Fecamp

A la mañana siguiente nos pusimos rumbo a la escarpada Costa de Alabastro, repleta de acantilados de roca blanca sobre las aguas del Canal de la Mancha. De camino atravesamos verdes prados dónde pastan las vacas para producir excelente queso Camembert.

Nuestra primera parada fue Fecamp, un antiguo pueblecito de pescadores, hoy en día convertido en centro turístico veraniego. Su puerto deportivo está lleno de lanchas y yates a resguardo, balanceándose por el intenso viento que sopla en noviembre.

Desde su larga playa de piedras oscuras se divisan los acantilados blancos característicos de la Costa de Alabastro. Las olas del mar enfurecido salpican el paseo marítimo y los apartamentos de primera línea se presentan en esta época desiertos.

Aprovechamos para comer junto al mar nuestras primeras compras en el supermercado: Camembert, Paté, tomates y jamón serrano que habíamos traído de casa.


El paseo marítimo de Fecamp.


Los acantilados de la Costa de Alabastro.


El puerto deportivo de Fecamp.

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