De Galway a Waterville

Primero nos dirigimos hacia los acantilados de Moher, los más famosos de Irlanda, situados en la cercana y agreste región de El Burren. Haciendo honor a su fama te clavan 8 euros por aparcar el coche en el párking de los acantilados.

Luego puedes caminar a tu aire por encima de estas magníficas paredes verticales que se desprenden sobre el Atlántico desde 200 metros de altura. Un pequeño muro de piedra evita que la gente se lance al vacío, pero también dificulta la visión. También intentan frenar los saltos suicidas unos curiosos carteles con un número de teléfono y el rótulo "Need to talk?" (¿necesitas hablar?).

Para los visitantes es sencillo escapar de esa barrera de protección que impide asomarse a los acantilados. Sólo hay que caminar unos minutos y saltar una pequeña valla haciendo caso omiso del cartel que prohibe el paso. Un pequeño sendero permite disfrutar de toda su belleza sin obstáculos.

Después de los acantilados continuamos viaje hacia el famoso Ring of Kerry, en el sur de la isla. Es una carretera circular que da la vuelta a la península de Kerry bordeando la costa y atravesando pueblecitos aislados en medio de fantásticos paisajes verdes. El extremo del Ring of Kerry es la parte más espectacular del anillo, desde donde se puede cruzar en coche por un puente a la cercana isla de Valentia.

Cómo se nos echaba el tiempo encima decidimos hacer noche a mitad del anillo, en el pueblo de Waterville. Una aislada aldea con un bonito paseo marítimo, frecuentada por los turistas irlandeses en verano. Nos quedamos en el único Bed and Breakfast que no tiene nombre, sólo un cartel ofreciendo habitaciones al mejor precio. Lo regenta una agradable señora mayor y está impecable, aunque el baño es compartido. La habitación doble con vistas al mar y un completo desayuno nos costó 58 euros. En la calle no hay problemas de aparcamiento.


Acantilados de Moher.


Las olas golpean la pared de los acantilados.


Una señal muy intuitiva.


Y otra más amenazadora.


Otra zona de los acantilados de Moher.


Lejos de las vallas de protección puedes acercarte hasta el borde de los acantilados.


Un teléfono por si te entran ganas de saltar.


Puente del siglo XIX en Killorglin, donde empezamos el Ring of Kerry.


El macho cabrío es el símbolo de Kerry.


Playa de Rosbeigh.


Recorriendo el condado de Kerry.


Ruinas del castillo de Ballycarbery.


Oveja de Kerry.


Campos de cebada en la isla de Valentia.


Nuestro Ford Fiesta, en la isla de Valentia.


Oveja jugándose la vida por un poco de hierba.


Pueblo pesquero de Portmagee.


Estrecha carretera en el extremo del Ring of Kerry.


Casas desperdigadas salpican el paisaje de Kerry.


Otra playa se abre hueco en la escarpada costa de Kerry.


Solitarias granjas.


Paisajes desoladores en el extremo del Ring of Kerry.


Cementerio junto al mar.


Más paisaje verde.


El pueblo de Waterville, donde pasamos la noche.


Calle principal de Waterville.

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