oficinas, comercios y montones de restaurantes de fast-food. La calle peatonal Sparks Street es una de las más agradables para pasear.

Rideau Street, una de las principales avenidas del centro de Ottawa.

Downtown de Ottawa.

Otra calle del centro de la capital canadiense.

Viejas casas frente a edificios de oficinas.

Autobús urbano articulado, con la bandera de Canadá. El bus es el principal medio de transporte en Ottawa.

Rue Sparks Street: todos los nombres de las calles están en inglés y francés.

Escultura de un oso almorzando, en la calle peatonal Sparks.


Otro lugar agradable para pasear es el Major's Hill Park, con buenas vistas de la ciudad, aunque el mejor punto para obtener panorámicas de Ottawa, y especialmente de la colina del Parlamento, es el Nepean Point, una pequeña colina que se levanta junto al Alexandra Bridge, el puente que comunica con Gatineau.

Fabulosas vistas de la colina del Parlamento y el río Ottawa desde el Nepean Point.

El downtown de Ottawa, visto desde el Nepean Point.

Major's Hill Park.

Autobús anfibio que hace rutas turísticas por Ottawa, incluyendo un pequeño paseo por el río.


El puente Alexandra se puede cruzar a pie para llegar a la parte francófona de la ciudad, visita indispensable si vais con niños porque aquí se encuentra el Children's Museum, un paraíso infantil del que vuestros hijos no querrán salir nunca.

Este museo forma parte del Museo de Historia de Canadá, que seguro tiene excelentes exposiciones, aunque no vimos ninguna porque estuvimos todo el rato en el Children's Museum. La misma entrada vale para ambos y cuesta 20 dólares (los menores de tres años no pagan).

Este museo infantil recrea escenarios de todo el mundo (China, Egipto, México...) y los peques pueden jugar e interactuar en mercados, restaurantes, teatros, etc. También tienen disfraces a su disposición, pinturas o una zona con colchonetas para hacer construcciones. Merece mucho la pena porque los niños se lo pasarán en grande.

El puente Alexandra que comunica con Gatineau.

Museo de Historia de Canadá, en cuyo interior se encuentra el Children's Museum.

Los niños jugando a ser pizzeros en el Children's Museum.

Bus escolar, como los de EEUU, en Gatineau. Con el letrero ecoliers en francés.


Volviendo al centro de la capital canadiense, otro lugar destacado es el canal Rideau, con esclusas centenarias que desembocan en el río Ottawa y un agradable sendero para caminar. En invierno se congela completamente y se puede practicar patinaje.

Cerca del canal se erige la catedral de Notre-Dame, de finales del siglo XIX y que destaca por las dos esbeltas torres de su fachada principal. Frente a ella se encuentra la National Gallery de Canadá, una de las principales pinacotecas del país. En la entrada de este moderno museo de cristal se puede ver una araña de la artista Louise Bourgeois, como la que hay frente al Guggenheim de Bilbao.

También se puede ver por aquí un memorial dedicado a la paz en el que aparecen tres grandes soldados de bronce del ejército canadiense sobre bloques de hormigón derruidos. Las estatuas y los memoriales son otro de los iconos de Ottawa: hay montones repartidos por toda la ciudad. Uno de los más imponentes es el National War Memorial, que recuerda a los soldados canadienses caídos en el campo de batalla y que suele estar custodiado por militares.

Las esclusas del canal Rideau.

El canal Rideau desemboca en el río Ottawa.

Catedral de Notre-Dame y araña de Bourgeois.

Primer plano de la araña de Bourgeois, frente a la National Gallery.

Monumento a la Paz.

National War Memorial.


Al norte de la catedral de Notre-Dame se extienden una serie de calles de casas bajas repletas de restaurantes y pubs. Es la zona conocida como ByWard Market. En el centro hay realmente un mercado de abastos, pero se conoce por este nombre a todo el barrio que lo rodea. Es una zona de ocio nocturno muy animada.

En este barrio se pueden encontrar también unas grandes letras de OTTAWA, como las que había en Toronto, para que los turistas posen en las fotos. Nuestro hotel estaba situado muy cerca de esta zona del ByWard Market.

Mercado de abastos en ByWard Market.

Calle en el barrio de ByWard Market.

Las letras gigantes de Ottawa.

Muchos bares y restaurantes en ByWard Market.

Churros + café bar. Los churros están de moda en Canadá.

Rideau Street, que atraviesa Ottawa de punta a punta, a la altura de nuestro hotel, en la zona del ByWard Market.

Cae la noche sobre Ottawa.

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