Perigord




El Perigord era un histórico condado del noreste de Aquitania que en la Edad Media abarcaba lo que en la actualidad es el departamento francés de la Dordoña. El nombre de Perigord todavía se sigue utilizando para referirse a esta preciosa región de bosques, colinas y campos de cultivo, bañada por las aguas del río Dordoña.

La región es uno de los paraísos gastronómicos de Francia con el foie gras y las trufas como productos estrella, aunque todas las recetas basadas en el pato y la oca pueden considerarse especialidades locales. También se producen vinos regionales en los alrededores de Bergerac y, por supuesto, quesos.

La oficina de turismo de la Dordoña ha dividido la región del Perigord en cuatro comarcas, según el color predominante en cada una de ellas, aunque, vaya por delante, que hay que echarle mucha imaginación para distinguir esa gama cromática. Esas cuatro comarcas serían las siguientes:
  • Perigord Negro: En los alrededores del pueblo de Sarlat-la-Caneda. El nombre proviene de los oscuros bosques de la zona y por el color de la trufa negra.
  • Perigord Blanco: Se extiende en los alrededores de la capital, Perigueux. El blanco se debe a la piedra caliza del terreno.
  • Perigord Verde: Así se conoce al norte del Perigord por el intenso verde de sus bosques. El verde es, sin duda, el color que predomina en todo el Perigord.
  • Perigord Púrpura: El color hace referencia al vino que se produce en la comarca de Bergerac.

Perigueux es la capital del departamento de la Dordoña y la mayor ciudad del Perigord, situada a poco más de una hora de Burdeos por autopista (135 km). Con apenas 30.000 habitantes, esta pequeña ciudad de provincias puede presumir de un precioso casco antiguo medieval formado por estrechas callejuelas y fachadas de piedra blanca, extraída de las canteras que dan nombre a la comarca del Perigord Blanco.

Este bonito casco histórico está repleto de bares, terrazas y tiendas de delicatessen, que venden en la calle todo tipo de productos derivados del pato y la oca. Durante los meses fríos, más o menos entre noviembre y marzo, todos los miércoles y sábados se monta en las calles de Perigueux un gran mercadillo especializado en foie gras y trufa.

La catedral de Saint Front, con su bonito campanario del siglo XII, y las peculiares cúpulas que le fueron añadidas en el siglo XIX es el edificio más característico de Perigueux. Las mejores panorámicas se obtienen desde el puente de Saint Georges.

La carretera que va de Perigueux a Sarlat-la-Caneda atraviesa el valle del Vezere, famoso por las cuevas que esconden algunas de las pinturas rupestres más importantes de Europa. Nosotros íbamos un poco justos de tiempo y no pudimos visitar ninguna, pero este valle es una joya para los amantes de la prehistoria.


Panorámica de Perigueux y el río Isle.


Blancas fachadas de piedra en el centro de Perigueux.


Callejuela del centro histórico de Perigueux.


Otra estrecha calle del centro de Perigueux.


Tiendas de delicatessen en las calles de Perigueux.


Una agradable plazoleta.


Calles de Perigueux.


Tiendas en las calles de Perigueux.


Carretera en el valle del Vezere.


Nuestra siguiente parada fue el pueblo medieval de Sarlat-la-Caneda, uno de los grandes tesoros del Perigord. A pesar de la multitud de turistas que a diario inundan sus calles, este pintoresco pueblecito es una delicia capaz de transportar al visitante a la Edad Media.

La place de la Liberté es el corazón de la ciudad medieval de Sarlat, una gran plaza flanqueada por edificios históricos y repleta de cafés con terraza. El magnífico campanario románico de la catedral de Saint Sacerdos es visible desde la plaza.

Otro edifico destacado es la Linterna de los Muertos, una pequeña torre cilíndrica del siglo XII construida junto a la catedral, para albergar, supuestamente, las reliquias de San Bernardo.

No obstante, el gran atractivo de Sarlat es perderse por sus callejuelas, a ser posible evitando las mareas de turistas, y disfrutar de cada rincón del pueblo.

Nosotros nos alojamos aquí, en Sarlat, una excelente base para recorrer el Perigord. Nos quedamos en el hotel Les Remparts, perfectamente ubicado junto a la entrada de la ciudad medieval. La habitación doble, sin desayuno, nos costó 59 euros. No tiene párking, pero se puede aparcar gratis en la calle por las noches. Durante el día todo el centro de Sarlat es zona azul.


Place de la Liberté de Sarlat.


Fachadas medievales en la place de la Liberté.


Calle de la ciudad medieval de Sarlat.


Otra bonita calle de Sarlat.


Foie Gras y otras delicias de Sarlat.


Escultura en honor a las ocas, la materia prima del foie gras.


Solitaria calle de Sarlat.


Otra pintoresca calle de Sarlat.


Ciudad medieval de Sarlat.


Tiendas de souvenirs en Sarlat.


La plaza de la catedral.


La Linterna de los Muertos, junto a la catedral.


Un pensativo lugareño de bronce.


Pintorescas calles de Sarlat.


Otra tienda de productos típicos del Perigord.


Latas de foie gras, el producto estrella de la región.


La rue de la Republique parte en dos la ciudad medieval de Sarlat.


Hacia el suroeste de Sarlat, en pleno Perigord Negro y siguiendo el curso del río Dordoña, se extiende un fantástico paisaje de bosques salpicados por impresionantes castillos medievales y bastidas, pequeñas aldeas fortificadas que datan de la época feudal.

El pueblo de Domme es un buen ejemplo de bastida, que todavía conserva parte de la muralla que protegía la villa en la Edad Media. Domme se levanta en un promontorio con espectaculares vistas del Dordoña y los campos que rodean las oscuras aguas del río.

Sin dejar el curso del Dordoña, por la comarcal D703, llegamos a La Roque Gageac, un pintoresco pueblecito aprisionado entre las paredes de piedra de un acantilado y el cauce del río. En el muelle del pueblo se pueden contratar excursiones en gabarras de madera, que navegan por el Dordoña y ofrecen la posibilidad de contemplar el espectacular paisaje de la región desde otro punto de vista.

El pueblo de Beynac-et-Cazenac es otro de los platos fuertes de la región. Una preciosa aldea de piedra junto al Dordoña y cuyas empinadas callejuelas ascienden hasta el imponente Chateau de Beynac, una fortaleza del siglo XII con inmejorables panorámicas de los alrededores.

Cerca de este castillo se encuentra el Chateau de Castelnaud, otra espectacular fortaleza del siglo XII, enfrentada a Beynac durante la época feudal. Castelnaud estuvo vinculado a la herejía cátara y fue tomado por Simon de Montfort durante la cruzada albigense del siglo XIII.

Si se tiene intención de visitar varios castillos hay que preparar la cartera porque las entradas cuestan entre 7 y 10 euros, más el coste del párking en algunos casos. Nosotros entramos al Chateau de Castelnaud, que cuesta 8,5 euros más 3 del aparcamiento. En el interior se pueden ver armaduras, espadas, ballestas y todo tipo de enseres medievales, además de algunos vídeos y magníficas panorámicas desde las torres. En el pueblo de Castelnaud hay un agradable merendero junto al Dordoña para comer.


Carretera del Perigord.


Al fondo se pueden ver restos de la muralla de la bastida de Domme.


Pueblo de Domme.


Más especialidades de la región, en Domme.


Vistas del río Dordoña desde el mirador de Domme.


Recorriendo el Perigord Negro.


Una gabarra navega por el Dordoña en La Roque Gageac.


El pueblo de La Roque Gageac sigue el curso del río.


Otra vez en la carretera.


Pueblo de Beynac, junto al Dordoña.


Beynac, uno de los pueblos más bellos del Perigord.


Subiendo por las cuestas de Beynac.


Calles de Beynac.


El castillo de Beynac, en lo alto del pueblo.


Subiendo hacia el castillo de Beynac.


El castillo de Beynac se divisa al fondo.


Las imponentes murallas del castillo de Beynac.


Entrada al castillo de Beynac.


Panorámica desde el castillo de Beynac.


Estrechas carreteras recorren el Perigord Negro.


Magníficos castillos salpican el paisaje del Perigord Negro.


Castillo de Castelnaud.


Vista del castillo de Castelnaud desde una de sus torres.


El Dordoña, visto desde el castillo de Castelnaud.


Desde el castillo de Castelnaud se ve al fondo el castillo de Beynac.


El castillo domina el pueblo de Castelnaud.


Merendero para comer junto al Dordoña, en Castelnaud.


Las torres del Chateau des Milandes emergen sobre los árboles.


Pueblo de Limeuil, donde el río Vezere desemboca en el Dordoña.

2 comentarios:

Gonzalo dijo...

Encantado con tu entrada!, es justo lo que quiero hacer este verano, además de la región de Lot. Contando solo el Perigord Negro, ¿cuantos días tardaste en visitar todos los pueblos de esa región?
Gracias por el blog y por la respuesta.
Un saludo,
Gonzalo

Jacobo dijo...

Hola Gonzalo. Yo creo que en dos o tres días puedes visitar bien los principales puntos de interés del Perigord Negro.

Saludos.