Nord-Pas-De-Calais: el encanto del norte de Francia



Francia es sin duda uno de los países con más encanto del mundo, con un sinfín de lugares increíbles para visitar. Rebosantes de historia, tradición y cultura, las ciudades más visitadas del país se sitúan en el sur del país o en regiones como Normandía. Pero hay más, mucho más.

En la parte más septentrional del país se encuentra una de las regiones con más encanto de toda Francia: Nord-Pas-De-Calais. A muchos les sonará por la película Bienvenidos al Norte, en la que el protagonista debe mudarse a la pequeña localidad de Bergues, y a otros de absolutamente nada pero esta región, que durante el siglo XVI formó parte de los Países Bajos Españoles, tiene parajes de increíble belleza que merecen la pena ser visitados.

La ciudad de Lille es la capital y puerta de entrada a la región. Situada a orillas del río Deûle, a tan solo 12km de Bélgica, Lille se posiciona como una de las ciudades más importantes de la zona debido al gran desarrollo que ha vivido en los últimos años. Un ejemplo de ello lo encontramos en que en el año 2004 fue escogida como Capital Europea de la Cultura, lo que llevó consigo una inversión económica que ayudó a empujar el comercio local.

Desde entonces, la ciudad ha ido ganando en prestigio y posición, y ya son muchos los eventos de corte internacional y exclusivo que se celebran en Lille. Uno de los más recientes fue el PokerStars Festival de Lille, al que acudieron las grandes estrellas francesas del mundo del póker y en el que los premios estuvieron valorados en un total de un millón de euros.

Lille destaca, además, por su arquitectura singular, mezcla de estilos tan diversos como el francés el flamenco y, en ocasiones, el británico. Sus calles coloridas y adoquinadas esconden rincones mágicos en los que perderse, como el Palais de Beux- Arts que está considerado como el segundo museo de arte más importante de todo el país, tan solo superado por el Louvre en París. En él se pueden contemplar obras maestras de artistas tan importantes como Delacroix, Goya o Rodin.

Para los amantes de la arquitectura, otra visita obligada es la de la catedral de Notre-Dame de la Treille. Esta construcción destaca por su mezcla de estilos, y es que en ella podemos encontrar detalles del arte contemporáneo en su fachada, de 1999, hasta elementos de estilo neogótico de finales del XIX. Para la construcción de su parte central se emplearon más de 100 láminas de mármol blanco de 28mm de grosor que dan como resultado un auténtico espectáculo de luz en su interior digno de ver.

Vibrante, dinámica y muy heterogénea, la ciudad cuenta con un sinfín de espacios naturales y parques en los que disfrutar al aire libre. De especial encanto es el Parque de la Ciudadela, construido por orden de Luis XIV y auténtico hervidero de gente en los días festivos y domingos.

La Grand Place y la Place du Théâtre son el centro neurálgico de la ciudad. En ellas se encuentran la mayor parte de los monumentos más emblemáticos e importantes de la ciudad, como la estatua Grand Garde; la Cámara de Comercio, que cuenta con un campanario de más de 70 metros de altura; la Vieille Bourse, el edificio de la antigua bolsa o el Teatro de la Ópera.

Palais de Beux- Arts / Foto: Wikimedia


Catedral de Notre-Dame de la Treille / Foto: Wikimedia


Place du Théâtre / Foto: Wikimedia


Junto a Lille, otra de las poblaciones más bonitas de la región de Nord-Pas-De-Calais es Lens. Conocida por su pasado minero, la ciudad se vio muy afectada durante las dos Guerras Mundiales y con la desaparición en 1980 de la explotación minera. Gracias a la apertura en 2012 de una nueva sucursal del museo Louvre, la economía de esta localidad enclavada entre Bélgica, Inglaterra y Alemania ha resurgido de manera considerable.

Una de las visitas obligadas en Lens es, obviamente, la del museo Louvre-Lens que está construido sobre una mina entre Stade Bollaert-Delelis y una de las escombreras más altas de Europa. A pesar de su terminología, el Louvre-Lens no es un museo al uso ya que no cuenta con una colección propia sino que se nutre de diferentes exposiciones temporales que son suministradas por el Louvre de París. Con todo, su visita es imprescindible, tanto por las diferentes exposiciones que alberga como por su propia arquitectura, que incorpora fachadas de aluminio y cristal.

El origen minero de esta ciudad se respira a cada paso por lo que es muy interesante realizar alguna de las rutas que existen por diferentes escombreras que con el paso de los años han dado lugar a una vegetación bastante particular. Siguiendo con esta línea, también es interesante visitar el Centro Histórico Minero de Lewarde para comprender un poco mejor hasta qué punto la minería afectó a la construcción y desarrollo de esta urbe.

Museo Louvre-Lens / Foto: publicdomainpictures.net


Centro Histórico Minero de Lewarde / Foto: Flickr


La región de Nord-Pas-De-Calais esconde también una joya costera. Generalmente la franja costera por excelencia francesa es la de Normandía o Bretaña pero en el norte también podemos encontrar auténticas maravillas en este sentido. La Côte d’Opale (Costa de Ópalo) es una de ellas. Decenas de pequeños pueblos marineros se suceden uno tras otro en un recorrido por la costa en el que además de la belleza del mar se puede disfrutar de un paisaje verde que otorga una esencia idílica al entorno.

En este recorrido destacan, además, los más de 500 búnkeres procedentes de la Primera Guerra Mundial que se mimetizan con la naturaleza.

La Côte d’Opale está muy cerca de Inglaterra, a poco más de 30km de distancia, y en los días soleados se pueden ver los acantilados de Dover. Cruzar al otro desde Francia daría pie a una nueva ruta y aventura.

Côte d’Opale / Foto: Wikimedia


Búnkeres en Côte d’Opale / Foto: Wikimedia

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