Amboseli

El trayecto desde Nakuru a Amboseli fue el más largo de todos, unas 7 horas de viaje, pero lo dividimos en dos partes con una escala en Nairobi para comer. Nos levantamos sobre las 8 de la mañana y en 3 horas nos plantamos en la capital keniata. La carretera entre Nakuru y Nairobi es muy buena. Nicholas nos llevó a comer al restaurante Karen Blixen Coffee Garden, situado junto a la casa de Karen Blixen, en el selecto barrio de Karen. Buena comida y preciosos jardines para relajarte.

Después de comer nos lanzamos a cruzar el infernal tráfico de Nairobi, que nos atrapó durante más de una hora. Los coches y camiones intentando adelantar por la mediana de la autopista son un auténtico espectáculo. Superado el embotellamiento de Nairobi tardamos unas cuatro horas más en llegar a Amboseli, donde pasamos dos noches.


Modestas tiendas junto a la carretera, en un pueblo de camino a Amboseli.


Atravesando el pueblo.


El paisaje es cada vez más seco.


Pastores, cerca de Amboseli.


Conforme nos acercábamos al Parque Nacional de Amboseli pronto nos dio la bienvenida la majestuosa silueta del Kilimanjaro, con su cumbre nevada de 5.891 metros, el techo de África. Nicholas nos dijo que era la segunda montaña más alta del mundo después del Everest y, aunque intentamos sacarle de su error, no quiso creernos.

Amboseli es el mejor lugar de África para observar el Kilimanjaro, que se levanta al otro lado de la frontera con Tanzania. Sin embargo, en esta época del año suele estar cubierto de nubes y es muy difícil poder apreciarlo en todo su esplendor. Nosotros tuvimos suerte porque lo vimos al llegar al parque al atardecer y también al día siguiente por la mañana antes de que las nubes ocultaran su cumbre para el resto del día.


¡La impresionante silueta del Kilimanjaro!


Llegando a Amboseli.


Nos alojamos en el Amboseli Sentrim, un lujoso lodge que superó todas nuestras expectativas. Una enorme tienda con baño impecable, una cómoda cama de dos metros y un exquisito buffet libre para comer. Tiene piscina y vistas del Kilimanjaro. Está rodeado de un espectacular paisaje semi-árido y se levanta muy cerca de la entrada al Parque Nacional de Amboseli.

Nuestra tienda en el Amboseli Sentrim Lodge.


Interior de nuestra confortable tienda.


La piscina del lodge.

El primer día llegamos al atardecer y solo hicimos un pequeño 'game-drive' por el parque. Al día siguiente nos levantamos temprano y dedicamos toda la jornada a explorar los rincones de Amboseli con un pícnic para comer.

Durante la estación seca Amboseli presenta un paisaje semi-árido y la poca vegetación que sobrevive se concentra alrededor de algunos acuíferos. Incluso el Lago Amboseli está prácticamente seco debido a la escasez de lluvias.

Pero ese paisaje estéril es también uno de los más bellos de Kenia y sus polvorientas pistas de tierra regalan a la vista espectaculares panorámicas que se pierden en el horizonte. En el corazón del parque se levanta una colina con un mirador, ideal para comer contemplando las llanuras de Amboseli y para estirar las piernas.

Los elefantes son los reyes en este parque y se pasan el día recorriendo sus llanuras en grandes manadas en busca de agua. Su silueta frente al colosal Kilimanjaro es una de las estampas más típicas de Kenia.

Además de los elefantes también se pueden ver en Amboseli grandes manadas de cebras, búfalos, antílopes o avestruces. Leones, hienas y guepardos merodean detrás en busca de su presa y son relativamente fáciles de ver.


Cebras pastando frente al Kilimanjaro.


Otra vista de la llanura que rodea el techo de África.


Más cebras en Amboseli.


Una familia numerosa de elefantes.


Elefantes rodeando a un coche de turistas.


Elefante ahuyentando a un par de leones.


Pista de tierra en Amboseli.


Una hiena se cruza en nuestro camino.


El lago Amboseli está medio seco en esta época del año.


Otra vista del lago Amboseli.


Una estilizada garza en la orilla del lago Amboseli.


Un grupo de estorninos se ha apoderado de este viejo tronco.


Panorámica del paisaje árido de Amboseli.


Otra bonita imagen de Amboseli.


El viento forma pequeños tornados en las llanuras de Amboseli.


Varios tornados se concentran en este rincón de Amboseli.


Un grupo de avestruces.


Un gran termitero se levanta frente a dos viejas acacias.


Un guepardo nos mira en mitad del camino.


Seguimos recorriendo los caminos de Amboseli.


Ñu mirando fijamente nuestra furgoneta.


Elefantes en fila india.


Simpático babuino de Amboseli.


Pequeños babuinos quitándose los parásitos.


Avestruces corriendo al atardecer.


Atardeciendo en Amboseli.


El sol se oculta en el horizonte de Amboseli.

3 comentarios:

Andressa C. dijo...

:)

Bleid dijo...

impresionante.. la imagen del tornado presentarla a un concurso es buenisima

abrazos

Telémaco dijo...

Gracias Bleid. Lo de los remolinos de viento en Amboseli es realmente curioso de ver. Abrazos!