Coímbra

Después de visitar Aveiro durante el día, fuimos a dormir a Coímbra, que se encuentra a solo 60 kilómetros y por la autopista se tarda menos de una hora en llegar. En Coímbra nos alojamos en el hotel Ibis Centro, muy bien situado junto al río Mondego y de fácil acceso en coche. La habitación doble, pequeña, pero nueva y bien equipada, nos costó 81 euros por dos noches, más 6 euros diarios por el parking.

El día completo que dedicamos a visitar Coímbra nos hizo un tiempo de perros, con lluvia, viento y frío. Aunque no son las mejores condiciones para ver una ciudad, también tienen su lado bueno: apenas había turistas y las calles vacías le daban un aspecto aún más decadente y pintoresco al laberinto del centro histórico.

La plaza Largo da Portagem, que se abre al río Mondego y al puente de Santa Clara, es el corazón de Coímbra. Desde aquí nace la peatonal rua Ferreira Borges, que atraviesa el barrio bajo hasta la monumental plaza 8 de mayo, donde se encuentran el Ayuntamiento y la iglesia de Santa Cruz.

Por encima de la rua Ferreira Borges se alza la ciudad vieja de Coímbra, formada por un entramado de estrechas callejuelas y empinadas cuestas. Como ocurre en muchas ciudades portuguesas, como Oporto o Lisboa, la ciudad vieja se edificó sobre una colina y proporciona excelentes miradores del río y de los barrios bajos.

En el punto más elevado de esta ciudad vieja se halla la Universidad de Coímbra, una de las más antiguas de Europa, fundada en el siglo XIII. Sus edificios más emblemáticos se reparten alrededor del llamado Patio das Escolas, una gran plaza semicerrada a la que se accede a través de la ornamentada Porta Férrea, del siglo XVII.

En esta plaza destaca la torre de la Universidad, levantada a principios del siglo XVIII, y la fachada con columnas neoclásicas del rectorado, que recibe el nombre de Vía Latina. Pagando una entrada se pueden visitar algunos edificios; los interiores más fastuosos son los de la Biblioteca Joanina, la Sala de los Capelos y la capilla de San Miguel.

Fuera del Patio das Escolas están las facultades modernas y es que Coímbra sigue siendo un gran centro de enseñanza, con más de 20.000 estudiantes residentes en la ciudad para una población total de 150.000 habitantes. Esa gran proporción de jóvenes hace que la vida nocturna sea muy animada, sobre todo en periodo lectivo.



La ciudad vieja de Coímbra vista desde el puente de Santa Clara.



Plaza Largo da Portagem.



Rua Ferreira Borges.



La rua Ferreira Borges, en un día lluvioso.



Fachada de la iglesia de Santa Cruz, en la plaza 8 de mayo.



Callejuela en la ciudad vieja de Coímbra.



Subiendo al centro histórico.



Una empinada cuesta del centro histórico.



Patio das Escolas, en la Universidad de Coímbra.


Cerca del complejo universitario se puede visitar la catedral nueva de Coímbra, La Sé Nova, con una imponente fachada mezcla de estilos manierista y barroco; y el museo Machado de Castro, con una de las colecciones de arte religioso medieval más importantes de Portugal.

Entre las callejuelas del centro histórico se esconde la sorprendente catedral vieja, La Sé Velha, que desde fuera parece un castillo o una fortaleza medieval. Se empezó a construir en el siglo XII y es de estilo románico, aunque en su interior alberga un precioso claustro de la época de transición al gótico. En uno de los laterales de la fachada exterior también destaca la renacentista Porta Especiosa.

Perderse por las empinadas cuestas del centro histórico y disfrutar con las vistas que proporcionan algunos miradores escondidos es la mejor forma de conocer la ciudad. Es fácil encontrar alguna vieja taberna con mesas y sillas de madera para tomar un tentempié o una Sagres bien fría. También abundan los locales de fado, con espectáculos por las noches.

En el barrio bajo de Coímbra destaca la rua da Sota, quizás el mejor lugar para cenar porque está llena de restaurantes y bares. El bacalao es, cómo no, una de las grandes especialidades de la zona.

Al otro lado del río Mondego, cruzando por el puente de Santa Clara, llegaremos a las ruinas del monasterio de Santa Clara-a-Velha, un antiguo convento gótico que fue abandonado en el siglo XVII debido a las constantes inundaciones que provocaban las crecidas del río.

Las religiosas que vivían en él no se marcharon muy lejos, tan solo unos metros más arriba de la colina, donde fundaron el monasterio de Santa Clara-a-Nova, que cuenta con un precioso claustro interior. Desde este lado del río Mondego se obtienen las mejores panorámicas de la ciudad vieja de Coímbra.



Acueducto de San Sebastián, construido en el siglo XVI siguiendo el trazado del antiguo acueducto romano.



La Sé Nova de Coímbra.



Estrecha calle de la ciudad vieja.



Paseando por la ciudad vieja.



La Sé Velha, o catedral vieja de Coímbra.



Claustro gótico de la Sé Velha.



Arcada del claustro de la Sé Velha.



De vuelta a las calles de la ciudad vieja.



Una antigua taberna en la ciudad vieja de Coímbra.



Una bonita plazoleta en la ciudad vieja.



Praça do Comércio.



Viejos azulejos en las fachadas de la Praça do Comércio.



La pequeña iglesia románica de Santiago, en la Praça do Comércio.



Otra vista de Coímbra desde la ribera del río Mondego.



Las ruinas del monasterio de Santa Clara-a-Velha. En lo alto de la colina, el monasterio de Santa Clara-a-Nova.

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