Vang Vieng

Para ir de Luang Prabang a Van Vieng reservamos plaza en un monovolumen de 9 asientos, que cubre el trayecto en 6 horas por 110.000 kips (10 euros). La carretera está llena de curvas o, mejor dicho, sufre una alarmante ausencia de rectas que puede llegar a marear a cualquiera. El paisaje, con constantes puertos de montaña, es espectacular.

En Van Vieng nos alojamos en el hotel Orchid, por 120.000 kips (11 euros) la habitación doble con baño y aire acondicionado. El pueblo es pequeño y cuenta con dos calles principales repletas de restaurantes y bares de copas. La oferta es interminable porque la villa está tomada por los turistas, especialmente australianos, que acuden en masa a practicar el tubing.

Este peculiar deporte consiste en descender el río Nam Song a bordo de un neumático haciendo escala en los bares de las orillas para ponerte hasta el culo de cervezas, lanzarte en tirolina o revolcarte en piscinas de lodo. Hay música y muy buen ambiente. Algunos bares venden cigarros y cockteles de marihuana. La experiencia del tubing merece la pena, aunque a algunos les crea adicción y se pasan un mes haciendo lo mismo.

El precio del tubing es de 55.000 kips (5 euros) más un depósito de 20.000 kips (2 euros) por devolver el neumático después de las 18.00 h., algo que siempre ocurre cuando te entretienes tomando más cervezas de la cuenta en los bares del río. Nosotros, como la mayoría de tubistas, acabamos descendiendo el río bajo la oscuridad de la noche y con una buena cogorza encima.

Sólo hace falta el bañador y un poco de dinero en una bolsita impermeable para pagar las copas. Como no nos arriesgamos a llevar una cámara de fotos, más abajo os adjunto un vídeo de youtube para que os hagáis una idea de lo que es el tubing.

Pero Van Vieng es mucho más que el tubing y recorrer sus alrededores en bicicleta es muy recomendable. El paisaje kárstico que rodea el pueblo es espectacular y las colinas de piedra esconden cuevas y grutas para explorar con una linterna. Los campos de arroz y las pequeñas aldeas de los alrededores también son muy pintorescas. El terreno puede estar muy embarrado en época de monzón, pero con una buena bici de montaña se puede superar. Las buenas cuestan 30.000 kips (3 euros) el día completo.


¡Agárrense que vienen curvas!


Espectacular paisaje de camino a Van Vieng.


Fantasmagórica montaña bajo las nubes.


La carretera no deja de serpentear puertos de montaña.


Preparando la comida en un bar de carretera.


Panorámica de Van Vieng desde el balcón de nuestra habitación.


Calle principal de Van Vieng.


Otra callejuela del pueblo.


La bruma bajo las montañas kársticas que rodean Van Vieng.


Excursión en bici por los alrededores de Van Vieng.


Campo de arroz dominado por una bonita roca kárstica.


Vacas en el camino.


Recolectando arroz en un paisaje de película.


Un pequeño tractor sirve de autobús.


Otro campo de arroz se extiende hasta el horizonte.


Una manada de búfalos.


Los niños se refrescan en un riachuelo.


Hay montones de caminos para recorrer en bicicleta.


Disfrutando del río.


El Nam Song es el escenario del tubing.


VÍDEO: Aquí el vídeo del tubing, aunque os aviso de que en época de monzón el Nam Song es más caudaloso y lleva mucha más corriente.

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