Cracovia

La tercera ciudad de Polonia es también el mayor reclamo turístico del país. Su casco antiguo perfectamente conservado, uno de los pocos que se salvó en Polonia de las bombas de la Segunda Guerra Mundial, vale por sí una visita.

La Plaza Mayor, del siglo XIII, te transporta a la Edad Media, destacando su magnífico Mercado de Paños en cuyo interior se venden piezas de ámbar, la Torre del Ayuntamiento y la imponente Iglesia de Santa María con sus dos torres desiguales.

De la Plaza Mayor parten numerosas callejuelas, algunas de ellas peatonales, para recorrer el casco histórico amurallado. Siguiendo hacia el río Vístula se llega a la colina donde se erige el Castillo de Wawel. Fue la residencia de los antiguos reyes polacos cuando Cracovia era la capital del país. El complejo de Wawel incluye también una impresionante Catedral, varios museos y otras estancias, que nosotros vimos difuminadas en un día de espesa niebla. No se veía más allá de cinco metros, pero la niebla también le daba un aire misterioso al recinto.

Desde la colina se puede descender al río por una cueva hasta encontrarse con la estatua del Dragón. La mitología del lugar dice que el Príncipe Krakus, que da nombre a la ciudad, derrotó al dragón y construyó en la colina la fortaleza de Wawel.

Fuera del casco antiguo destaca el barrio judío, con varias sinagogas, museo y cementerios. La herida del holocausto también fue muy profunda en la ciudad y es que a sólo una hora de Cracovia se encuentra el campo de exterminio de Auschwitz, el más grande de todos los que hubo en la Alemania nazi.


Palomas en la Plaza Mayor, con la Iglesia de Santa María al fondo.


Torre del Ayuntamiento y Mercado de Paños.


Casitas del casco antiguo.


Coche de caballos en la Plaza Mayor.


Músicos callejeros.


Ámbar, muy abundante en estas tierras.


Los tranvías recorren el centro de Cracovia.


Majestuosa Plaza Matejki.


Bonita calle otoñal con los árboles sin hojas.


El catolicismo sigue muy presente en la sociedad polaca.


Otra calle del casco antiguo.


La torre del Ayuntamiento y el Mercado de Paños, cubiertos por la niebla.


La niebla envuelve la Catedral de Wawel.


El Dragón de Cracovia.


Tranvías avanzando entre la niebla.


Mercadillo en el barrio judío.


Cementerio judío.

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