De Innsbruck a Linz

En esta etapa el mal tiempo nos obligó a modificar la ruta. Nuestra idea inicial era llegar hasta el pueblo de Hallstatt y dormir allí, pero la intensa nevada y un par de patinazos con el coche nos convencieron para llegar hasta Linz.

Aunque el día amaneció nublado en Innsbruck y las previsiones meteorológicas no descartaban nieve, mantuvimos la idea inicial de atravesar los Alpes por la panorámica carretera 165. Empezó a nevar ligeramente durante el ascenso al Gerlos Pass, un puerto de montaña que comunica el Tirol con la región de Salzburgo atravesando el Parque Nacional de Hohe Tauern. Su ascenso tiene un peaje de 7,50 euros.

A pesar de que la nevada iba ganando intensidad y la nieve se empezaba a acumular en la carretera, nuestras ruedas de invierno agarraron bien y disfrutamos de un precioso paisaje blanco durante el ascenso al Gerlos Pass. Al otro lado del puerto paramos para visitar la catarata de Krimml, el mayor salto de agua de Europa<. Para llegar hasta la catarata tuvimos que caminar por el bosque nevado y su aparición en medio del manto blanco fue espectacular. Después de ver la catarata de Krimml continuamos por la carretera 165 que pasa por el complejo invernal de Zell am See, uno de los mayores dominios esquiables de Austria junto a un lago congelado.

Poco a poco la nevada fue ganando intensidad y la cosa se complicó bastante cuando ya nos acercábamos a Hallstatt por la estrecha carretera 166, llena de curvas y con unas pendientes donde los patinazos estaban a la orden del día. Muchos conductores empezaron a poner cadenas y, como nosotros no teníamos, nos encomendamos a la diosa fortuna.

Al llegar a Hallstatt apenas nos quedamos cinco minutos porque no paraba de nevar copiosamente y temimos quedarnos atrapados en el pueblo al día siguiente, que era cuando teníamos que regresar a Viena. Hicimos un par de fotos en mitad del temporal y nos marchamos a 20 km/h para intentar llegar, al menos, hasta la autopista.

Una vez alcanzada la autopista, donde la nieve no complicaba tanto la circulación, decidimos llegar hasta Linz, que se encontraba a solo 50 kilómetros.


Nevando durante el ascenso a Gerlos Pass.


La carretera, completamente nevada.


El bosque blanco, precioso.


Una parada durante el descenso de Gerlos Pass.


Curva nevada.


De camino a la catarata de Krimml.


Caminando por el bosque bajo la nevada.


La catarata de Krimml, medio congelada.


Otra vista de la catarata de Krimml.


Parada para comprar provisiones en el supermercado de un pueblo.


La carretera atraviesa coloridos pueblos tiroleses.


Otro pueblecito nevado.


Cada vez nevaba con más intensidad de camino a Hallstatt.


Cruzando otro pueblo.


La carretera empezaba a patinar bastante.


Lo único que pudimos ver de Hallstatt antes de escapar de la nieve.

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