Istmo de Curlandia (Lituania)

Después de Vilnius nos dirigimos hacia Klaipeda, el principal puerto de Lituania. Hay unos 300 km de autopista y el trayecto se hace más o menos rápido. Al llegar a Klaipeda buscamos alojamiento en el Litinterp Guesthouse, que aparece en la Lonely Planet.

Es un hostel muy recomendable que cuesta 160 litas por noche en habitación doble (46 euros). Es ideal si se va en coche porque es una especie de motel y puedes aparcar en la puerta de la habitación. Por la mañana te dejan el desayuno en la puerta dentro de una cesta. Además, está bien situado cerca del centro.

Resuelto el hospedaje nos fuimos al puerto para coger el ferry que te lleva hasta el Istmo de Curlandia, separado por un par de kilómetros del continente. Cruzar con el coche cuesta unos 10 euros, pero es necesario para recorrer el Istmo. Luego hay que pagar 4 euros más porque se trata de un Parque Nacional.

Su principal atracción son las dunas que se encuentran en su extremo meridional, haciendo frontera con la región rusa de Kaliningrado. En coche se llega hasta Nida, casi en la frontera, y luego se puede caminar hasta lo alto de la Duna Parnadis para observar cómo la arena se pierde en territorio ruso.

Nida es una localidad turística llena de chalets y apartamentos. Un buen lugar de vacaciones de no ser por la plaga de mosquitos que invade la zona. Prácticamente tienes que ir apartándolos con la mano y me quedo corto. El otro problema es que las aguas de la laguna de Curlandia están contaminadas y no son aptas para el baño.

También hay dunas en la Reserva de Nagliu, entre Nida y Juodkrante, éste último un pueblecito más pintoresco y sin mosquitos. Otro atractivo es visitar las playas del Báltico, que no están contaminadas y en las que te puedes bañar si la temperatura del agua lo permite.

Hacia el final de la tarde regresamos a Klaipeda para descansar un rato y salir a cenar. La ciudad, la tercera más grande del país, es muy industrial y no destaca por su belleza.


Embarcados en el ferry hacia el Istmo de Curlandia.


Un ferry como el nuestro en sentido contrario.


Las dunas de Neringa, en el Istmo de Curlandia.


Las dunas se pierden hacia Kaliningrado.


Contraste entre arena y mar.


Una de las dunas.


Otra vista de esta obra de arte del viento.


Vista de Nida, al fondo, desde lo alto de una duna.


Pasear entre dunas es una delicia.


Una playa en la laguna de Curlandia.


Cisnes en la laguna, con las dunas de fondo.


Las playas del Báltico.


Lugareños disfrutando de la playa.


Las dunas de Nagliu.


Entrada a las dunas de Nagliu.


La vegetación se hace hueco entre la arena.


Casitas de madera en el pueblo de Juodkrante.


Otra casita junto a un embarcadero.


Preciosa casa para un retiro espiritual.


Embarcadero cerca de Juodkrante.


De regreso a Klaipeda se divisan las grúas del puerto.


Puerto industrial de Klaipeda.


Silueta de Klaipeda desde el ferry.


Una calle del centro histórico de Klaipeda.


Plaza del Teatro en Klaipeda.


Nuestro hotel de Klapieda con el coche en la puerta de la habitación.

2 comentarios:

pipaleando dijo...

Muchas gracias por vuestro relato.

En agosto vamos a acercarnos mis padres, mi mujer y yo por allí. La intención es salir temprano hacia el muelle desde el que salen los ferris que permiten cruzar al istmo con el coche y volver por la tarde. Pero hemos tratado de sacar el billete con antelación y no logramos encontrar dónde hacerlo. ¿O es que tal vez no se puede?. ¿Vosotros fuisteis directamente al muelle y allí comprásteis los billetes?.

Gracias y un saludo.

Jacobo dijo...

Hola pipaleando

Sí, nosotros compramos directamente los billetes del ferry en el puerto.

Saludos.