De Viena a Salzburgo

Por la mañana temprano fuimos a recoger el coche de alquiler a la oficina de Buchbinder en el centro de Viena. Lo habíamos reservamos por internet en la web de Autoeurope, un buscador que encuentra los mejores precios entre las diferentes compañías. Buchbinder es una empresa alemana mucho más económica que las grandes compañías de alquiler. Nos salió por 163 euros para los cinco días. Es importante que el coche vaya equipado con neumáticos de invierno.

Una vez cumplimentadas las formalidades y cargadas las mochilas en nuestro Fiat Punto nos pusimos en marcha rumbo al valle del Danubio. Nuestra primera parada fue el pueblo de Krems an der Donau, a 70 km de Viena, donde comienza la espectacular ruta por Wachau.

Wachau es como se conoce a esta región del valle del Danubio repleta de viñedos, colinas boscosas y pueblecitos con encanto. El río serpentea por estos pintorescos paisajes acompañado por una estrecha carretera que sigue su curso. Es un tramo de unos 100 km y se pueden recorrer ambas orillas del Danubio, aunque nosotros sólo hicimos una desde Krems an der Donau hasta Melk.

Por el camino se divisan viejas abadías, castillos y restos de antiguas fortalezas como la de Kuernringerburg, donde estuvo prisionero Ricardo Corazón de León en el siglo XII. Los pueblos más atractivos son Durnstein, Stein y Splitz, además del ya mencionado Krems an der Donau. Durante la ruta hay muchos lugares agradables para detenerse a comer un pícnic junto al Danubio.

En Melk finalizamos nuestra ruta por Wachau. Cruzamos el río para coger la autopista A1 y continuamos el viaje hasta nuestra siguiente parada: el campo de concentración de Mauthausen.

Toda la belleza de Wachau se vino abajo con las tétricas cámaras de gas y hornos crematorios de Mauthausen, donde los nazis asesinaron a más de 200.000 personas, la mayoría judías. También murieron aquí 7.000 presos republicanos españoles, cuya memoria se recuerda en algunas placas conmemorativas.

La entrada al campo cuesta dos euros y, además de las cámaras de gas y de los hornos crematorios (sin duda los lugares más sobrecogedores), se pueden visitar los barracones donde se hacinaban los prisioneros, las duchas y la cantera donde eran obligados a trabajar hasta la muerte. Los muros de piedra que rodean el recinto todavía acojonan hoy día.

En Mauthausen nos cayó la noche, algo que todavía hizo más tétrica la visita, y desde allí continuamos hasta Salzburgo.


Torreón medieval de entrada a la ciudad vieja de Krems an der Donau.


Bonitas fachadas en Krems an der Donau.


Callejón empedrado, en Krems.


El Danubio.


Viñedos junto a las aguas del Danubio.


El pueblo de Durnstein, rodeado de viñedos.


Callejuela de Durnstein.


Botellas de vino en la entrada de una bodega, en Durnstein.


Monasterio Chorherrenstift, en Durnstein.


Ruinas del castillo de Kuenringerburg, donde estuvo prisionero Ricardo Corazón de León.


Precioso pueblecito junto al Danubio.


Más viñedos en otro pueblo de la ribera del Danubio.


Nuestro Fiat Punto de alquiler.


Siguiendo el curso del Danubio.


Otro pueblo vinícola.


Piedras junto a las aguas del Danubio.


Un bello pueblo se esconde tras la maleza seca del otoño.


Abadía de Melk.


Castillo de Schallaburg.


Llegamos casi de noche al campo de concentración de Mauthausen.


El águila nazi presidía antaño la puerta de entrada a Mauthausen.


Patio interior de Mauthausen.


Barracones donde eran hacinados los presos.


Entrada a la cámara de gas.


La espeluznante cámara de gas.


En memoria de algunos asesinados en esta cámara.


Horno crematorio para deshacerse de los cadáveres.


Más hornos crematorios.


Más de 7.000 republicanos españoles murieron en Mauthausen.


Duchas comunes para los prisioneros de Mauthausen.


Otra vista de las duchas.


Memorial en recuerdo de las víctimas del nazismo.

1 comentario:

Grace Rivoir dijo...

hoja de ruta: en mayo vamos a hacer esta ruta, gracias