Yalta

El tren llegó a la estación de Simferopol demasiado puntual para el gusto de nuestra resaca, a eso de las ocho de la mañana. No nos quedó más remedio que salir de la litera para buscar un autobús hacia Yalta, nuestro siguiente destino. Por suerte los buses salían de al lado de la estación de ferrocarril. Tardan hora y media en llegar.

Yalta era la riviera soviética donde los jefazos del partido comunista disfrutaban del clima mediterráneo y de las playas del mar Negro en sus vacaciones. Las antiguas mansiones y palacetes de la época zarista eran sus residencias favoritas. Los mejores trabajadores de la URSS también eran premiados con unos días de vacaciones en Yalta.

La ciudad se encuentra en un enclave privilegiado entre boscosas colinas donde los pinos prácticamente terminan bañándose en el mar. El paseo marítimo, que todavía conserva el nombre de Lenin, es un lugar agradable para pasear viendo a los pescadores junto al mar y las fachadas de bellos edificios del siglo XIX.

En el extremo oriental del paseo marítimo se alza una imponente estatua de Lenin junto a un McDonald's en una curiosa fusión ideológica. En el otro extremo el paseo desemboca en un frondoso parque con buenas vistas del mar desde lo alto de acantilados.

Yalta también cuenta con un viejo teleférico que parece que se va a caer en cualquier momento y que asciende una montaña. En el trayecto se pasa por encima de la Catedral de Alexander Nevsky, pero las vistas desde lo alto tampoco matan porque los árboles no dejan ver demasiado.

Fuera del centro se puede visitar el Palacio Livadia donde la Conferencia de Yalta reunió a Stalin, Roosevelt y Churchill para repartirse el mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Aquí nació también la ONU.

Después de deleitarnos con el solecito de Yalta cogimos otro autobús para ir a Sebastopol, a poco más de una hora de camino. La carretera serpentea la costa crimeana y es muy pintoresca.


Paseo marítimo de Yalta.


Bellos edificios adornan el paseo.


Pequeño puerto pesquero de Yalta.


Pescando en el mar Negro.


Lenin contempla el litoral de Yalta.


Un abuelillo de Yalta junto al mar.


Rocosa playa de Yalta.


Una dacha, lujosa casa de campo.


Mercado de fruta en la calle.

El teleférico de Yalta.


Ascendiendo la montaña en cabinas individuales.


Catedral de Alexander Nevsky.


Las casas y edificios de Yalta ascienden las montañas.


Palacio Livadia, sede de la Conferencia de Yalta.


Y aquí tenemos a los tres protagonistas de la Conferencia, en réplicas de cera.


Salón donde se dividió Europa en dos bloques.


Estación de autobuses de Yalta.

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