Matanzas

La primera impresión de la Bahía de Matanzas es muy bonita, con un tren de vapor que la recorre; pero lo cierto es que se trata de una de las ciudades más sucias de Cuba. Las calles de la zona baja están llenas de desagües fétidos y las alcantarillas desembocan en la playa, con alguna que otra rata de las gordas. Pese a todo, es un buen punto para ir a Varadero sin pagar el coste de un hotel de lujo. El problema es que mucha gente hace eso y tuvimos problemas para encontrar casa. Al final lo conseguimos, aunque fue una de las más caras, 25 pesos convertibles por noche.

Una vez resuelto el problema del alojamiento nos fuimos a visitar el pueblo, que tiene cierto encanto en la parte alta, más limpia y con una imponente catedral. Cenamos en nuestra casa de cubanos y al día siguiente nos marchamos a Varadero para contratar una excursión en catamarán a Cayo Blanco. Es un poco cara, pero merece la pena. Las bebidas son gratis y el viaje en catamarán es muy divertido. Se hace una parada para bucear donde se ven montones de peces de colores y una vez en Cayo Blanco entra un buffet-libre bien surtido. La playa, de arena blanca y agua cristalina es inmejorable. El precio de la excursión también incluye un espectáculo de delfines al llegar a Varadero. Volvimos a Matanzas rojos como un tomate por el sol.


Panorámica de Matanzas.


En catamarán hacia Cayo Blanco.


Cayo Blanco, una playa perfecta.

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