JORDANIA (diciembre 2013)






Día 1. Madrid-Ammán
Día 2. Ammán
Día 3. Ammán-Jerash-Valle del Jordán-Mar Muerto
Día 4. Mar Muerto-Petra
Día 5. Petra
Día 6. Petra-Aqaba
Día 7. Aqaba-Wadi Rum-Karak
Día 8. Karak-Madaba
Día 9. Madaba-Madrid


PRESUPUESTO
Jordania no es un país barato. El dinar jordano es la moneda oficial y es una divisa fuerte, con un tipo de cambio que roza la paridad con el euro (1 dinar = 1 euro). Lo bueno es que no hay que echar muchas cuentas para calcular los precios. Hay cajeros automáticos por todo el país y se puede pagar con tarjeta en todos los hoteles y restaurantes.

Los precios varían bastante de un lugar a otro. En Ammán o Petra, por ejemplo, la oferta hotelera es muy grande y se pueden encontrar habitaciones dobles correctas a partir de 30 o 35 euros. En otros lugares, como el mar Muerto o las playas de Aqaba, solo hay complejos turísticos de lujo y las habitaciones dobles rondan los 100 euros. También suelen ser caras las entradas a los sitios turísticos, con la ciudad antigua de Petra y su ticket de 50 euros por barba en lo alto del podio.


Billete de 1 dinar.


ALOJAMIENTO
Diciembre es temporada baja en Jordania y no hay problemas para encontrar alojamiento sobre la marcha. En temporada alta es recomendable reservar con antelación, sobre todo en Petra, donde los alojamientos cercanos a la ciudad nabatea suelen llenarse con rapidez. En temporada baja siempre hay que pedir un descuento en recepción y, en general, fuera de los grandes complejos turísticos se pueden encontrar habitaciones dobles por 30-40 euros.

COMIDA
La cocina jordana es, sin duda, uno de los grandes placeres del viaje y ofrece una interesante mezcla de sabores árabes, turcos y libaneses. Las carnes a la brasa, los guisos de cordero, el arroz y el exquisito pan de pita son productos básicos en la mesa jordana. La cuenta en un buen restaurante con una botella de vino puede salir fácilmente por 25-30 euros por cabeza, aunque siempre se puede recurrir a restaurantes populares en los que se puede cenar por 10-15 euros. La cerveza y el vino son productos caros en los restaurantes, pero se pueden comprar en licorerías a precios más económicos. Pese a ser un país árabe, Jordania produce sus propios vinos y cervezas, además de un licor local, el arak.


Vino jordano.


Los exquisitos kebabs, presentes en todo el país, son también muy económicos. No hay que dejar de probar el falafel en el restaurante Hashem de Ammán y darse un festín en el Haret Jdoudna de Madaba. En lugares como Wadi Musa, donde está Petra, son típicos los platos beduinos como el mensaf, un guiso de arroz y cordero con yogur.


Kebab con patatas en un restaurante de Wadi Musa.


TRANSPORTE
Alquilar un coche es la mejor forma de moverse por Jordania con libertad, parando donde uno quiera para contemplar los espectaculares paisajes del país. Los precios de los alquileres son económicos y la gasolina también es barata. Nosotros reservamos el coche con Europcar y nos costó 160 euros por 6 días. Casi todos los coches suelen tener cambio automático.

Conducir por Jordania es relativamente sencillo salvo en Ammán, donde el tráfico es caótico y puede ser complicado salir de la ciudad. Fuera de la capital el tráfico disminuye bastante y con un buen mapa es fácil moverse. Las carreteras están en buen estado y casi todos los carteles indicativos están en árabe e inglés. El único problema es que los jordanos tienen la fea manía de tapar los carteles con propaganda electoral y en algunos casos es imposible leer las indicaciones.


Carteles tapando las indicaciones de la carretera.


CLIMA
Sobra decir que los veranos en Jordania son abrasadores y que es mejor viajar en primavera u otoño. Nosotros fuimos en diciembre y la temperatura es perfecta durante el día, aunque por las noches puede hacer frío en lugares altos como Karak o Wadi Musa. En el desierto del Wadi Rum directamente puede helar por las noches.

Por el contrario, el mar Muerto y el mar Rojo disfrutan de un clima semitropical y es posible bañarse durante todo el año, aunque en invierno el agua está fresca. Lo peor del invierno es que, aunque Jordania sea un país árido, hay más probabilidades de que llueva. Nosotros pillamos un par de días de lluvia, en Karak y en Madaba.

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