Cesárea

En Tel Aviv cogimos el tren hacia las ruinas de Cesárea, unos kilómetros más al norte. Los controles de seguridad son muy estrictos para llegar hasta los andenes. En los vagones se ven montones de jóvenes con los fusiles de asalto en la mano. Son chavales de unos 18 años que están haciendo la mili y van al cuartel o vuelven a casa. El movimiento de milicianos es frenético.

Para llegar a las ruinas de Cesárea hay que coger un taxi en la estación de trenes porque están a unos cuatro kilómetros desde donde para el ferrocarril. Estas ruinas se extienden a lo largo de la costa y vale la pena tomarse un tiempo para visitarlas. Aquí vivieron personajes como el rey Herodes el Grande o el procurador romano Poncio Pilatos. También pisaron Cesárea San Pedro y San Pablo, este último encarcelado aquí.

Después de visitarlas regresamos a la estación para continuar viaje en tren hasta San Juan de Acre.


Andén de la estación de trenes de Tel Aviv.


Las ruinas de Cesárea junto al Mediterráneo.


Ruinas de la muralla que protegía la ciudad de los ataques por mar.


Todavía amarran algunas barcas en el antiguo puerto de Cesárea.


Playa junto a las ruinas de Cesárea.

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