Gran Muralla

La Gran Muralla es otro de los grandes atractivos de Pekín porque se puede ir fácilmente en una excursión de un día. Nosotros fuimos a la zona de Badaling en los autobuses turísticos para chinos que salen todas las mañanas desde la Puerta Principal de Tiananmen. En la Lonely Planet se habla de ellos.

La excursión es muy económica, creo recordar que por 9 euros entra el viaje en autobús y la entrada a la Gran Muralla, pero seguramente habrá mejores opciones. Para empezar el tramo de Badaling es el más cercano a Pekín, por eso fuimos allí, pero también el más visitado por los chinos. Prácticamente tienes que ir apartándolos para dar un paso por la Muralla, por lo que la visita pierde parte de su encanto.

Otro problema fue la niebla, que casi no te deja apreciar la inmensidad de la Muralla perdiéndose en el horizonte. De todos modos, hablando con otros viajeros nos dijeron que habían visitado Badaling con mucho sol, así que a lo mejor es cuestión de suerte.

Otra cosa que no nos gustó fue el poco tiempo que te deja esta excursión para recorrer la Muralla, ya que a las tres horas el autobús vuelve para Pekín. Si quieres subir en teleférico a lo alto de la muralla y bajarla caminando tienes que hacerlo a buen ritmo para no perder el autobús.

En fin, que es cierto que el tramo de Badaling es espectacular (con sol), pero si volviéramos a ir visitaríamos otra zona. De la parte que mejor nos hablaron fue de Simatai, que se encuentra a unos 100 km de Pekín y está menos masificada. Eso sí, vayáis donde vayáis la Gran Muralla es impresionante. "Quien no ha subido a la Gran Muralla, no es un hombre", que dijo Mao.


El teleférico que asciende hacia la Gran Muralla.


La Gran Muralla en Badaling.


La Muralla serpentea por las montañas.


La niebla estropea las panorámicas de la Muralla.


Hay que apartarse a los turistas chinos para pasear por la Muralla.


Turista chino inmortalizando el momento.


Un enorme cartel de los JJ.OO de Pekín da la bienvenida en Badaling.

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