DOHA (QATAR) - julio 2011



La primera sensación al bajar del avión en el aeropuerto de Doha en pleno mes de julio es parecida a la de poner el horno de casa a 200 grados y meter la cabeza dentro. Un tórrido puñetazo de calor en las narices... y eso que ya era de noche cuando pisamos tierra en Qatar.

Superado el 'shock' inicial nos sacamos el visado en la terminal (30 dólares o 100 riyales) y cogimos un taxi para ir al hotel que habíamos reservado por internet, el Fuda Hotel. La habitación doble con baño y aire acondicionado (indispensable para no morir mientras duermes) nos costó 200 riyales (40 euros) en la web de booking. El aeropuerto está cerca del centro urbano y solo tardamos diez minutos (6 euros).

Qatar es un pequeño emirato a orillas del Golfo Pérsico que posee la tercera mayor reserva de gas del mundo y produce unos cuantos barriles de petróleo al día, así que no es de extrañar que su renta per cápita sea una de las más altas del planeta. Sus habitantes no se sonrojan en absoluto al afirmar con orgullo que son el país más rico del mundo. Y quizás sea cierto.

Todo el territorio de Qatar es un árido desierto sobre el que se ha edificado su moderna capital, Doha, que roza el millón de habitantes. La silueta de los rascacielos de su centro financiero emergiendo en medio de la nada parece un espejismo producido por el calor. Y en parte puede que lo sea porque la mayoría están vacíos por dentro, según nos explicó un taxista. Al parecer la fiebre constructora de los millonarios jeques no se detiene, aunque muchos de sus flamantes edificios de cristal sigan a la espera de compradores o de empresas dispuestas a instalarse en ellos.

Pasear por el centro financiero es recorrer una ciudad en construcción porque en cada manzana hay un edificio en obras y apenas existen las aceras. Cierto es que tampoco hay nadie caminando por la calle porque en Doha todo el mundo va en coche, bien protegido del calor por el aire acondicionado. Prácticamente éramos los únicos locos que paseábamos bajo los abrasadores 50 grados del mediodía.

A parte de ver los rascacielos poco más se puede hacer en el centro financiero, salvo entrar al centro comercial Doha City Center Mall, un oasis de frescor que incluso cuenta con una pista de patinaje sobre hielo. Hay restaurantes para comer, bares y es un buen lugar para ver la vida de los locales sin pasar calor.

El centro financiero se encuentra en el extremo norte de La Corniche, un paseo marítimo de siete kilómetros con fantásticas vistas de la bahía de Doha y de sus rascacielos. Eso sí, recorrerlo entero en verano conlleva un elevado riesgo de deshidratación por la escasez de sombras.



Las tres zonas en las que se divide Doha vistas desde satélite.


En el extremo sur de La Corniche se encuentra el centro histórico de Doha, con el puerto y la mayoría de puntos de interés. Uno de ellos es el Museo de Arte Islámico, un moderno edificio construido sobre las aguas del Golfo Pérsico con espléndidas vistas del skyline de la ciudad. En su interior esconde piezas de arte de todo el mundo musulmán, desde Indonesia a Al-Andalus.

Pero el lugar más atractivo de Doha es, seguramente, su viejo zoco Souq Waqif. Un entramado de estrechas callejuelas al estilo árabe donde se venden telas, especias y todo tipo de mercancías. La calle principal del Souq Waqif está repleta de bares y restaurantes con terrazas, aunque solo te puedes sentar en ellas por la noche cuando el sol da un respiro a la ciudad.

Es al anochecer cuando las calles de Doha se animan, se encienden las luces de la ciudad y se escucha por todos los rincones la llamada a la oración desde las mezquitas. La torre helicoidal del Centro Cultural Fanar, bellamente iluminada, es una de las siluetas más bonitas. El Souq Waqif se llena de gente y es el momento ideal para tomarse un té en una terraza. El alcohol en Qatar solo está permitido en los hoteles de cinco estrellas, así que nada de cervezas.

Tampoco hay que marcharse de Doha sin visitar The Pearl, la perla, una isla artificial de forma redondeada que alberga el puerto deportivo donde los jeques aparcan sus yates en la puerta de casa. Es la zona más lujosa de la ciudad, con buenos restaurantes y tiendas de alta costura en sus centros comerciales. Se puede llega en taxi porque está unida a tierra firme por un puente.


Barcas amarradas frente a los rascacielos de Doha.


Un barco tradicional contrasta con los modernos rascacielos.


Pequeña mezquita entre edificios de oficinas.


Amplia avenida del centro de Doha.


Hace falta mucha agua para que el césped brote en pleno desierto.


Otra avenida de Doha con el skyline de fondo.


El centro financiero de Doha es una obra permanente.


Cachonda señal para marcar un paso de cebra.


Pista de patinaje sobre hielo en el City Center Mall.


Nadie pasea por La Corniche a 50 grados.


Panorámica del distrito financiero de Doha desde La Corniche.


Entrada al Museo de Arte Islámico.


La torre helicoidal del Centro Cultural Fanar.


Mujeres de riguroso negro.


Terrazas vacías en el viejo zoco. Demasiado calor para sentarse.


Paseando por el viejo zoco Souq Waqif.


Otra calle del Souq Waqif.


Se agradece la sombra de las callejuelas cubiertas del Souq Waqif.


Especias en el viejo zoco de Doha.


Los hombres suelen vestir de blanco y las mujeres de negro.


Lujosos apartamentos en el puerto deportivo The Pearl.


Aquí el más tonto tiene un yate en la puerta.


Grúas de construcción en The Pearl.


Panorámica de Doha desde The Pearl.

10 comentarios:

Gildo Kaldorana dijo...

Que buen viaje.....y que buenas fotos.
Petroleo hasta debajo de las piedras....perdón de la arena.
Saludos

Telémaco dijo...

Hola Gildo. Mucha pasta mueven estos qataris, pero los 50 grados del verano no se los quita nadie. Un saludo!

Paco Piniella dijo...

Un lugar interesante y sobre todo diferente, a pesar del calor, claro. Saludos viajeros

Telémaco dijo...

Hola Paco. Un lugar curioso y seguro que se disfruta mucho más en invierno. Saludos!

MTTJ dijo...

Tengo ganas de conocer esa ciudad ... a pesar del calor. Tendremos que viajar con Qatar Airways y aprovechar la escala que supongo es lo que hace la mayoría de gente que visita Doha.
Unas fotos muy chulas.

Saludos

Telémaco dijo...

Hola MTTJ. Vale la pena dedicarle un dia si se hace escala en Doha. Ver los rascacielos que han construido los jeques en pleno desierto siempre es curioso. Yo tengo ganas de visitar Dubai, a ver si algun dia hago escala con Emirates. Saludos!

maria dijo...

Doha debe ser un lugar de contrastes, no?
Tan avanzados en unas cosas y tan atrasados en otras.

Telémaco dijo...

Hola María. Sí, es un auténtico contraste. El dinero del petróleo y el gas ha transformado el pais a marchas forzadas, pero no en todos los aspectos por igual. Saludos!

fan dijo...

Hay que ver las cosas que se pueden hacer con abundantes petrodólares : el desierto se convierte en césped y los rascacielos inundan el downtown .
Saludos !!

Muñekita Cat dijo...

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Emilia