Kobe


Kobe es uno de los principales puertos marítimos de Japón y una ciudad muy nueva, fundada a finales del siglo XIX tras la Restauración Meiji, que abrió el país al comercio exterior. Hasta ese momento solo existían pequeños enclaves de pescadores desperdigados por la bahía de Kobe, que se fusionaron en 1889 en una única entidad administrativa.

Fue al calor de aquella incipiente apertura económica y comercial de Japón, cuando Kobe empezó a desarrollarse como ciudad y experimentó un rapidísimo crecimiento demográfico gracias al tráfico de mercancías del puerto. En menos de un siglo Kobe se convirtió en la sexta ciudad más grande del país, rango que todavía conserva en la actualidad con más de un millón y medio de habitantes.

La ciudad se encuentra muy cerca de Osaka, apenas a 30 kilómetros de distancia, y entre las dos metrópolis forman la segunda área urbana más grande de Japón, solo por detrás de la de Tokio.

Como ciudad portuaria, la zona de la bahía de Kobe, conocida como Kobe Harborland, es una de las más interesantes. Se trata de un moderno distrito que sigue en plena expansión urbanística, con centros comerciales y complejos empresariales construidos en parte sobre terreno ganado al mar.

Destaca la Torre del Puerto con su característica forma hiperboloide y casi 100 metros de altura. Se construyó en 1963 y se ha convertido en el símbolo de Kobe. El acero rojo de su estructura se ilumina por las noches presidiendo el peculiar skyline de la ciudad, que se puede contemplar desde los espigones del puerto. En uno de esos espigones hay una gran noria y un centro comercial con restaurantes y bares.

En el barrio del puerto también se encuentra el parque Meriken, que alberga en su interior el moderno edificio del Museo Marítimo y el sorprendente Memorial del Terremoto de Kobe. Este memorial está frente al mar y recuerda el trágico terremoto de 1995, que se cobró la vida de más de 6.000 personas. El epicentro de aquel seísmo de 7 grados en la escala Richter se localizó a escasa distancia de Kobe y la mayoría de las víctimas fueron habitantes de esta ciudad. Lo más llamativo del memorial es un tramo del antiguo paseo marítimo que se conserva tal y como lo dejó el terremoto, con el cemento levantado, las farolas caídas y las olas del mar inundando el recinto.


El puerto de Kobe.


Una gran noria en los muelles del puerto.


La peculiar Torre del Puerto de Kobe.


Un pescador solitario.


El moderno edificio del Museo Marítimo.


Memorial del terremoto de Kobe. Así dejó el paseo marítimo aquel seísmo.


Otro detalle de los efectos del terremoto.


Parte del antiguo muelle sigue hundido en el mar.


Más edificios del puerto en la zona de Kobe Harborland.


El skyline de Kobe por la noche.


Pero para obtener buenas vistas de la bahía de Kobe hay que irse hasta la otra punta de la ciudad, donde se encuentra el teleférico de Shin-Kobe, que asciende las montañas que protegen la bahía y sube a 400 metros de altura. El acceso al teleférico se encuentra muy cerca de la estación de trenes de alta velocidad de Shin-Kobe. El billete de ida y vuelta en el teleférico cuesta 1.400 yenes (14 dólares), pero se puede obtener un 20% de descuento en unos folletos gratuitos que dan en la oficina de información de la estación.

Detrás de la estación de alta velocidad se acaba la ciudad y comienza la montaña de una forma muy abrupta. Un sendero de un par de kilómetros se adentra en el monte siguiendo el curso de un río y lleva hasta la catarata de Nunobiki, un bello paraje natural, que contrasta con el cercano ajetreo urbano.


Subiendo en el teleférico de Shin-Kobe.


Vistas de la bahía de Kobe desde lo alto del teleférico.


El sendero que lleva a la catarata de Nunobiki.


Catarata de Nunobiki, parece mentira que esté al lado de una ciudad grande como Kobe.


El centro de Kobe, no obstante, lo marca la estación de Sannomiya, donde paran los trenes de cercanías y una línea de metro. Las calles de los alrededores de esta estación están repletas de bares y restaurantes y es que Kobe tiene una vida nocturna muy animada, fruto, en parte, de la numerosa comunidad extranjera residente en la ciudad.

Durante el día, las calles cercanas a Sannomiya también esconden los mejores restaurantes para probar la afamada ternera de Kobe, sin duda una de las razones principales para visitar la ciudad. Aunque esta deliciosa carne se puede probar en otras ciudades japonesas, la oferta y los precios de Kobe son los más competitivos.


Calle del centro de Kobe.


Estación de Sannomiya, auténtico corazón de la ciudad.


De paseo por el centro de Kobe.


Alrededores de la estación de Sannomiya.


Vagón de metro exclusivo para mujeres en el metro de Kobe. Muchas ciudades japonesas reservan vagones para mujeres para evitar a los chikan, nombre reservado para los japoneses aficionados a tocar culos en el metro.

Más calles de Kobe.


Máquinas expendedoras en la calle.


Unas galerías comerciales.


Llamativo restaurante de ternera de Kobe.


Menús ofreciendo ternera de Kobe, la gran especialidad local.


La ternera de Kobe es la carne de vaca más codiciada del mundo y procede de reses criadas exclusivamente en esta región japonesa. Se trata de una variedad de wagyu, el nombre genérico que designa a toda la ternera japonesa con mucha veta de grasa, que se consigue gracias a una alimentación natural de las vacas. Toda ternera wagyu es excelente, pero la variedad de Kobe es la más exclusiva de todas y, por supuesto, la más cara. El precio depende del peso del entrecot, pero los más pequeños ya suelen costar unos 9.000 yenes (90 dólares). Por debajo de ese precio hay que sospechar que te están dando gato por liebre o, en el mejor de los casos, que te están dando otro tipo de wagyu más económico.

Nosotros nos dimos un lujo y fuimos a probar la ternera de Kobe. A pesar de su precio desorbitado, la experiencia mereció la pena porque es, sin duda, la mejor ternera que hemos probado en la vida. Literalmente se deshace en la boca y es más sabrosa que cualquier otra.

Los restaurantes especializados en ternera de Kobe suelen ser locales de teppan, que significa plancha y es sobre ella donde preparan la carne al punto y a la vista de los comensales. El entrecot se sirve ya cortado y se come con palillos. Suelen acompañarlo con diferentes especias, como el wasabi, para que el comensal condimente la carne a su gusto, aunque sobra decir que condimentar esa carne es como hacerse un calimocho con un Vega Sicilia, así que es mejor disfrutar del sabor puro de la carne solo con una pizca de sal.

Los entrecots de Kobe son bastante pequeños, pero un menú de comida suele incluir en el precio algún que otro aperitivo, además del postre. A nosotros nos sirvieron una crema muy rica, arroz, tofu, vegetales y después de la carne, postre. La cuenta nos salió por 23.000 yenes (230 dólares) y bebiendo agua, que es gratis en todos los restaurantes japoneses. Eso sí, cogimos un entrecot de tamaño mediano y con todos aperitivos salimos bastante llenos.


Nuestra ternera de Kobe. Este entrecot es para dos personas.


Preparando la ternera de Kobe en las planchas teppan.


La ternera de Kobe, lista para comer.


Al sur de la estación de Sannomiya se extiende el Chinatown de Kobe, con farolillos adornando las calles y las clásicas puertas con dragones. Las calles del barrio están repletas de restaurantes chinos, mucho más económicos que los locales de ternera de Kobe.

En Kobe nos alojamos en el hotel Piena Kobe, situado a medio camino entre las estaciones de Shin-Kobe y Sannomiya. Es un hotel moderno, pero con un atractivo aire antiguo en la decoración de las habitaciones. La doble sin desayuno nos costó 7.700 yenes (77 dólares). El wifi funciona muy bien.

Para ir a Osaka desde Kobe no merece la pena ir a la estación de alta velocidad de Shin-Kobe a coger un Shinkansen porque las dos ciudades están muy cerca y se puede ir tranquilamente en un tren de cercanías desde la estación de Sannomiya, que tarda solo media hora. Al llegar a Kobe, procedentes de Himeji, sí que paramos en la estación de Shin-Kobe, que está algo más apartada del centro de la ciudad.


Puerta de entrada al chinatown de Kobe.


Calle comercial en el barrio chino.


Restaurante chino exponiendo sus platos en la calle.


Otro restaurante chino.


Seguimos paseando por el chinatown de Kobe.


Muchas calles del barrio chino están adornadas con farolillos.

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