Costa sur de Montenegro





Desde Budva se pueden hacer infinidad de excursiones por la costa montenegrina y por el interior del país, cuyas reducidas dimensiones permiten atravesarlo de punta a punta en un par de horas. Nosotros recorrimos la costa sur desde Budva hasta Ulcinj, cerca de la frontera albanesa, en una excursión de un día. Son solo 60 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, siguiendo la pintoresca carretera costera, que serpentea entre escarpados acantilados ofreciendo fabulosas vistas del Adriático. El coche es indispensable para disfrutar plenamente de la costa montenegrina.

Nuestra primera parada fue el pueblo de Sveti Stefan, seguramente la estampa más bella de toda la costa de Montenegro, a escasos 10 kilómetros de Budva. Es una diminuta villa amurallada que se adentra en el Adriático y que solo está comunicada con tierra firme a través de un estrecho istmo.

Actualmente no se puede acceder al pueblo porque pertenece en su totalidad a un lujoso complejo hotelero, donde no hace mucho se casó el tenista serbio Novak Djokovic. Salvo que se esté dispuesto a pagar unos 1.000 euros por noche, hay que conformarse con contemplar el pueblo desde fuera.

Eso sí, nada impide disfrutar de la playa pública que se extiende al sur del pueblo y que, sin duda, es una de las más bonitas del Mediterráneo, porque permite contemplar la belleza de Sveti Stefan desde el agua, a muy pocos metros. La playa es de piedras, como casi todas las adriáticas, y el agua fresca y cristalina.


La costa de Montenegro.


En ruta por la carretera costera de Montenegro.


Preciosas vistas del Adriático desde la escarpada costa de Montenegro.


El fotogénico pueblo de Sveti Stefan.


Playa pública de Sveti Stefan.


Un bañito en la playa de Sveti Stefan.


Playa privada del resort que ocupa la totalidad del pueblo de Sveti Stefan.


Otro vistazo a la playa privada de Sveti Stefan.


Agua cristalina del Adriático.


Nos costó despedirnos de la playa de Sveti Stefan, pero, tras un par de horas de sol y mar, continuamos en dirección sur hasta el pueblo de Petrovac. Se trata de otra villa marinera con un pequeño puerto junto a las ruinas de una antigua fortaleza veneciana.

Petrovac es un popular destino de playa para los turistas montenegrinos y serbios porque cuenta con una extensa playa de arena. Es otro lugar agradable para bañarse y tumbarse a la bartola, aunque la playa no es tan pintoresca como la de Sveti Stefan. El pueblo todavía conserva algunas casas antiguas de piedra, pero los modernos bloques de apartamentos han estropeado un poco su fisonomía. En Petrovac hay muchos restaurantes junto a la playa y aprovechamos para comer.


Seguimos recorriendo la costa de Montenegro en dirección sur.


Panorámica de la costa Dálmata de Montenegro.


Otro vistazo a la preciosa costa montenegrina.


Nuestro coche, aparcado frente al Adriático.


Las montañas que se alzan frente a la costa.


Conduciendo por la costa montenegrina.


Playa de Petrovac.


El pequeño puerto de Petrovac.


Otra imagen del puerto de Petrovac.


Vistas de la escarpada costa que se esconde tras el puerto de Petrovac.


Paseo marítimo que recorre la playa de Petrovac.


En Petrovac todavía se conservan algunas casas de piedra tradicionales.


Playa de Petrovac.


Después de Petrovac seguimos nuestra ruta hacia el sur dejando atrás Bar, el principal puerto marítimo de Montenegro y una ciudad industrial con poco encanto. El único lugar interesante son las ruinas de Stari Bar, el emplazamiento original de esta ciudad portuaria, que están encaramadas en lo alto de una montaña y ofrecen buenas vistas de la costa.

Nuestra última parada fue Ulcinj, situada a escasos kilómetros de Albania y un destino playero muy visitado por turistas albaneses y kosovares. En la ciudad reside también una numerosa comunidad albanesa, cuya impronta se aprecia en los minaretes de las mezquitas y en los puestos de kebabs, que hay repartidos por sus calles.

La playa de Ulcinj, de arena oscura y rodeada de monte, suele estar siempre repleta de bañistas y puede ser complicado encontrar un hueco para extender la toalla. La ciudad también cuenta son su Stari Grad, situada en lo alto de un promontorio con buenas vistas del Adriático. Esta ciudad vieja está menos restaurada que la de Budva, pero también cuenta con rincones muy pintorescos.


De nuevo en la carretera costera.


El pueblo de Stari Bar, encaramado en la montaña.


La fiebre urbanística también afecta a algunos tramos de la costa montenegrina.


El pueblo de Ulcinj, cerca de la frontera albanesa.


Un minarete se alza frente a la playa de Ulcinj.


La abarrotada playa de Ulcinj.


Calle del centro de Ulcinj.


Una de las puertas de acceso a la ciudad vieja de Ulcinj.


Interior de la ciudad vieja de Ulcinj.


La ciudad vieja de Ulcinj está en lo alto de una colina y tiene muchas cuestas.


Otro rincón de la ciudad vieja de Ulcinj.


Ropa tendida en la vieja Ulcinj.

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