Vientiane

En el hotel de Van Vieng compramos los billetes de minibús a Vientiane por 80.000 kips (7 euros) cada uno. El trayecto duró tres horas y el bus nos dejó en la plaza Nam Phu, corazón de la ciudad. Buscamos alojamiento en los alrededores.

Al final nos quedamos en la Soukchaleun Guest House por 130.000 kips (12 euros) la habitación doble con baño y aire acondicionado. Está situada en la calle Setthathirat, una de las más comerciales de la ciudad, que por las noches se llena de prostitutas y travestis.

Vientiane es el motor económico y el centro financiero de Laos, aunque no deja de ser una pequeña capital que no alcanza el cuarto de millón de habitantes. Se puede recorrer fácilmente a pie, aunque durante el día las temperaturas son altísimas y la ciudad se convierte en un auténtico horno.

La capital laosiana fue destruida totalmente en el siglo XIX por ejércitos siameses. Su reconstrucción fue tan lenta que hasta mediados del siglo XX no comenzó a crecer de nuevo. A partir del golpe de estado comunista de 1975, Vientiane se amplió siguiendo la estética soviética de grandes avenidas y enormes edificios gubernamentales de hormigón armado.

Esa fisonomía soviética se aprecia perfectamente en la avenida Lan Xuang, la principal arteria de Vientiane, que simula los Campos Elíseos de París. Nace en el Palacio Presidencial y termina en el Putuxai, un gran arco de triunfo que, salvando las distancias, recuerda al de la capital del Sena.

Pero Vientiane también cuenta con varios templos de interés. El más destacado es el Pha That Luang, el más sagrado de Laos, que se caracteriza por el intenso color dorado de sus paredes. También son interesantes el Wat Si Saket y el Haw Pha Kaeo.

Otra visita destacable son los mercados que se levantan alrededor de la estación central de autobuses. El Talat Sao es una especie de bazar donde se vende ropa, joyas, discos piratas, etc. Está cubierto y en proceso de remodelación para modernizar el edificio. Más impactante es el Talat Khua Din, detrás de la estación, donde se venden todo tipo de productos alimenticios en plena calle.

En la estación de autobuses se puede coger un bus para llegar al Parque de Buda Xieng Khuan, situado a 20 km de la ciudad. Es un conjunto escultórico muy surrealista situado en un parque a la orilla del Mekong.

La capital laosiana también cuenta con atractivos bares y restaurantes en la ribera del Mekong. Son ideales para cenar o tomarse una cerveza viendo ponerse el sol bajo las aguas del río.

Vientiane fue nuestra última escala en Laos antes de regresar a Tailandia. Un tuk-tuk nos llevó al aeropuerto Wattay para coger un vuelo de Lao Airlines a Bangkok, donde enlazamos con otro vuelo de Air Asia hasta Krabi. El primero lo compramos en las oficinas de Lao Airlines, en el centro de la ciudad, por 125 dólares (1 hora). El segundo vuelo lo compramos al llegar en el mismo aeropuerto Suvarnabhumi de Bangkok por 40 euros (1 hora).


El minibús que nos llevó a Vientiane.


Carretera de camino a Vientiane.


El Pha That Luang brilla bajo el sol.


Otra vista del Pha That Luang.


Tocando las paredes del Pha That Luang.


El Putuxai, el arco de triunfo de Vientiane.


Avenida Lan Xuang, vista desde lo alto del Putuxai.


Transportando fardos al hombro.


Puestos de comida callejeros.


Mercado de Talat Khua Din.


Puesto en el mercado Talat Khua Din.


Vegetales en el Talat Khua Din.


Ropa en el mercado Talat Sao.


Tráfico en las calles del centro de Vientiane.


Monjes paseando por el centro.


Asando bananas y maíz.


Obreros, campesinos y policías; feliz trilogía comunista.


Abriendo cocos a golpe de machete en la calle.


Wat Si Saket, el templo más antiguo de Vientiane.


Una tranquila calle del centro.


El Haw Pha Kaeo alberga un museo.


Paseando por el centro de Vientiane.


Simpático conductor de tuk-tuk.


Parque de Buda Xieng Khuan.


Surrealismo en el Parque de Buda.


Una pareja laosiana cena junto al Mekong; la otra orilla pertenece a Tailandia.


Siluetas de niños en bici frente al Mekong.


Puesta de sol en el Mekong.


El cielo se colorea cuando el sol se esconde bajo el agua.


Nuestro avión de hélices en el aeropuerto Wattay de Vientiane.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola muy buenas.

Estamos preparando un viaje a Vietnam, Laos y Angkor.
Estoy leyendo todo al respecto en vuestro blog pero al final me queda la duda de si vientian merece la pena. Pensabamos ir ya que tenemos seguro Luang Prabang. ¿Nos recomendásis Vientian?

Gracias y un saludo

Telémaco dijo...

Hola. Vientiane no puede competir en atractivos turísticos con Bangkok, Hanoi o, ni siquiera, con Phnom Penh, pero tiene algunos templos interesantes y para un día está bien. Además, tiene el atractivo de no estar tan explotada por el turismo como otras capitales del sudeste asiático. Saludos!