Masaya


Masaya se encuentra a mitad de camino entre Managua y Granada, pero no cuenta con suficientes encantos como para merecer hacer noche en ella. Es preferible alojarse en Granada y visitar la ciudad en una excursión de medio día desde allí, ya que están muy cerca, solo hay 20 kilómetros entre ambas.

Muchas agencias de Granada organizan tours diarios al Mercado de Artesanía de Masaya, que incluyen la visita al volcán Masaya y una parada para divisar la laguna de Apoyo desde el mirador de Catarina, uno de los llamados pueblos blancos, como se conoce a las aldeas de esta comarca.

Todas estas agencias cobran precios desorbitados, unos 35 dólares por barba, así que, en caso de ser más de una persona, merece la pena negociar con un taxista de Granada para que os haga la misma ruta a un precio más razonable. Nosotros conseguimos que un taxista nos hiciera ese recorrido por 40 dólares (20 por persona) en unas cuatro horas.

Primero fuimos a visitar el volcán Masaya, un cráter activo al que se puede llegar en coche para echar un vistazo a sus humeantes profundidades. Es un parque nacional y hay que pagar 100 córdobas por entrar (4 dólares). La carretera asciende por una carretera muy empinada y pronto la vegetación tropical va dejando paso a praderas de lava solidificada donde la hierba intenta volver a crecer.

El aparcamiento está en la misma boca del cráter, que no deja de expulsar humo y gases sulfurosos, algunos no demasiado apreciados por los pulmones. De vez en cuando también expulsa ceniza y rocas, así que siempre existe el pequeño riesgo de que te caiga una pedrada en la cabeza. Eso sí, los vulcanólogos del parque suelen tenerlo bastante controlado y prohíben las visitas en los periodos de mayor actividad volcánica.

En lo alto de la cumbre se erige una cruz, que es una réplica de la original colocada por los conquistadores españoles del siglo XVI en ese mismo punto para combatir a los demonios que, según ellos, podían salir de ese cráter.


El humeante cráter del volcán Masaya.


Otro vistazo al interior del cráter.


El parking está pegado al cráter.


La carretera de acceso al volcán Masaya.


Paisaje volcánico de subida al volcán.


Un mar de lava solidificada rodea el volcán Masaya.


Después de visitar el volcán fuimos a Masaya. Te venden como el principal atractivo de la ciudad su Mercado de Artesanía, también llamado Mercado Viejo, pero la verdad es que deja bastante que desear. Es muy pequeño y, salvo alguna excepción, casi todo lo que venden son baratijas, incluyendo camisetas y gorras 'made in China'. Lo más interesante del mercado es, sin duda, el edificio del siglo XIX donde se encuentra ubicado, con bonitos arcos de piedra en sus muros laterales.

Más auténtico es el cercano Mercado Nuevo, donde realmente acuden los lugareños a comprar. Aquí sí merece la pena perderse por el enorme laberinto de puestos de carne, verdura, pescado y demás provisiones. Es mucho más grande que el Viejo y también más enriquecedor para la vista y el olfato.

Cerca del Mercado Viejo se encuentra el Parque Central, llamado Parque 17 de Octubre en honor a los habitantes de Masaya que plantaron cara a las tropas del dictador Anastasio Somoza. En este parque se encuentra la Parroquia de la Asunción, una pequeña y pintoresca iglesia de estilo barroco.


Fachada principal del Mercado de Artesanía de Masaya.


Interior del Mercado de Artesanía.


Los arcos de piedra del Mercado de Artesanía, o Mercado Viejo.


Una calle del centro de Masaya.


Una colorida esquina.


Iglesia de San Miguel.


El Mercado Nuevo de Masaya.


Carnicerías en el Mercado Nuevo.


Otro puesto del Mercado Nuevo.


Calle de Masaya.


Fachada decorada con el logo de Pepsi.


Parroquia de la Asunción.


Otra calle comercial del centro.


Al fondo se divisa el campanario de San Jerónimo.


Muchos autobuses de línea de Nicaragua son antiguos buses escolares de EE.UU.


Después de deambular por Masaya regresamos en nuestro taxi privado a Granada parando en el mirador de Catarina, desde donde se obtienen fantásticas panorámicas de la laguna de Apoyo. Se trata de un lago de origen volcánico de aguas transparentes y cálidas debido al calor que todavía desprenden algunas fumarolas sumergidas. Las vistas desde el mirador son realmente extraordinarias. En días soleados se puede divisar la ciudad de Granada y el lago Nicaragua al fondo. También se puede ver el volcán Mombacho.


Panorámica de la laguna de Apoyo desde el mirador de Catarina.


El volcán Mombacho, visto desde Catarina.


Nuestro taxista echándole un poco de agua al radiador.

3 comentarios:

M. Teresa dijo...

Me está sorprendiendo mucho todo lo que vas explicando sobre Nicaragua. Me ha gustado el cartel del gallo más gallo, muy divertido.

Un saludo

Telémaco dijo...

Hola M. Teresa. jeje, hay cartales muy graciosos que desbordan originalidad en los comercios nicaragüenses. saludos!

Anónimo dijo...

Excelentes fotos viví en Masaya casi 5 años ...y me trajo lindos recuerdos ..