Península de Akamas

Nuestro penúltimo día en Chipre lo dedicamos a recorrer la Península de Akamas, en el extremo occidental de la isla. De camino atravesamos los llamados Altos de Akamas, un altiplano con fantásticas vistas del Mediterráneo donde se producen algunos de los mejores vinos del país. Estas tierras altas están salpicadas de pintorescos pueblos agrícolas como Dhrousia o Kritou Terra.


Fantásticas vistas del Mediterráneo desde los Altos de Akamas.



Cruzando una pequeña aldea en los altos de Akamas.



Iglesia de piedra de Dhrousia.



Calle de Dhrousia.



Otra panorámica desde los Altos de Akamas.



Paisaje montañoso de los Altos de Akamas.



La carretera cruza otro pueblecito de Akamas.



Viñedos en los Altos de Akamas.



Descendiendo los Altos de Akamas por la otra vertiente llegamos al llamado Baño de Afrodita, que no deja de ser una charca, pero en cuyos alrededores se extiende un bello paisaje de algarrobos y naranjos junto al mar. Hay muchos senderos para caminar por esta zona.


Campos junto a la carretera.



Algarrobos junto al mar.



Esta charca son los Baños de Afrodita.



Estrechas carreteras secundarias en Akamas.



Naranjos junto al Mediterráneo.



Las plantaciones de plátanos también abundan en las tierras bajas de Akamas.



Tras ver los baños de la diosa de la belleza, que se supone nació en los alrededores de Pafos, continuamos adentrándonos en la Península de Akamas por una estrecha carretera secundaria que pronto se transformó en camino de tierra.

Esta península posee uno de los paisajes más espectaculares de Chipre y, gracias a que fue una zona militar hasta hace poco, ha logrado mantenerse ajena al desarrollo urbanístico. Es un territorio prácticamente virgen con preciosos acantilados sobre el mar y solitarias playas de arena dorada. Un 4x4 es la mejor opción para recorrer todos los rincones de Akamas, pero con un coche normal y un poco de cuidado también se puede llegar a muchos sitios.

Al atardecer regresamos hacia Pafos y allí cogimos la autopista hasta Limassol, donde nos alojamos esa noche.


Fuerte oleaje en la Península de Akamas.



Cartel indicando el camino a una playa desierta de Akamas.



El asfalto desaparece conforme te adentras en la península de Akamas.



Bello acantilado a contraluz.

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